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   Capítulo 19 Demostrar el amor

Mi Querido General Por Rosario Palabras: 9157

Actualizado: 2018-11-08 00:17


Cuando Fede llegó al salón, vio a Marina en cuclillas sobre el suelo, con el pelo desordenado. Sabía que la había maltratado, de repente se le subió la furia. ¿Cómo se atrevieron a tocarla?

A Fede no le importaba lo que pensaba su abuelo, se acercó a Marina, se agachó y la acarició, intentando levantarla.

Pero justo cuando la iba a levantar se dio cuenta de la marca roja en la cara de Marina, se detuvo y se levantó con una mirada como si fuera a matar a alguien.

"¿Quién lo hizo?" Fede lo dijo gritando.

Nadie se atrevía a hablar, Marina apenas tenía ya fuerza de seguir protestando. Derek y Ana estaban callados en un lado.

Antonio estaba sentado en el asiento de siempre. Viendo a Fede cabrearse tanto sabía lo importante que era Marina para él, porque su mirada, su furia, su actitud lo habían demostrado todo. A Fede realmente le importaba mucho ya que nunca le había visto enfadarse tanto.

Fede levantó la cabeza para ver a Ana, quien estaba detrás de Derek, supo que debía de ser Ana, porque no había otra mujer quien se atrevía a tocar a la mujer de él.

"Ana, te costará mucho por pegarla." Fede lo dijo prácticamente gritando, aunque era su prima, no le importaba en absoluto.

"Fede, despiértate un poco. ¿Por qué tienes que escuchar a esta mujer y hacerle eso a tu sobrino? ¿Sabes todos los esfuerzos que ha hecho Pedro para llegar hasta ahora?" Dijo Ana.

"Es una orden mía, ella no sabe nada", Fede contestó.

Las palabras de Fede hicieron que Ana y Roberto, quienes estaban a otro lado se sorprendieran. Antonio tampoco lo podía creer, "¿No me diga que todo eso es decisión suya?". Pensaba Antonio.

"¿Co, cómo...? ¿Entonces fue una idea tuya?" Ana preguntó con sorpresa ya que no se lo podía creer.

Fede no estaba dispuesto a dar una explicación a Ana ya que para él, Ana no tenía el derecho de enterarse de lo que él quería hacer. Además no tenía por qué dar explicaciones a nadie.

Fede agachó la cabeza y miraba a Marina. Sentía pena por ella al mismo tiempo estaba cabreado con su abuelo ya que estando el abuelo ahí no hizo nada para impedir a Ana.

Fede ayudó a Marina a levantarse lentamente, se acercó la cabeza y dijo "Tranquila, no te preocupes, estoy aquí."

Fede supo que esta mujer debía de estar asustada.

Se acercó a Antonio, lo miraba furiosamente y dijo, "Si vuelve a ocurrir lo mismo, te prometo que nunca tendrás a tus bisnietos."

Era la primera vez que Fede levantaba la voz para hablar con su abuelo.

Antonio se quedaba tan sorprendido que no sabía qué decir. ¿Su querido nieto ahora le estaba gritando solo por una mujer?

Fede levantó a Marina del suelo y se marcharon por la puerta, antes de irse echó una mirada seria a Derek.

Derek estaba tan asustado que no se atrevía a hablar, ya que Fede estaba tan cabreado que era imposible para consolarlo. Era mejor que se quedara callado.

Al volver a casa, Fede puso a Marina en la cama. Ella no se atrevió a hablar, simplemente se encogió en la cama.

Fede estaba cabreado y al mismo tiempo sentía muchísima pena por ella. Había pensando en preguntarle qué había estado haciendo estos día con Pedro, pero al ver su cara hinchada, se tragó las preguntas, ya que sentía más pena que odio.

Cuando Ana y Roberto volvieron a su propia casa, Ana estaba muy cabreada, ya que Fede admitió que todo lo hizo él y además parecía que no tenía ganas de retirar esta orden.

"Vaya desastre, mira a la puta esa, qué le ha dado a la familia Chu para que Fede y el abuelo se quedaran callados." Dijo Ana sentada en el sofá.

En este momento, Pedro bajaba de las escaleras.

Roberto dijo enseguida, "Puede que el caso no tenga nada que ver con Marina. Mira cómo estaba, parece que no sabía nada del tema."

"¿Que ella no tenga nada que ver con el tema? Fede hizo todo por la zorra esa, ¿y ahora me estás diciendo que ella no tiene nada que ver?" Dijo Ana seriamente.

Pedro se acercó y se sentaba al lado de su madre, lo que estaban diciendo él también se enteró. Sabía más o menos de lo que estaban hablando y también pensaba que era el trabajo de su tío, que lo hizo todo.

"Madre, déjalo, ser alcalde o no ya no importa." A Pedro ya no le importaba si podía ser alcalde o no, sabía perfectamente cómo era su tío. Si Fede quería hacer una cosa, nadie era capaz de impedirlo. Si alguien se atrevía a desafiarlo, acabaría fatal.

"¿Qué dices? ¿Vas a dejarlo así?" Ana estaba muy enfadada por escuchar esas palabras de su hijo. "Eso está relacionado con tu futuro. ¿Lo vas a dejar así? Además, tienes que ser

alcalde para que la familia Shen casar a su querida hija María contigo. La empresa LOP será de María en el futuro, y eso te pertenecerá a ti."

"Pero madre, no amo en absoluto a María, tampoco estoy dispuesto a tener su empresa."

"¿Eres tonto o te comes los mocos? Es una oportunidad, ¿por qué no lo quieres? Ana casi no podía controlar su estado emocional.

"Ya está, ya está", Roberto dijo en un lado, "Es cosa suya, deja que la solucione él mismo."

"No", Ana dijo enseguida, "No permitiré que alguien quite el futuro de mi hijo. La puta de Marina, la ostia que le he dado hoy no es lo bastante como que la cosa acabe. Si mi hijo no se convierte en alcalde, se va a enterar de lo que soy capaz."

"¿La has pegado?" Pedro preguntó con sorpresa.

"¿Qué pasa? ¿Te da pena? Ella ya es tu tía, ¿por qué sigues pensando en ella? Si no fuera por ella, ya eres alcalde de esta ciudad."

"Pero no es culpa suya, ¿Por qué pegas a una persona que no sabe nada del tema?" Pedro gritó de repente ante su madre.

Ana se sorprendió al ver a su hijo hablarle de esa manera, "Tu tío ha gritado al abuelo por esa mujer. ¿Y ahora tú me estás gritando también por esa mujer? ¿Qué os pasa? ¿La zorra esa os habéis drogado o qué?"

Pedro intentaba controlarse, pero al escuchar que le había pegado a Marina ya no le importaba nada.

"Madre, no vayas a buscar a Marina, déjala en paz." Al terminar, Pedro se marchó.

"¿Pero cómo?", Ana estaba tan cabreada que no sabía qué decir. Sintiéndose impotente vio alejarse a su hijo.

Marina estaba tumbada en los pechos de Fede, y él usaba hielo para bajar la inflamación de la cara de Marina.

De repente, sonó el timbre, Fede se levantó lentamente y dijo, "Túmbate aquí, voy a abrir la puerta, espérame."

"Vale" Marina asintió con la cabeza sin decir nada.

Fede caminó para abrir la puerta. Cuando abrió la puerta vio que era Pedro, cambió de color por completo.

"¿Qué haces aquí?" Fede preguntó seriamente.

"Tío, vengo a ver a Ma...", Pedro no acabó de decir el nombre vio la cara de Fede, y cambió las palabras, "a ver a mi tía."

"Vete", al decirlo, Fede quiso cerrar la puerta.

Pedro empujó la puerta y dijo "Tío, solo quería ver a Marina, para pedirle perdón. Todo fue la culpa de mi madre."

Al escuchar las palabras de Pedro, Fede se cabreó aún más, y cogió la ropa de Pedro queriendo darle unas ostias.

"Pedro te advierto, no me hagas enfadar." La mirada de Fede casi podía matar a Pedro.

"Tío, ella era mi chica." Pedro no estaba nada asustado, aunque era su tío. Él podía hacer cualquier cosa por Marina.

"Maldito sea", Fede le lanzó un puñetazo.

Pedro al recibir un puñetazo se cabreó también, ambos comenzaron a pelearse.

Marina estaba tumbada en la habitación. Al escuchar los golpes del salón, quería ver lo que estaba pasando, entonces se levantó de la cama para ver lo que pasaba.

Cuando Marina vio a Fede peleándose con Pedro, se asustó por completo. "¿Qué ocurre? ¿Se están peleando el tío con el sobrino?" Pensaba Marina.

Al ver la cara sangrienta de Pedro y Fede no le pasaba nada supo quién ganaba la pelea, era normal ya que Fede era militar.

"Parad." gritó Marina.

Pero Fede y Pedro apenas le habían hecho caso, siguieron peleándose.

Marina se adelantó, cogió a Pedro y lo puso detrás de ella. Justo cuando Fede iba a lanzar otro puñetazo se paró justo en frente de la cara de Marina.

La batalla por fin se terminó, Pedro, detrás de Marina no dijo nada. Fede se quedaba mirándola. "¿Está protegiendo a Pedro?" Pensaba Fede en su mente. "La estoy queriendo más que a mí mismo. Pero en su corazón, ¿todavía está pensando en Pedro?" Fede volvió a pensar.

Marina al ver que ambos se tranquilizaron se alejó de Pedro y se acercó a Fede, lo abrazó, miró a Pedro y dijo, "Pedro, soy tu tía, o mejor dicho eres mi cuñado."

"Mari, solo estoy preocupado, solo quería verte." Pedro explicó de prisa.

"Gracias por tu preocupación, sobrino. Estoy bien, ya puedes irte." La voz de Marina era muy fría, no tenía ninguna expresión en su rostro.

"Mari yo" Fede interrumpió las palabras de Pedro en este momento.

"¡Pedro!" Dijo Fede prácticamente gritando.

Pedro se quedaba callado.

Marina besó a Fede, puso las manos en su cuello y dijo, "Cariño, quiero beber sopa de pollo."

Fede al verla así no sabía si hablaba en serio o simplemente estaba actuando para que lo viera Pedro.

"De acuerdo, te haré sopa de pollo." Fede respondió con una voz suave.

Los dos se dieron la vuelta y se marcharon a la habitación.

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