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   Capítulo 9 Tu novio te cuida muy bien

Quererte Una Vez Más Por LUCÍA DE AVILA Palabras: 7506

Actualizado: 2020-04-03 00:37


Julia no sabía si debía reír o llorar, quería que le tragase la tierra para ocultar su vergüenza delante de Terence. Y justo en ese momento, un fuerte golpe resonó en la puerta... O más bien, parecía el sonido de alguien que intentaba tirarla.

"¡Terence Chen, sal de allí ahora!". La voz de Vanessa resonó desde fuera de la habitación, y el hombre frunció el ceño. La única cosa que recordaba sobre la agente de Julia era que tenía un mal genio y cada vez que se encontraban, ella ponía una actitud de querer azotarle.

Con tranquilidad, este bajó a abrir la puerta. Julia, quien se encontraba preocupada, tomó una camisa y se vistió antes de seguir a Terence escaleras abajo.

"¿En dónde está mi Julia? ¿A dónde la has llevado?". Toda la furia e ira de Vanessa fueron directamente hacia el hombre. "Te hago recordar que ya están divorciados. ¡Así que, deja que se vaya conmigo ahora!".

La mujer, que estuvo buscando a Julia la noche anterior, tenía los ojos enrojecidos y llenos de ira. Ella sabía que el culpable de todo era aquel hombre, por lo que, se negó a contener su furia. "Mírate a ti mismo. ¡Tú no mereces todo lo que ha hecho Julia por ti! Lamentarás eso tarde o temprano".

Cegada por su ira, Vanessa no veía que Julia estaba allí, así que señalando al hombre le maldijo con dureza y, luego de liberar la tensión, se sintió mucho mejor.

"Vanessa...", la joven se paró ante la furiosa agente y, con cautela, trató de acercarse a ella. Suavemente tomó su mano y dijo: "Detente".

En ese momento, Vanessa volvió en sus sentidos y vio que Julia estaba a su lado. Vio que la joven tenía puesta una camisa de hombre y se dio cuenta de las marcas que Terence le hizo la noche anterior mientras hacían el amor. Al percatarse de lo que pasó entre ellos, ella se enfureció mucho más.

"¡Terence, eres es un bastardo! ¿Por qué no dejas a Julia en libertad? ¡Ustedes ya están divorciados! ¿Acaso eres siquiera un hombre de verdad? Ella ya no vive aquí, pero tú sigues trayéndola de regreso. ¿Qué te crees que es ella? ¿Una amiguita para compartir tu cama?". Mientras más pensaba Vanessa, más enojada se sentía. "Si quieres una mujer, puedes buscar a tu nueva novia. Incluso puedes pagarte a una mujerzuela, y si lo que te falta es dinero, yo te lo doy".

Dentro de la industria del entretenimiento, todo el mundo conocía a Vanessa como una mujer con genio áspero. Ella solía decirle a Julia que para obtener la ventaja siempre hay que ser desabrido.

A pesar de que Terence era un hombre de buen carácter, se sintió avergonzado al escuchar las palabras de la agente.

Sin embargo, escuchó claramente el grano en las palabras de la mujer. En estado de shock, miró a Julia y le preguntó: "Tú... ¿ya te has mudado?".

"Sí", asintió Julia levemente.

Terrence hizo un intento de hablar mientras pensaba en que por ello, no era de extrañar que Julia no tuviese ropa para cambiarse. En ese momento, se dio cuenta de que la había malentendido, pero ya era demasiado tarde, la miró y frunció el ceño. "¿Por qué no me lo dijiste antes?".

"Ya nos habíamos divorciado. ¿Por qué debería decirte que ya me había mudado?". Sin volver a mirar el rostro del hombre, Julia se acercó a Vanessa. "Me alegra que estés aquí. Espera unos minutos. Nos iremos en cuanto me cambie de ropa".

Cuando encontró toda su ropa, esta aún estaba mojada, pero no le importó. Después de que se cambió, las dos salieron sin ver hacia atrás.

"Julia...", la llamó Terence con su profunda voz.

"¿Qué?", ella respondió, pero no se volvió para mirarlo. Vanessa, por otro lado, se dio la vuelta y señaló al hombre con una mirada cruel. "Será mejor que recuerdes estas palabras. Desde este momento, ya no tienes nada que ver con Julia. Si te atreves a mol

estarla de nuevo, ¡prometo que lo castraré!".

Con un bufido, agarró la mano de su amiga y salieron de la villa. "Julia, solo espera. Te encontraré a alguien mucho mejor".

"Bueno, ya es suficiente...", dijo Julia mientras tomaba la muñeca de su agente.

"¿A qué le tienes miedo? Él puede encontrar una novia nueva, pero ¿tú no puedes encontrar a un hombre mejor? Solo espera y mira. Lo lamentará tarde o temprano".

Julia no sabía si Terence lo lamentaría o no, pero ella sí se estaba arrepintiéndose, si hubiera sabido que pasarían tantas cosas, no hubiera salido a beber; sin embargo, ya era demasiado tarde para arrepentirse.

Después de que Julia se fuera, Terence estuvo sentado en la sala de estar por mucho tiempo. Luego, subió las escaleras y vio que el guardarropa estaba vacío. Parecía que la chica nunca vivió en aquel lugar y él sintió, de un momento a otro, que no había calidez humana en aquella habitación fría y vacía.

No se podía imaginar cómo había vivido allí Julia los últimos tres años.

En verdad quería disculparse con ella. Él editaba y borraba el mensaje de su teléfono, sin tener coraje de enviarlo.

Perdido en sus pensamientos, una llamada interrumpió el silencio y el nombre de "Jean" apareció en la pantalla.

"Terence, ¿estás ocupado ahora?", una tierna voz se escuchó al otro lado de la línea. Aquella voz era como una encantadora brisa, que calmaba y le hacía sentir cómodo.

"No", dijo él suavizando la voz. "¿Qué ha pasado?".

"El tema es que...", dijo Jean en tono de disculpa. "El doctor ha dicho que mi mano está casi recuperada y puedo ser dada de alta del hospital ahora. Como sabes, han pasado tres años desde la última vez que estuve aquí y muchas cosas han cambiado en Ciudad H. Quiero comprar algunas cosas en el supermercado pero no sé cuál será el más cercano. Si no estás demasiado ocupado, ¿podrías venir a buscarme?".

Antes de que Terence pudiera responder, ella agregó: "Si no tienes tiempo ahora, no te preocupes. No quiero molestarte".

"No es ninguna molestia", dijo él de inmediato. "Quédate ahí y espérame. No vayas a ningún lado. Estaré allí en unos minutos".

Al colgar, una sonrisa victoriosa apareció en el rostro de Jean al ver que su plan había funcionado.

Aquel día, cuando Julia se fue, ella rompió un vaso y se hirió a sí misma con un trozo del vidrio. A pesar de que había tenido que pasar por el dolor de los puntos de sutura, el resultado le valió la pena, porque había culpado a Julia de su herida y Terence, al oír aquello, se enojó y se divorció de esa mujer. De esta manera, había asumido que Terrence estaría preocupado por ella. Pero para su decepción, no la visitó luego de haberla enviado al hospital.

Entonces Jean se sintió un poco ansiosa, por lo que le llamó para recordarle su existencia.

Después de que salió de la villa, Terrence se apresuró a ir al hospital. Cuando había llegado, la joven estaba hablando con otra paciente de la habitación. Él abrió la puerta y se paró frente a ella. "¿Has empacado tus cosas?".

"Sí, está listo". Jean señaló el paquete en la cama y él inmediatamente lo recogió. La paciente que estaba al lado de la joven dijo sonriendo: "Jean, tu novio te cuida muy bien".

"No digas tonterías. Él no es...". Jean miró furtivamente al hombre y vio que no iba a refutar la suposición del paciente. Entonces, sonrió tímidamente y cambió de tema: "Ahora me voy. Pero deseo que te recuperes lo antes posible".

Aunque lo había negado, la expresión tímida en su rostro no parecía mostrar ninguna protesta contra lo que había dicho la paciente.

Con una gran sonrisa en su rostro, siguió a Terence hasta el coche. Después de sentarse en el asiento del copiloto, lo miró y le preguntó: "¿Estás molesto?".

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