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   Capítulo 23 Quédate a mi lado

Mi Querido General Por Rosario Palabras: 8758

Actualizado: 2018-11-08 00:17


Mario llevó a Marina a su despacho. Marina se sentaba en el sofá y Mario fue a buscar la crema.

"¿Te lo hizo con el agua caliente?" le preguntó Mario.

"Sí, me lo hice sin querer" Marina explicaba sin sentimiento.

"Últimamente, ¿cómo estás? Parece que no estás nada contenta." Mario preguntó seriamente, que quería saber la verdad.

"No, estoy bien." Marina quería ocultar su sentimiento, pero era imposible que ocultara bien.

"¿Fede no está en casa?" Mario preguntó de nuevo, porque no había recibido la respuesta que él quería oír.

"Él, él ha vuelto al ejército." Marina no se acostumbraba a mentir.

"¿Segura? ¿No sabe que estás herida?" Mario seguía preguntando.

Marina perdió la paciencia y contestó, "¿Puedes dejar de mencionarlo?"

Al decirlo, Marina quitó su mano, que estaba en la pierna de Mario.

"No te trata bien, ¿verdad?" Mario no dejaba de hacer preguntas.

"Un matrimonio sin amor. ¿Crees que estaré bien?" Marina no quería ocultar más.

Mario no dijo anda, estaba mirando a Marina, con la mirada le indicaba que siguiera diciendo.

Marina se paró por un segundo y siguió diciendo, "Su corazón, no está en mí. ¿Cómo puedo hacer que me ame?"

Mario por fin sabía lo que le pasaba a Marina. Fede debía de haber tenido una amante fuera, pero eso era improbable. Él sabía perfectamente cómo era Fede, aunque no tuviera amor hacia Marina, si se había casado era imposible que tuviera a una amante fuera.

De repente, Mario se acordó de algo, a lo mejor aquella mujer "¿Ha vuelto?" Mario pensaba para sí mismo.

"No me diga que ella ha vuelto? " Mario preguntó con vacilación.

"¿La conoces?" Marina lo miraba curiosamente, desde el primer día no sabía la relación que tenían entre Fede y él. Ella había tenido mucha curiosidad pero en aquel entonces no tenía ganas de investigar lo que pasaba entre los dos hombres. Ahora al parecer, Mario también conocía a aquella mujer.

Mario miraba los ojos de Marina, "Es Sara He".

Marina mantenía callada.

Mario ya sabía por completo lo que había pasado, giró la cabeza hacia otro lado. "La mujer que Fede quiso proteger con su vida ha vuelto."

Sin decir nada, Marina sabía que Sara era la persona que Fede amaba de verdad.

Mario miraba a Marina nuevamente y preguntó, "¿Fede te ha abandonado y se ha ido a buscar a Sara?"

Mientras la preguntaba, Mario sentía mucha pena por ella. De repente, le daba ganas de proteger a esta mujer. Pero Mario no entendía por qué quería defender de ella, era para provocar a Fede, o realmente ya le gustaba esta mujer.

Marina no echó ni una sola palabra.

Minutos después, Marina al fin abrió la boca y dijo, "Entre Fede y yo, no tenemos nada que hablar, ya que no nos queremos mutuamente. Si va a buscar a otra mujer, no puedo impedirlo."

Mario al verla así, no sabía qué decir. Sabía que Marina se lo estaba pasando muy mal.

"Dame la mano", Mario indicó.

Marina sacó la mano sin decir nada.

Dos horas después, Mario vieron irse a Marina y Emily del bar, se cabreó de repente e hizo una llamada a su asistente.

"Ve a investigar dónde está Fede ahora mismo." Mario lanzó una orden.

"Jefe, pero Fede...". El asistente no terminó las palabras ya que sabía que Mario lo entendía. Fede era una persona muy poderosa. "¿Quién tiene huevos de investigarlo? Si descubre que alguien le investiga, va a matarlo sin duda alguna."

"Si te digo que lo investigas, investígalo. Si ocurre algo estoy yo." Dijo Mario fríamente.

"De acuerdo." Al escuchar las palabras de Mario se sentía más tranquilo.

Mario ya se enteraba de la localización de Fede. Condujo el coche hacia el chalet donde estaba Fede. Cuando llegó, vio el chalet lujoso, dijo furiosamente, "Vaya fiesta te estás montando."

Al decirlo, Mario se acercó para tocar el timbre.

Cuando Fede abrió la puerta, al ver a Mario se sorprendió.

"¿Qué pasa? ¿Tan sorprendido estás?" preguntó Mario.

"¿Cómo has llegado hasta aquí?" Preguntó Fede.

"Fede, ¿ahora estás dudando de mi capacidad?"

"¿Qué es lo que quieres?" Estaba claro que Fede se estaba cabreando.

"Estoy pensando si puedo entrar para charlar contigo un poco." Mario le preguntó.

"No creo que sea así tan sencillamente." Fede más o menos sabía lo que estaba pasando. Podía que Mario ya se había enterado de que había vuelto Sara.

"Quiero ver a

la guarrilla que tienes escondida ahí dentro." Mario dijo mirando la cara de Fede.

Fede se acercó, le tiró de la chaqueta y dijo fríamente, "Te advierto, no te pases."

Mario no estaba nada asustado, y quitó las manos de Fede, "¿Que no me pases? Estás disfrutando de una vida tranquila con Sara. ¿Qué vas a hacer con Marina? Ella está sola y perdida. ¿Has pensado en ella?"

"Eso es asunto mío, no te metas." dijo Fede.

"Fede, solo quiero preguntarte, ¿te importa Marina? Si no te importa, la llevaré de tu lado, y no la dejaré sufriendo." dijo Mario seriamente. Al oír sus palabras entendió por fin por qué había venido hasta aquí, era por Marina.

"¿Mario, crees que podrás quitármela? Ella es mi mujer, creo que no tienes derecho a meterte en mi asunto." dijo Fede.

"Así que sabes que ella es tu mujer entonces, ¿qué estás haciendo ahora mismo?" Al decirlo señaló con el dedo al chalet, "Estás ahora con esa mujer, ¿has pensado en Marina?"

"Mario, es asunto mío. Te advierto, no te metas en mis asuntos." Fede lo dijo mirando a Mario furiosamente, " Y ni pensar en acercarte a mi mujer, o si no, acabarás muy mal."

Cuando Fede acababa de decirlo, Sara se acercó a ellos.

"¿Mario?" Sara se sorprendió, "¿Cómo que has venido?".

Al ver el cambio de Sara, Mario se sorprendió. Pero se tranquilizó y dijo, "Hola Sara, ¿cuánto tiempo?"

"¿Has venido para buscar a Fede?" La voz de Sara era más dulce que antes.

"¿Y tú qué crees? He oído que has vuelto y por eso de paso he venido para visitarte." dijo Mario tranquilamente.

"¿Cómo sabes que he vuelto?" Sara no se enteraba de lo que había pasado y seguía sus palabras, "Creo que sólo Fede y Derek saben que he vuelto."

Sara no le dijo a nadie más que había vuelto. "¿Cómo es posible que Mario sepa que he vuelto?" Pensaba Sara.

"Tienes que preguntarle al señor Chu." La mirada de Mario cambió el color de Fede "El señor Chu quiere ocultarlo pero yo quiero saberlo."

"¡Mario!" Fede gritó, "¿Os habéis visto?"

Fede adivinaba que, debía de haberse visto Marina y él, porque si no, era imposible que Mario supiera que Sara había vuelto.

"¿Tú qué dices, señor Chu?" Mario preguntó, "¿Sabes cómo se lo está pasando Marina estos días? ¿Has visto las heridas que tiene en la mano?"

"Le dije que se pusiera hielo." dijo Fede de repente.

"Gilipollas" Mario echó una risa fría. "¿Cómo se va a preparar el hielo ella sola? ¡Vaya excusa más idiota!"

Fede no dijo nada, pero en su interior estaba preocupado por Marina.

Sara al escuchar las palabras de Mario entendía que la mujer de Fede se llamaba Marina.

Mario se fijaba en Fede y seguía diciendo, "Si no la vas a tratar bien, yo lo hago por ti."

Al escuchar eso, Fede enseguida le echó las palabras, "No pienses tocar mis cosas, o morirás. Si no me crees, puedes probarlo. Creo que todavía no se te olvida la lección que te di hace unos años."

Mario estaba tan cabreado que no podía decir nada.

"Ya puedes irte, recuerda lo que te dije" Fede ni quería mirar a Mario.

Mario no dijo nada más, se giró y se marchó pensando que las cosas no acabarían así. "Conseguiré a Marina sea como sea, aunque tenga que morir."

Mirando alejarse a Mario, Sara preguntó en los oídos de Fede. "¿Marina es tu mujer?"

"Sí" Fede no quiso ocultarlo y respondió con una voz tranquila.

"¿Es mejor que yo? ¿Por qué te casas con ella?" Sara quiso saber todo sobre Marina.

Fede no respondió a la pregunta, se dio la vuelta y dijo con una voz suave, "Sara, ya que estás mejor debo irme, cuídate mucho. Puedes alojarte en esta casa hasta cuándo quieras, nadie vendrá a molestarte."

Sara al oír que quería irse, la abrazó fuertemente y dijo "No, no, no te vayas, te digo que no. ¿Sabes lo que me ha costado encontrarte? No quiero que te vayas".

Fede quitó las manos de Sara, "¡Sara! ya basta."

Cuando estaba a punto de marcharse, oyó la amenaza de Sara.

"¡Si te vas, me suicidaré!" Sara lo amenazó enojada, solo quería que Fede estuviera con ella, no le importaba qué método usar.

Fede se paró, sabía perfectamente cómo era Sara. Si se marchaba podía que lo hiciera de verdad.

Sara vio que Fede se paró, corrió rápidamente hacia él y lo abrazó por la cintura, con la cabeza pegada a su espalda dijo "Quédate a mi lado, tengo miedo a estar sola."

Fede no dijo nada, porque se sentía impotente.

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