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   Capítulo 13 Una cena espléndida

Mi Querido General Por Rosario Palabras: 7075

Actualizado: 2018-11-08 00:17


Una hora después, Marina se puso super feliz al ver la comida "¡Vaya! Nunca había cenado tantos platos."

Fede le pasó los cubiertos a Marina, "Venga a comer."

Marina cogió los cubiertos, y no podía esperar más para comer ya. Al mismo tiempo que comía, agradecía a Fede, "¡Qué bueno! ¡Nunca había comido una cena así!"

Fede al verla así, sintió pena por ella ya que suponía que cuando estaba en casa, nadie la había tratado de esta manera.

Por la noche, Marina, tumbada en la cama, se tapó con la manta, aterrorizada por Fede.

"Ven, ven aquí." Fede abrió los brazos, indicando a Marina para que se tumbara en su pecho.

"No, no quiero, pareces peligroso." Marina sacudió la cabeza, sabiendo que era una trampa, no quiso caer en ella.

"Cariño, o vienes, o voy." Fede no esperaba que la mujer lo volviera a rechazar otra vez.

"Ni iré ni vas a venir, a dormir." Lo dijo Marina. La cama era lo suficiente grande como para dormir tres o cuatro personas.

"Marina, ven aquí rápido. Si vienes, esta noche no te haré nada." Fede no esperaba que tenía que hacer un trato con ella.

"No quiero, no te creo ya." Marina solo sintió más peligro, ya que la voz de Fede no era lo habitual.

Fede se lanzó hacia ella directamente, sin importarle lo que pensaba Marina.

Fede quitó la manta que tenía Marina en la mano y se metió completamente por debajo de la manta.

Estando tan cerca, Marina olió el olor de Fede, un olor que sólo tenía él.

Marina no paraba de moverse, porque el peligro se le estaba acercando. Aunque había perdido la primera vez, no podía permitir que otro hombre hiciera lo que ella no quería.

"No te muevas, o si no te vas a enterar." La voz de Fede era un poco tiránica. Parecía que se puso serio.

Marina se asustó con sus palabras, ya que al parecer Fede no estaba bromeando.

Ella se tranquilizó para no aumentar el nivel de peligro.

No se atrevió a mover ni si quiera un dedo.

Viendo que Marina ya no lo rechazaba, Fede se tranquilizó también. A él le gustaba más que Marina se comportara de esta manera.

Fede miraba la cara de Marina y preguntó afectuosamente, "¿Te sigue doliendo?"

Marina sabía lo que se refería Fede, movió un poco los labios y dijo con una voz suave, "Ya estoy acostumbrada."

Su respuesta sorprendió a Fede, "¿Ya está acostumbrada? ¿Eso significa que siempre la pega?" Pensaba él.

Marina no sabía por qué quiso compartir su pasado con Fede.

"Desde pequeña, nadie de la familia Shen me quería. Cuando mi madre todavía estaba, si alguien me pegaba o me hacía daños podía buscar a mi madre. Pero después, mi madre se fue al extranjero con el tito Yuwen, desde entonces ya no puedo buscar a nadie. Todo el dolor que he sufrido me lo tengo que tragar, el otro día lo has visto también. ¿No es así? ¿Cómo me trataban? Lo has visto también."

Fede no dijo nada, porque la comprendía. Había hecho varias investigaciones sobre su familia, y el resultado era prácticamente lo que acababa de decir Marina.

"Marina, tranquila, me vengaré por ti." Dijo Fede seriamente, sus miradas se llenaron de odio.

Sin embargo, Marina dijo suavemente, "Déjalo, ella es así. ¿Qué se le puede hacer? ¿Matarla? No hará que desaparezca mi odio."

El odio de Marina hacia su hermana había llegado a un nivel que no se podía explicar, pero nunca la había hecho nada, simplemente sentía odio hacia ella en su interior.

"Ah, y también Jenny Lara, todas aquellas personas que te jodieron, no las dejaré vivir tranquilamente." Fede, por prime

ra vez, había decidido proteger a una mujer.

Marina supo que Fede no estaba bromeando. La familia Chu tenía mucho poder y Fede tenía mucha habilidad, aunque nunca lo había visto, supo que tenía que ser muy poderoso.

"Déjalo, ya no estoy en la familia Shen, y no me harán daños, ya no me importa cómo son." Marina levantó la cabeza para mirar a Fede, su mirada parecía muy seria.

Fede no dijo nada, porque entendía perfectamente lo que pensaba ella. "¿Vas a dejar así las cosas? ¡Qué tonta eres!" Lo pensó Fede.

Marina bajó la cabeza tras ver a Fede callado, se tumbó en los pechos de Fede y no dijo nada más.

"Mañana iremos a sacar las fotos de boda. El certificado de matrimonio llegará en unos días, nos casaremos en 2 semanas, es la orden del abuelo." Dijo Fede.

"De acuerdo, le haremos caso." Marina asintió con la cabeza.

En su mundo, además de su madre, Emily y Fede eran las únicas personas en las que se podía fiar. Aunque Marina y Fede no se conocían todavía lo bastante, ya había decidido pasar la vida junto con él.

Era un día soleado, Marina y Fede sacaron las fotos de boda en el campo. Tenían que maquillarse y cambiarse de ropa muchas veces, esto hizo que ambos acabaron el día agotados.

Derek no paraba de quejarse diciendo que estaba muy cansado pero se calló al ver las miradas frías de Fede.

Después de terminar de sacar las fotos, Derek llevó a Fede y a Marina a casa. Antes de marcharse él dijo murmurando, "No me casaré nunca, vaya cansancio."

Fede no le hizo ni caso.

Marina sonrió y dijo, "Cris, un hombre tan guapo como tú, ¿cómo puedes pensar en eso? Si no te casas, destrozarás los sueños de muchas chicas."

Al oír lo que dijo Marina, los dos hombres cambiaron de color, que uno estaba contento y el otro estaba celoso.

Derek dijo sonriendo, "Cuñada, ¿hablas en serio? ¿De verdad soy guapo?"

Marina asintió con la cabeza, "Claro que sí, tu cuñada nunca se equivoca en este ámbito."

Antes de que Derek dijera algo más, Fede lanzó una orden, "Ya es la hora de que te vayas."

Al escuchar la orden de Fede se fue sin más remedio "Está bien."

Cuando Derek se alejaba en su coche, Fede agarró la cintura de Marina.

"¿Qué haces?" Marina se sorprendió por su movimiento tan repentino.

"¿De verdad te parece guapo?" Fede preguntó fríamente.

Marina sabía que estaba celoso. Al ver que las cejas de Fede se unieron, Marina no pudo aguantar la risa.

"¿De qué te ríes?" Preguntó Fede.

"Nada, nada." Marina estaba riéndose a carcajadas. Este hombre, a veces parecía un niño.

Fede dijo enseguida, "No me has respondido todavía."

"Vale." "Derek es guapo y tú más. ¿Eso te vale?" Marina volvió a decir.

Su respuesta agradó a Fede.

"Marina, te advierto, no te permito ver a otros hombres, solo puedes verme a mí." Al mismo tiempo que lo decía, caminaba hacia su habitación agarrando de la mano de Marina.

"¿Porque lo dices tú? ¿También soy una mujer vale? Tengo el derecho de ver a otros hombres." Estaba claro que Marina no le iba a hacer caso.

"Eres mi mujer, por eso no te lo permito." Fede dijo con una voz dominante.

"¿Quién es tu mujer? porque yo no."

"No me digas que tengo que tomar medidas esta noche para que reconozcas la verdad."

"¡Fede! Te advierto, no me toques."

"¿Qué dices? No te escucho bien."

"Si me tocas, te daré una paliza."

"Entonces si te toco ahora, ¿qué me vas a hacer?"

"Tú..."

"Marina, no pienses que puedas escapar de mí."

"¿Qué haces tocando mi pecho? ¡Idiota!"

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