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   Capítulo 17 Accidente en el aparcamiento

Mi Querido General Por Rosario Palabras: 9534

Actualizado: 2018-11-08 00:17


Por la mañana, cuando se despertó Marina, Fede ya no estaba. Le dolía todo el cuerpo, mirando al techo de la habitación se sintió sola de repente. "¿Es porque no está Fede?"

Mirando las marcas de su cuerpo, debían ser la obra maestra de Fede. Esta mañana no lo vio, apenas sabía cuándo se marchó.

Ella se levantó lentamente de la cama y entró al baño para limpiarse, después de vestirse bajó al salón. Toda la casa solamente se quedaba ella sola, y se sintió solitaria. No sabía desde cuándo le comenzó a importarle tanto.

Marina agitó la cabeza para dejar de pensar en Fede, se comió un bocadillo y se marchó al trabajo.

María, agarrando las manos de Pedro, salió con él del parking de la empresa LOP.

Ella, que se ponía de pie delante de Pedro, agarró su cintura y dijo, "Pedro, ¿no vas a subir conmigo?"

"No hace falta, tengo que volver a mi puesto de trabajo." Pedro la rechazó. Si no era porque María lo obligó, Pedro no quería ni siquiera llevarla hasta aquí.

"De acuerdo, entonces cuando termines de trabajo acuérdate de venir a recogerme", dijo María.

Pedro sintiéndose impotente, asintió con la cabeza, "Está bien, entra al trabajo, me tengo que ir ya."

"Vale, nos vemos." Al decirlo, María besó la cara de Pedro y se marchó felizmente.

Pedro no tenía ninguna expresión facial, viéndola alejarse se dio la vuelta para marcharse. En este momento vio a Marina por casualidad.

Brillaba la alegría en sus ojos, la presencia de Marina agradó a él.

Pedro se acercó a Marina.

Marina al ver a Pedro, redujo los pasos.

"Mari, ¿vienes a trabajar?" Pedro preguntó sonriendo, observando a Marina atentamente.

"Señor Ye, ¿necesita algo?" Marina dijo fríamente ya que no quería tener ninguna relación con el hombre de delante.

"Mari, no me trates así." Pedro al mismo tiempo que lo decía, agarraba los brazos de Marina. Seguía diciendo, "Sé que era la culpa mía pero por favor perdóname. Con que vuelvas a mi lado, te prometo que no volveré a cometer el mismo error."

Marina quitó los brazos de Pedro, "¡Suéltame, soy tu tía, debes respetarme!" Dijo furiosamente.

"¿Tía?" La voz de Pedro también estaba aumentando, "Nunca te considero como mi tía, eres mi chica, y no mi tía."

Al escuchar esas palabras de Pedro, a Marina le entró ganas de vomitar. Ya era la hora de empezar el trabajo, la gente estaba llegando a la empresa.

Marina ordenó sus flequillos y dijo, "Pedro, hay mucha gente aquí. Espero que aprendas a respetar a otras personas, tengo que ir a trabajar."

Después de decirlo, Marina quiso irse.

Pero Pedro la agarró de los brazos otra vez y dijo ferozmente, "Si no dejas las palabras claras no te dejaré ir."

Al terminar, Pedro la llevó hacia el parking con toda fuerza.

En el parking, Marina se estaba defendiendo, "¡Pedro, suéltame! Me estás haciendo daños, suéltame."

Pedro no tenía la intención de soltar sus manos, la llevó cerca del coche y la empujó contra el cristal del coche.

Se pegó a ella y dijo, "Dime, que no amas a Fede."

"¡Suéltame!" A Marina no le importaban nada las preguntas de Pedro, solo quería escapar de él.

María quiso ir a su despacho una vez entrada a la empresa, pero después decidió ver las grabaciones de ayer en la sala de control con el fin de ver lo que estaba haciendo Marina ayer. "Esta puta, ya está casada y todavía no quiere marcharse de esta empresa. ¿Qué es lo que pretende? ". Pensaba María.

María entró a la sala de control, los trabajadores al verla se levantaron rápidamente y la saludaron, "Hola vicepresidenta."

"Bueno", Respondió María, "Haced lo que tengáis que hacer, voy a mirar las grabaciones de ayer."

"Vale, Vale."

Justo cuando María quiso buscar las grabaciones, la imagen de la pantalla de este momento le cambió la cara por completo.

Se estaba poniendo en la pantalla la imagen del Parking. Obviamente, aparecían Marina y Pedro. Desde la perspectiva de la cámara, Pedro parecía que estaba encima de Marina. No se veía su cara, sólo se podía ver la mitad de la cara de Marina. Cualquier persona sabía lo que estaban haciendo.

María comenzó a insultar, "Puta zorra, ¿Cómo se atreve?"

Al terminar de insultar, se dio la vuelta y salió de la sala.

Pedro la estaba presionando a Marina con el miedo de que por un descuido, se escaparía. Desde que la perdió, Pedro la tomaba como una persona más importante que su propia vida.

"Mari, por favor vuelve a mi lado, no puedo vivir sin ti", Pedro se acercaba cada vez más.

"Pedro, vete a soñar. Cuando estabas con mi hermana en la cama, ¿por qué no piensas en mí?" Marina se cabreó aún más al pensar en aquel día, ella lo quería muchísimo pero él la traicionó.

"Mari, aquel día" Antes de que terminara de hablar, una voz

lo interrumpió.

"¿Qué estáis haciendo?" La voz de María entró en los oídos de Pedro y de Marina.

Pedro se dio la vuelta para mirarla, Marina también la vio.

Marina sintió que la fuerza de Pedro se estaba reduciendo, aprovechando el momento quitó sus brazos y se ponía en un lado, manteniendo cierta distancia con él.

María estaba en el medio de ellos, miró primero a Pedro y gritó "¡Pedro! ¿Todavía estás pensando en volver con esa puta? Ella es tu tía ahora."

Al decirlo, miraba a Marina y le dio una bofetada en la cara.

"Pah" se escuchó un golpe seco.

Marina dio unos pasos hacia atrás, se agachó la cabeza, y tapó la cara con la mano.

"María. ¿Qué haces?" Pedro se ponía delante de María furiosamente, le impidió el paso temiendo que pegara a Marina otra vez.

"¿Qué, qué hago? Estoy educando a la puta de mi hermana. Una mujer con marido, ahora está seduciendo al marido de su hermana. ¿No crees que debo de pegarle para que se entere?" La voz de María se escuchaba por todo el Parking.

Marina abrió la boca y dijo, "¿Hermana? y cuando estuviste con mi novio en la cama, ¿recuerdas que yo era tu hermana? ¿Te sentiste avergonzada?"

"¿Por qué me tengo que sentir avergonzada? Yo amo a Pedro y él me acepta. ¿Crees que debo de sentirme avergonzada?" Ante Marina, ella nunca se sintió inferior, ya que la llevaba maltratando desde pequeña.

"María, si no era porque me drogaste, no habría hecho eso", María sabía a qué se refería.

"¿Y qué? Puedo hacer cualquier cosa para conseguir mi objetivo. Pedro, ya es tarde, ella ya es la mujer de Fede." Dijo María.

Después de decirlo, María levantó un poco la punta del labio, ya que sabía que Pedro no tenía otra opción.

Al ver la risa de María, Pedro dijo, "María, ella no me pertenece ya, pero tú tampoco no tiene por qué pertenecerme."

"..." Estas palabras hicieron que María no supiera qué decir.

Marina sintiéndose impotente, sacudió la cabeza y se marchó. Ya no quería tener ninguna relación con ninguno de ellos, uno era la persona que ella amó realmente y el otro era la hermana a quien siempre respetaba. Sin embargo, ambos se unieron para traicionarla, lo que hizo que su vida cambiara por completo. Además de odiarlos, tampoco quería verlos en el resto de su vida.

Sin embargo, ninguno de los tres se dio cuenta de que había una persona escondida en una esquina del Parking que grababa toda la conversación. Desde el momento en que Pedro llevó a Marina al parking hasta que se marchó Marina, esta persona grabó todo el proceso entero.

En la sala de oficina del ejército, Fede tenía una mala cara, con un montón de fotos en la mano. No esperaba que su mujer se metiera en problema tan pronto, sólo se había marchado un día y ya le estaban buscando problemas. Su sobrino no paraba de molestarla y María no paraba de pegarla, Fede quería fusilarlos directamente, ¿Cómo se atrevían a provocarla? Pensaba Fede mucho.

Fede estaba furioso y rompió las fotos. "Pedro, ¿cómo te atreves a tocar a mi mujer? Acabarás muy mal.", dijo Fede para sí mismo.

En la casa militar, Antonio estaba sentado en el salón disfrutando del aire fresco.

De repente Ana y Roberto entraron corriendo.

Cuando entraron a la puerta principal Ana comenzó a gritar, "¡Abuelo! ¡Ha ocurrido un problema gordo!"

Antonio al ver la nieta tan nerviosa también quiso saber lo que había pasado.

"¿Qué pasó? Tranquila, habla despacio." Antonio puso el vaso que tenía en la mano sobre la mesa para hablar con Ana.

Ana dijo, "Abuelo, alguien ha cancelado el puesto de alcalde de Pedro. ¿Qué podemos hacer?"

Ana estaba muy preocupada ya que no sabía lo que podía hacer.

"¿Y eso? ¿Quién se atreve a hacer eso? Acabará muy mal." Antonio dijo seriamente.

"No sabemos, he buscado a varios amigos para investigar el caso pero no consiguieron nada.", Roberto le contestó.

Ana con los ojos llenos de furia dijo "Debe ser de que alguien tiene envidia de nuestro Pedrito, abuelo, abuelo, tiene que hacer algo."

Ana al mismo tiempo que lo decía, agarró la ropa de Antonio y no paraba de pedirle ayuda.

Antonio pensó un rato y dijo, "Tranquila, tranquila, ahora mandaré a alguien para investigar este caso. Como me entere de la verdad, esa persona estará acabado."

Al escuchar las palabras del abuelo, Ana se sentía ya mucho mejor y se tranquilizó mucho porque todavía no existía ninguna cosa que el abuelo no era capaz de hacer.

Antonio dijo enseguida al mayordomo que estaba a su lado, "Ve a hacer una investigación del caso, y quiero obtener los resultados en media hora."

"De acuerdo, señor." El mayordomo respondió al abuelo y salió del salón.

Ana y Roberto se quedaban con el abuelo, esperando los resultados de la investigación.

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