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   Capítulo 4 ¿Es mi cuerpo tan bonito como el de tu nueva novia

Quererte Una Vez Más Por LUCÍA DE AVILA Palabras: 7341

Actualizado: 2020-04-02 00:14


Mirando a Terrence con una sonrisa encantadora, Julia le tomó suavemente la mano, entrelazando los dedos con los suyos.

Ante este gesto, el hombre sintió que se quedaba sin aliento, y abruptamente soltó su mano y le preguntó:

"Realmente me impresionas, Julia. Digo, ¿de verdad fingiste ser sensata y amable conmigo durante los últimos tres años?".

"Sí", respondió ella con una sonrisa, a la vez que luchaba silenciosamente contra las lágrimas que comenzaban a brotar de sus ojos. Aun así, forzó una mirada coqueta. "Hay todo tipo de mujeres a tu alrededor, señor Chen. Pensé que... Que bueno, podría fingir estar enamorada de ti, y de esa manera tu podrías también enamorarte de mí. Sin embargo, ahora me doy cuenta de que no te gusta este tipo de mujeres".

Al decir eso, soltó una risita suave, que sonó tan fresca y dulce como el sonido de una campana de plata. "Aunque es compresible, Jean no solo es una mujer sumamente atractiva, sino también encantadora. Sencillamente, ella es la dueña de tu corazón".

"¡No menciones su nombre!", exclamó el hombre, después de lo cual tomó a Julia de la barbilla. Esta, inevitablemente, abrió los ojos bien grandes, impresionada por el imprevisto gesto. En ese instante, Terrence pensó en la mujer con la que había compartido los últimos tres años, y había llegado a pensar que le frustraría oír lo que él acababa de pronunciar. Después de todo, durante el tiempo que estuvieron juntos, pudo conocer bien su carácter, especialmente cuándo se enojaría por celos.

Pero para su sorpresa, ella no se enojó. En cambio, sonrió y comenzó a quitarse el vestido.

Su piel se veía clara y suave mientras los tirantes del vestido se deslizaban lentamente por sus hombros.

Inevitablemente, la testosterona de Terrence respondió de inmediato a la vista que tenía frente a él, por lo que comenzó a excitarse.

Sin un atisbo de vergüenza, Julia ahora estaba desnuda, de pie frente a él.

"Señor Chen, ¿qué te parece mi figura? ¿Es igual a la de tu nueva novia? ¿O mejor?". Julia se rio con picardía mientras esperaba su respuesta.

"La figura de Jean está en mucho mejor forma que la tuya". Terence y Jean nunca habían llegado al punto de tener relaciones sexuales. Por lo que dijo intencionalmente estas palabras para provocar a Julia; sin embargo, para su sorpresa, esta no mostró enojo ni decepción, sino que simplemente rio suavemente. "Señor Chen, no hay duda de que tu amada sea la más perfecta, pero tiene que haber una cosa en la que ella no sea mejor que yo".

Julia no le dio la oportunidad de responder, y antes de que Terrence pudiese hacer algo, se le acercó y empezó a desabotonarle la camisa. "No creo que Jean tenga tanta experiencia como yo en la cama. Si no me crees, te sugiero que lo averigües por ti mismo".

"¿Estás loca?", dijo el hombre con el ceño fruncido. Sabía que debía alejarla, pero no podía hacerlo.

"Solo quiero que tengas la oportunidad de que conozcas cuáles son tus opciones. Después de todo, es raro encontrar a una mujer tan lasciva como yo...".

Terrence se encontró jadeando por la forma en que ella le estaba hablando, y con un gruñido ronco, la rodeó con sus brazos y la arrastró a la cama.

No se dio cuenta de que una lágrima corrió por la mejilla de Julia.

Con un ruido sordo, la aterrizó en la cama con violencia, y debido a lo rápido del movimiento, el codo de Julia golpeó el marco de la cama. Quejándose por el dolor, esta exclamó: "¡Tómatelo con calma! ¡Pareces un animal salvaje! No creo que tu nueva novia le agrade tener a su lado a un hombre tan violento".

Ante la mención de Jean, Terrence se burló y la besó con fuerza. "¡No me gustan las muje

res parlanchinas!", dijo él.

Julia, mientras tanto, estaba enloqueciendo con sus besos. Amaba tanto a Terrence, que estaba dispuesta a darle cualquier cosa que pidiera, pero sin previo aviso, este se apartó, y con un tono más que sarcástico, le preguntó: "Julia, ¿eres así de barata?".

"Señor Chen, soy tuya para hacer lo que sea que me pidas. ¿Aprovecharás la oportunidad o no?", ella le preguntó. En este mismo momento, ella no quería nada más en el mundo que a él. "Esta es tu última oportunidad querido", le advirtió.

Terrence la estaba observando, y tras un respiro hondo se abalanzó sobre ella salvajemente, sin intención de cuidar los sentimientos de la chica.

Este pensó que se estaba volviendo loco, así que cerró los ojos y se obligó a no pensar en eso. Dado que no podía negar que, como un imán, se sentía atraído por el cuerpo de Julia.

Unas horas después, terminaron de hacer el amor, y Terrence se vistió tan rápido como pudo. Inmediatamente, arrojó los papeles del divorcio a Julia, que todavía estaba en la cama.

La miró con desprecio, y le dijo: "El hecho de que me hayas seducido y que hayamos terminado en la cama no significa que seguirás siendo mi esposa. Odio a las mujeres hipócritas como tú. Será mejor que firmes los papeles mientras te lo pido amablemente. Si no...".

"Señor Chen, ¿por qué te has alejado de mí? ¿Es que ya estás satisfecho?". Julia rio y se tapó el cuerpo con la colcha.

Sin embargo, en el fondo se sentía bastante humillada.

"¡Cállate!", gritó él sin compasión, y continuó: "¡Fírmalos, ahora mismo!", la voz del hombre sonaba con una mezcla de disgusto e impaciencia.

Julia sostuvo con fuerza la colcha en una mano y se acercó para agarrar los papeles, pero no pudo alcanzarlos.

Terrence la miró fríamente y le dijo: "¡Pero qué mojigata! ¿Cómo puedes actuar así después de que hemos dormido juntos?".

Julia se quedó paralizada por un momento, atónita por lo que acababa de escuchar. Sin saber qué decir, tiró la colcha y agarró los papeles.

Ahora, era Terrence quien sentía vergüenza.

Rápidamente, dirigió los ojos a la foto de su boda que estaba en la mesita de noche. En la imagen, vio lo feliz que estaba Julia. Ella parecía una flor fresca, mientras él lucía como si estuviese asistiendo a un funeral.

En ese instante, se dio cuenta de que su matrimonio con ella fue como un largo funeral.

"En cuanto a la indemnización, no seré duro contigo, pero en cuanto a la casa... No puedo dejártela. Si necesitas algo más, podemos discutirlo en otro momento", dijo Terrence con frialdad.

"Está bien, señor Chen. Como bien sabes, haré cualquier cosa que me pidas". Y sin molestarse en leer los papeles, Julia los firmó lo más rápido que pudo. Durante su matrimonio, para ella no importó nada más que Terrence, sin embargo, ahora que lo había perdido, todo lo demás parecía un sinsentido de dolor y tristeza.

En consecuencia, ya nada le importaba.

"¿No te interesa leer los términos del divorcio?", dijo Terrence al ver cómo Julia firmaba los papeles con tanta rapidez. A decir verdad, sintió de repente un vació en su corazón.

"No, gracias", dijo ella con una sonrisa forzada, y agregó: "Siempre has sido muy generoso conmigo. Te creo, pero...", hizo una pausa y miró alrededor de la habitación, y continuó: "Esta casa es realmente hermosa, pero si quieres convertirla en el hogar de tu nuevo matrimonio, te sugiero que redecores esta habitación; o que al menos cambies la cama, ya que si tienes relaciones con Jean en esta cama, me temo que te sentirás incómodo recordándome a mí". Sin decir nada más, Julia se puso de pie frente a Terrence y se cubrió con un camisón.

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