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   Capítulo 20 Reunión en la familia Chu

Mi Querido General Por Rosario Palabras: 8927

Actualizado: 2018-11-08 00:17


Pedro al ver alejarse a los dos, se deprimió y se dio la vuelta para marcharse.

Por la noche, Fede tumbado en la cama tenía a Marina en sus brazos. Estaba tan feliz que no sabía cómo expresarlo.

"¿No habías dicho que volverás en un mes? "¿Cómo que has vuelto hoy?" Marina preguntó tumbada en los pechos de Fede.

"Vi que te estaban maltratando, ¿crees que puedo quedarme tranquilo?" Fede respondió fríamente.

"Estoy bien, no me están maltratando." Marina pensaba que lo ocurrido de esta mañana, dentro de unos días se pasaría todo.

"Ana te ha pegado, ¿eso también está bien?" Fede le criticó, "Vaya mujer más tonta, ni siquiera sabe protegerse." pensó Fede en su mente.

"Ella era una casualidad. Esta mañana cuando volví a la Casa Militar no esperaba que ella estuviera ahí también." Dijo Marina.

"Vale, pero eres mi mujer. Ella no debe de haberte pegado, nadie puede tocar a mi chica, nadie." Fede dijo.

"Fede, ¿me estás protegiendo?" Marina de repente se sintió muy consolada. ¿Eso era la felicidad? Perecía que ella entendía un poco qué significaba felicidad.

"Claro, eres mi chica, está claro que tengo que protegerte." Fede dijo afirmativamente, abrazándola con más fuerza. Fede no sabía decir las palabras amorosas pero ella había ocupado todo su corazón.

Marina no dijo nada, solo sentía calor en su corazón. La emocionó mucho ya que llevaba mucho tiempo sin tener tal sentimiento, casi se olvidó de lo que era felicidad. La última vez que se sintió feliz fue cuando estaba con Pedro, pero eso ya fue en muchos años antes. Además, Javier también la trataba muy bien, pero no estaba a su lado. Por ahora, Fede era el único hombre que al mismo tiempo le daba felicidad también estaba a su lado.

"Por cierto." Marina recordó algo y preguntó, "¿Por qué has quitado el puesto de alcalde de Pedro? Él es tu sobrino."

"Pues porque se lo merece por haberte molestado" Luego, agachó la cabeza para mirarla y dijo seriamente. "No puedes irte con él, eres mi esposa, no te permito que vayas fuera de mi vista."

"¿Cómo que no permites que me vaya de tu vista?" Marina dijo furiosamente.

"¿Tú qué crees?" Después de decirlo, Fede se giró y se subió encima de Marina.

A Marina le daba una sensación muy rara, "Fede. ¿Qué vas a hacer?"

"Ya es de noche, ¿qué crees que voy a hacer?" Fede dijo.

"¡Ah! guarro."

Marina no podía impedir a Fede, por lo que dejó de resistir.

La habitación se llenaba de amor.

Por la mañana, Marina abrió lo ojos y encontró a Fede viéndola como un demonio.

"¿Qué haces?" Dijo Marina.

"¿Tú qué crees? ¿Por qué estás tan fea cuando duermes?" Fede al mismo tiempo que lo decía, en su corazón estaba muy feliz por tener a ella en su lado.

"Entonces, ¿por qué me miras? Vete a otro lado." Al decirlo, Marina se giró y se ponía de espalda a Fede.

Fede la abrazó por detrás, "Aunque seas fea también te querré porque eres mi mujer."

"¿Cuántas veces me lo vas a recordar?" dijo Marina. Desde casarse con Fede estaba claro que aunque no tuviera amor hacia él, ella era su esposa.

"Recuerda, no te permito a hablar con Pedro." Fede le dijo seriamente.

"De acuerdo" Marina lo aceptó rápidamente. Se dio la vuelta para mirar a los ojos de Fede, "Entonces me tienes que prometer que no lo vas a seguir jodiendo a Pedro, y déjale su puesto de alcalde."

"¿Estás suplicando por él?" Fede se cabreó un poco.

"Qué va, solo que no hace falta hacerlo. Pedro y yo ya no tenemos nada, ¿por qué tienes que molestarte en hacer eso? Si haces eso, la gente pensará que Pedro y yo sí tenemos algo." dijo Marina, ya no quería saber nada más de Pedro.

Fede mirando los ojos de Marina supo que a ella realmente ya no le importaba.

Fede no dijo nada.

Marina al ver que Fede no dijo nada supo que había aceptado su consejo, se puso contenta y preguntó, "¿Hoy no vas a volver al ejército?"

"Estos días no hace falta que vuelva." Dijo Fede, al mismo tiempo pensaba, "¿Qué pretende hacer esta mujer?"

"Ah, vale, hoy es el fin de semana, acompáñame a comprar algo. Últimamente Emily está muy ocupada, apenas tiene tiempo libre para acompañarme. Ven conmigo. ¿Vale?" Dijo Marina, parecía una orden y al mismo tiempo un petición.

"¡Qué pereza!" Dijo Fede.

"¿No me quieres acompañar?" dijo Marina furiosamente.

"No, no" Fede al ver que Marina estaba enfadada, dijo enseguida, "Iré, iré contigo, te compraré lo que quieras."

Al escuchar sus pal

abras, Marina sonrió de alegría.

"Pero, antes de eso, vámonos a tomar un baño juntos."

Antes de que Marina reaccionara, Fede la llevó al baño en brazos.

En el centro comercial, Marina estaba muy contenta, agarrando los brazos de Fede, parando en todas las tiendas de ropa, como lo hacía con Emily. Ya que lo pagaba todo Fede, no le importaba el dinero.

Fede estaba agotado, y no esperaba que Marina todavía tenía tantas energías. Aunque en el corazón de Fede se estaba quejando, pero al verla tan contenta dejó de quejarse.

Solamente tenía un objetivo, que era hacerla olvidar todos los momentos malos del pasado.

Marina salió del centro comercial agarrando de los brazos de Fede, que además tenía muchas bolsas de compras.

Cuando ellos salieron, ninguno de ellos se dio cuenta de la existencia de Jenny Lara.

Jenny mantuvo una mirada de odio, hasta que los dos desaparecieron de su mirada.

"¿Jenny, esa no es tu hija pequeña? He oído decir que se ha casado con la familia Chu. Mira lo bien que los pasan, el chico ese de la familia Chu es muy guapo y además he oído de que es muy poderoso." Dijo una mujer rica, quien estaba al lado de Jenny.

"Es cierto, mira cuantas cosas han comprado. Parece que le trata muy bien a tu hija." Otra mujer dijo.

"Has visto, mira la suerte que ha tenido, la familia Chu es una familia muy poderosa, y ahora el hijo de la familia Chu trata muy bien a Marina. Supongo que estará muy enamorado de ella."

"Sí, de acuerdo."

Todas las palabras se convirtieron en odio cuando Jenny las oyó. "¿Cómo es posible que se lo esté pasando tan feliz? ¿Una puta también se merece vivir una vida de lujo? Mi hija María es la que tiene derecho a vivir una vida de lujo y no ella." Pensaba Jenny.

Jenny enfadadamente se despidió de sus amigas diciendo que se sentía mal.

Cuando llegó a casa, Jenny despertó a María, que estaba durmiendo todavía. Y también llamó a Miguel, que no sabía lo que estaba haciendo, para hablar de la boda de María.

"María, pienso que ya es la hora de que hagamos la boda tuya con Pedro". Jenny dijo furiosamente, "Hoy he visto a la puta de tu hermana comprando en el centro comercial con Fede. Estaba tan alegre que no te lo puedes imaginar, y además, Fede le ha comprado muchas cosas. Mis amigas los vieron y todas hablaron bien de ellos. Al verla me han entrado ganas de darle unos guantazos en la boca, ¿Una puta como ella también se merece tener una vida así?"

María se cabreó al escuchar el nombre de Marina, "¿Cómo es posible que ha encontrado a un hombre poderoso y al mismo tiempo rico? No puede ser, tengo que casarme con un hombre más poderoso y más rico". Pensaba María.

Jenny cogió las manos de María y dijo "María, tienes que darte prisa y discutir con Pedro, vuestra boda se debe celebrar rápido. Cuando Pedro sea alcalde, te convertirás en la mujer de alcalde, entonces tendrás todo lo que quieras."

Jenny se alegró al pensar que su hija pudiera entrar en la familia Ye, además era también una familia muy conocida en la ciudad.

"De acuerdo mami, hablaré mañana con Pedro. La tía Ye también me quiere mucho, no tendré problemas". María al mismo tiempo que lo decía estaba planteando sus cosas.

"Esa es mi niña, acuérdate de volver a casa para ver a tus padres después de casarte." Jenny le dijo seriamente.

"Eso está claro mami, volveré muy a menudo para veros", dijo María contentamente.

Miguel también creía que la boda de su hija tenía que celebrar lo antes posible. Ya que su hija menor ya estaba casada, si su hija mayor todavía no se casaba la gente pensaría que su hija tenía algún problema.

"María, estos días no hace falta que vengas a la empresa. Llamaré a alguien para hacer los trabajos por ti, ahora solo tienes que centrarte en tu boda." dijo Miguel.

"De acuerdo, gracias papá" María le dio una sonrisa.

En la Casa Militar, Marina cogiendo los brazos de Fede entraron en el salón. Antonio estaba sentado en su sitio de siempre.

Marina junto con Fede caminaron hacia él y lo saludaron con educación.

"Abuelo".

"Bien", Antonio asintió con la cabeza, "Sentaos, ha venido también la familia de tu hermana."

Fede y Marina echaron un ojo a Ana y a Roberto, junto a ellos estaba María. Marina y María se miraban entre sí, y los ojos de María estaban llenos de odio.

Fede no estaba dispuesto a saludar a Ana, y Marina al ver que Fede no dijo nada, se quedaba callada sin decir nada.

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