ManoBook > Romances > Quererte Una Vez Más

   Capítulo 6 No finjas ser casta

Quererte Una Vez Más Por LUCÍA DE AVILA Palabras: 9709

Actualizado: 2020-04-02 00:34


De repente, como si nunca se le hubiese ocurrido pensar en ello antes, Terrence se dio cuenta de que Julia era deseada por otros hombres.

Naturalmente, no fue nada agradable, e incluso le hizo sentirse muy incómodo.

"Si tanto te preocupas por ella, ve y pregúntale cómo está", dijo Nelson. Él y Terrence habían crecido juntos, pasando la mayor parte de la infancia el uno al lado del otro. Por lo tanto, Nelson sabía casi todo sobre él, incluido lo que sucedió con Julia.

Nelson podía decir, con algo de seguridad, que su amigo sentía algo por Julia, y que el problema era que se negaba a admitirlo.

"Vamos, se ve que está indefensa, no es seguro para ella estar en ese estado, mucho menos en un sitio como este", dijo Nelson, y continuó: "Te guste o no, ella sigue siendo tu esposa".

"Te equivocas", replicó Terrence al escuchar su afirmación. A pesar de que le daba algo de razón a su amigo, no tenía intención de ir por ella. "Firmamos nuestros papeles de divorcio anoche. A partir de ese momento, ella es solo una extraña para mí. Además, no quiero tener una esposa que no sabe cómo comportarse. Es de sentido común saber que un bar como este no es lugar seguro para una mujer, y ni hablar de venir a emborracharse sola".

'Mucho menos con un vestido tan revelador', pensó.

"Eres tan terco como una mula", dijo Nelson, después de lo cual dejó escapar un suspiro de resignación.

Terrence, como si nada, cogió a su amigo del brazo y le dijo: "¿No dijiste que querías beber? Bebamos entonces, y no pierdas más tiempo tratando de defenderla".

En un principio, Terrence pensó que se sentiría mejor después de que Julia firmara los papeles del divorcio, pero las cosas no salieron como él deseaba. Ahora, cada vez que cerraba los ojos recordaba cómo firmó indiferentemente los papeles y cómo le sedujo esa noche.

Incluso, comenzó a preguntarse si ella había hecho lo mismo con otros hombres.

Después de todo, el círculo de entretenimiento era un entorno tan influyente, lleno de hombres tan poderosos, que muy pocas mujeres podían permanecer allí sin ceder ante la presión. Aunque por fuera Terrence parecía tranquilo, por dentro su mente estaba hecha un caos, especulando sobre Julia. Para él, era totalmente posible que ella utilizase su cuerpo para obtener oportunidades y papeles.

Terrence sintió una punzada en el pecho, como si una daga se le clavase en el corazón. La sola idea de que ella pudiese haberle sido infiel con quién sabe cuántos hombres lo dejó desesperado.

Una mujer tan mentirosa y sin escrúpulos no merecía ni su preocupación ni su amor.

Terrence parecía distraído, pero no dejaba de beber, y cada broma que hacían sus amigos parecía no llegar a sus oídos. Permaneció en silencio, sentado con una botella de vino en la mano, pensando sin parar en la mujer de la que acababa de divorciarse.

Al otro lado de la barra, la situación de Julia no era mejor. Estaba prácticamente borracha, al punto que intentó ponerse de pie, solo para terminar tropezándose con una mesa. Justo cuando estaba a punto de caer, un par de manos rápidamente la sujetaron por la cintura.

Enseguida, alzó la mirada y vio el rostro de un hombre desconocido.

"¡Suéltame!", gritó ella. Estaba borracha, de eso no cabía duda, pero aún le quedaba un rastro de racionalidad. El hombre era guapo, pero se podía ver qué tipo de persona era. Posiblemente, era un hombre que buscaba una MILF o al que le gustaba tener aventuras al aire libre. En cualquier caso, no era alguien bueno.

"Señorita, estás borracha. Déjame llevarte a casa", dijo el hombre. Se había fijado en ella desde el momento en que entró en el bar. Vio como en este bullicioso lugar, ella permaneció en un rincón, bebiendo sola como si quisiera ahogar su dolor. Le pareció que se veía hermosa, también sola y triste, pero absolutamente hermosa. Una figura tan frágil en este tipo de lugar pecaminoso, llamó instantáneamente su atención.

Muchos de los hombres a su alrededor hablaban y fantaseaban con ella, pero nadie se atrevió a dar un paso al frente. En consecuencia, él decidió tomar la iniciativa.

No había forma de que perdiera la oportunidad de conocer a una mujer como esa. Después de todo, era la mujer más encantadora que había visto en su vida.

"¡He dicho que me sueltes!", gritó Julia con una expresión de ira en el rostro.

"Señorita, cálmese. No tengo malas intenciones". El hombre rodeó la cintura de Julia con el brazo. Su toque la hizo sentir mareada y tensa, pero fingió no notar su reacción. Tratando de calmarla, le dijo: "Estás borracha, solo quiero ayudarte a llegar a casa sana y salva".

"¿Crees que puedes engañarme? Guarda tus cuentos para otra gente". Julia luchó por liberarse y trató de apartar al hombre. Sin embargo, su embriaguez hizo que todo su cuerpo se debilitara, además de que el hombre era muy alto y

fuerte. Frente a él, ella era como una delicada e indefensa mariposa.

"Caí enamorado en el momento en que te vi, señorita. Supongo que esto debe ser lo que llaman amor a primera vista", le susurró el desconocido al oído. En ese instante, la apretó con más fuerza y la acercó a él.

"¡Vete a la mierda! ¡Quítame las manos de encima ahora!", dijo Julia, perdiendo finalmente los estribos. "¡Suéltame o haré una escena!".

"¡Puedes hacer todo lo que quieras!", dijo el hombre con una sonrisa, y continuó: "Señorita, por favor abre los ojos. Esto es un bar. Escenas como esta pasan todo el tiempo aquí. ¿Cuántas personas crees que estarán dispuestas a involucrarse en algo que no es de su incumbencia?, así que escúchame: Ven conmigo, y te haré olvidar ese problema que ha estado atormentándote durante toda la noche. Ven conmigo, y te prometo que te sentirás como nunca antes". Al terminar de hablar, el hombre rio entre dientes;

y Julia, al darse cuenta de que había bajado la guardia, intentó liberarse y salir corriendo. Sin embargo, este la atrapó enseguida y le dijo amenazadoramente: "Ahora estás siendo grosera conmigo. No me culpes si empiezo a tratarte mal, cariño".

"¡Por favor, ayuda! ¡Alguien ayúdeme! ¡Suéltame, bestia! ¡Ayuda!", gritó Julia, ahora desesperada, sin importarle que la pudieran reconocer.

"Lo siento. Mi novia y yo estamos teniendo un pequeño desacuerdo. Está haciendo un berrinche y se niega a ir a casa. Perdón por el alboroto...", dijo el hombre, a modo de disculpa, ante las personas que habían volteado a ver qué sucedía.

Sus palabras parecían sinceras, por lo que las personas volvieron a sus asuntos. Ahora bien, que Julia no quisiera hacer lo que él quería hizo que el hombre perdiera los estribos; en ese instante, dejó de actuar como un caballero y balanceó la mano, aterrizando una fuerte bofetada en la mejilla de la mujer. "Te dije que sería grosero. Será mejor que te portes bien y hagas lo que te digo".

Luego, el hombre arrastró a Julia, que gritaba incesantemente pidiendo ayuda, hacia la salida. Como por casualidad, justo en ese momento se abrió la puerta de la habitación donde estaba sentado Terrence, quien, por instinto, miró hacia afuera. Desde donde estaba, podía ver la posición en la que Julia se había sentado hacía un rato. Sin embargo, ella ya no estaba allí, y sin darse cuenta dejó escapar un suspiro de alivio.

"Caleb, deberíamos encontrarnos a las diez en punto. Por favor, mira qué hora es", dijo alguien en la sala con tono de queja. "No tienes que explicar nada, pero como castigo: ¡Bebe!".

"Sí, sí, sí, hoy tengo la culpa", dijo Caleb, después de lo cual se bebió un vaso de whisky. "Al entrar me crucé con Wayne en mi camino hacia aquí. El tipo estaba sacando a rastras a una mujer, pero cuando miré para ver qué sucedía ya se habían ido. Sea quien sea, creo que esa pobre chica sufrirá esta noche".

"¿Te refieres al Wayne que todos conocemos? ¿El que es cliente habitual de este bar?".

"Sí, ese mismo", dijo Caleb. "Como sabe que es guapo, el tipo no solo intenta coquetear con mujeres ricas, también se lía con mujeres diferentes cada día. Al principio, les dice que quiere salir con ellas, pero luego se cansa y las abandona. Además, por lo que he oído recientemente, el tipo actúa como un loco. Según las malas lenguas, se lleva a casa a la primera mujer borracha que se encuentra, le hace lo que le da la gana, y al día siguiente, cuando esta se despierta, él no está por ningún lado. Y esas chicas temen que sus reputaciones se vean dañadas, por lo que, aunque han sido abusadas sexualmente, ninguna se atreve a hablar de lo sucedido. Naturalmente, esto tiene como consecuencia que Wayne se crea invencible, así que cada vez hace cosas peores. Aunque no pude ver el rostro de la mujer que se estaba llevando, puedo decirles que tenía una bonita figura. Ah, y también llevaba un vestido negro".

"Terrence, ¿a dónde vas?", preguntó Nelson, ya que su amigo, sin previo aviso, saltó de su asiento y salió corriendo de la habitación.

Mientras escuchaba el relato, Terrence sintió un escalofrío recorriéndole la espalda. No respondió porque no quería perder el tiempo explicándose, todo lo que quería era encontrar al tipo que se llama Wayne lo antes posible.

Si la memoria no le fallaba, Julia llevaba esa noche un vestido negro, por lo que pensó que la chica de la historia era ella.

Sin embargo, rezó con todo su corazón para que estuviese equivocado.

Cuando salió furioso del bar, Wayne estaba empujando a Julia dentro de su auto. Esta, por otro lado, se agarraba a la puerta del auto, negándose a entrar. "¡Bastardo! ¡Suéltame!", ella gritó.

"Ya hemos llegado hasta aquí, ¿qué pretendes?", Wayne se burló, y continuó: "Nadie sale a un bar para no divertirse, mucho menos con un vestido como el tuyo, así que no finjas ser casta".

(← Acceso rápido del teclado) Anterior Contenidos (Acceso rápido del teclado →)
 Novels To Read Online Free

Escanea el código para descargar la aplicación Manobook.

Subir

Compartir