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   Capítulo 29 Visita inesperable

Mi Querido General Por Rosario Palabras: 10671

Actualizado: 2018-11-08 00:17


Sentados en el auto, Mario le preguntó: "Marina, ¿Te parece bien alojarte en mi villa de las afueras de la ciudad por unos días? Yo vivo en la casa del centro de la ciudad."

"No hace falta, llévame a mi casa." Marina le contestó en voz baja.

"Ya que Fede te trata de esta manera, ¿Para qué vuelves a esa casa?" Mario realmente no podía entender a ella.

Marina no dijo nada, sólo se sentía bastante cansada contemplando el paisaje fuera de la ventana.

"A lo mejor no debería casarme con Fede desde el principio. En aquel entonce si perdonaría a Pedro, no caería en esta situación. Ya que he llegado a este paso, todavía tengo que enfrentarlo."

Marina se dijo a sí misma en su interior, y tomó la decisión de seguir el camino valientemente.

Mario la llevó a la casa de Fede, y los dos se detenían a la puerta. Mario miraba a Marina con preocupación, y preguntó, "Marina, ¿realmente está bien?" Mario no pudo menos que echar la pregunta.

Marina asintió con la cabeza levemente, "Está bien. Vuelve a casa, si pasa algo te llamaré."

Mario no tenía más remedio que aceptar lo que dijo ella, y se fue.

Poco después de que Marina llegara a casa, Fede también volvió.

Cuando Fede entró, vio que Marina estaba sentada sola en el sofá. Al verla, se sentía mucho más cómodo, porque al principio temía que esta mujer no estuviera en casa.

Fede se acercó, y tomó el asiento al lado de Marina. Mirando el reloj en su muñeca, abrió la boca: "¿Por qué no has dormido todavía?"

"Fede, creo que debemos hablar un poco." De repente, Marina giró la cabeza para mirar a Fede.

"¿De qué hablamos?" Fede la preguntó.

"Del divorcio." Marina lo dijo sin expresión facial.

Fede estaba descontento, "¿No te he dicho? Este matrimonio, no se permite separar."

"¿No se permite o no permites tú?" Marina lo miraba, "¿También hay cosas que no puedes conseguir? Con tal que estés de acuerdo no hay ningún problema divorciarnos."

"Marina, ¿ya estás tan impaciente por dejarme?" Fede le preguntó.

"Casi no puedo esperar ni un minuto más." Marina le dijo rebelde.

Apenas terminó sus palabras, Fede la pellizcó de la barbilla. Mirándola con furia, Fede le dijo, "¿Tienes tantas ganas de estar con Mario?"

Aunque estaba asustada, Marina no se mostraba débil, "Por supuesto, por lo menos, Mario es más tierno que tú."

"¡Marina!" Fede gritó por fin.

Marina miraba los ojos de Fede, intentando no mostrar su miedo.

"¡Acuérdate de que tú solo puedes ser mi mujer, solo puedes ser la mujer de Fede. Perteneces a mí!" Fede le echó las palabras con furia.

"Fede, no te pertenezco." Marina se resistió.

Fede presionó a ella en el sofá con tanta fuerza que casi la iba a matar, y abrió la boca ferozmente, "Si te atreves a buscar a Mario, te juro que él se irá a la sepultura."

Con el pellizco fuerte en su cuello, Marina casi no podía decir ni una sola palabra. Poco a poco su respiración se volvía más débil.

Minutos después, Fede se dio cuenta de la expresión facial de Marina, y notó que su mano todavía estaba presionándola en su cuello.

Fede soltó su mano lentamente, lo que dejaba a Marina podía respirar. Ella tosía constantemente. La falta de oxígeno era bastante horrible.

Fede se levantó del sofá y dio una vuelta, le dijo a Marina en voz alta, "¡Quédate en casa o de lo contrario, te romperé las piernas!"

Lo que dijo estrictamente, era como órdenes militares, que no se podían rechazar.

Mirando a Fede alejarse poco a poco, las lágrimas brotaron de sus ojos.

Dos semanas después, Fede contemplando el mar fuera de la ventana, todavía estaba muy angustiado. ¿Qué debía hacer ahora? Al ver que el estado de ánimo de Sara se estaba mejorando día a día, Fede por un lado quería decirle su decisión, pero por el otro también estaba preocupado con que Sara se derrumbara por no poder aceptarla. Ya había llevado dos semanas sin ver a Marina, y no paraba de pensar en ella.

De repente, sonó el teléfono móvil, Fede sacó su móvil y miró la pantalla. Era la llamada de Derek y cogió el teléfono.

"Hola." Fede abrió la boca primero.

"Fede, ¿dónde estás ahora?" Derek le preguntó con preocupación.

"¿Qué pasa?" Fede ignoró su pregunta.

"Vuelve a la Casa Militar ahora y vamos juntos al ejército. Acabo de recibir un aviso, que tenemos una tarea urgente, y debemos regresar."

A través del tono de Derek, Fede se dio cuenta de que no estaba bromeando. Debería de ser algo acerca de las tropas, y los militares debía obedecer a las órdenes militares de todas maneras.

"Ya lo sé, espérame en el patio." Al decirlo, Fede colgó el teléfono.

Fede entró en la sala. Al ver que Sara estaba sentada en el sofá jugando con su teléfono móvil, se acercó a ella.

"Ven, cariño, ayúdame en este juego. Es muy difícil." Sara le dijo a Fede, comportándose como una mimada.

Fede se sentaba en el sofá, pero no cogió el móvil de Sara. Se dirigió a ella suavemente, "Sara, Derek acaba de llamarme. Tengo que volver al ejército, quédate en casa sola hoy."

"¿Te vas?" Sara se sentía descontenta observando a Fede, y parecía que estaba enojada.

Pero Fede no explicaba mucho, solo le dijo, "También sabes que las órdenes militares no pueden ser desobedecidas."

Sara no dio libre curso a su mal humor más, y preguntó, "Vale, ¿cuándo vuelves?"

"Estimo que se necesitan unos días, pero lo concreto solo se sabe después de volver al ejército." Fede hablaba tranquilamente.

Sara no dijo nada más.

Luego Fede se puso de pie para irse.

Sara también se levantó de repente y abrazó a Fede por detrás. Apoyando la cabeza en la espalda de él, abrió la boca afectuosamente: "Regresa temprano, tengo miedo de estar sola en casa".

Sin embargo, Fede no contestó a ella. Soltó la mano de Sara en su cintura, y no la miró. Se fue directamente.

Mirando a Fede alejarse, los ojos de Sara estaban llenos de ira. Se le ocurrió la existencia de Marina, y se dijo a sí misma, "Marina, nunca compartiré un hombre contigo, Fede pertenece a mí."

Después de dos días, Sara se levantó muy temprano para esperar a Fede, pero hasta el mediodía, Fede todavía no regresó. En aquel momento, Sara estaba pensando que a lo mejor Fede se aprovechaba de esta oportunidad para ver a Marina.

Entonces fue a la casa de Fede. Poniéndose de pie a la puerta, Sara miraba el piso de clase alta. Se sentía muy descontenta, pensando que debería ser ella la dueña de esta casa en vez de Marina.

Ella presionó el timbre y esperaba a Marina que abriera la puerta.

Marina, quien estaba en la habitación, cuando oyó el timbre, estaba un poco curiosa. "¿Quién visitaría mi casa tan temprano? ¿Acaso vuelve Fede?"

Se acercó para abrir la puerta. Cuando vio a Sara, se sorprendió.

"¿Por qué vienes aquí?" Marina preguntó a ella.

"¿Y qué? ¿No puedo venir?" Sara pasó por alto su pregunta, y dijo, "Aquí no solo es tu casa, sino también es la casa de Fede."

"¿Qué quieres hacer?" Marina tenía algún mal presentimiento en su interior mirando a Sara. Parecía que era una bomba de tiempo que podía estallar en cualquier momento.

Sara no respondió su pregunta, y le dio un codazo. Entró en su casa directamente.

Observando los muebles y adornos elegantes del piso, tenía mucha envidia y quería ocupar esta casa enseguida.

Marina no entendía lo que quería hacer Sara, entonces la seguía para observar su intención.

Pero Sara en absoluto no se dio cuenta de que ella había sido fotografiada a escondidas cuando entró en la casa de Marina.

"¿Sara, qué quieres hacer en definitivo?" Marina casi perdió la paciencia.

"Solo vengo para ver la casa que te ha dado Fede. Le pediré una mejor que la tuya en el futuro." Sara le dijo sin mirarla.

Al oírlo, Marina se acercó a ella, y le dijo seriamente con un dedo indicando la dirección de la puerta, "Sara, aquí es mi casa. Te pido que salgas de aquí."

"No tienes la calificación para pedirme salir", Sara miraba a Marina con severidad, y la ira en sus ojos se extendía poco a poco.

Marina también estaba casi muerta de la furia.

"Al parecer, Fede trata bien a su nominal esposa. Tienes mucha suerte para vivir aquí." Sara se burlaba de ella.

"Jaja" Marina le devolvió una sonrisa fría, y dijo, "Señorita He, está exagerando la realidad. Yo puedo vivir feliz en cualquier lugar, pero he oído hablar de que la señorita Liu todavía no ha tenido una vida normal ¿No es así?"

Sus palabras hicieron que Sara cambiara de color inmediatamente, se dirigió a Marina, "Marina, no importa cómo es mi vida, siempre soy la hija de la familia He, y la mujer más amada por Fede. Pero tú no eres nadie."

"Sara, ¿estás segura de que eres la hija de familia He? Parece que en esta ciudad la mayoría de la gente no te conoce, señorita He." Al decirlo, Marina también estaba inquieta, porque realmente no sabía nada sobre Sara. Lo único que sabía era que hacía años Sara se fue de esta ciudad con la ayuda de Fede, y ahora ya había vuelto.

"¡Tú!" Sara estaba tan enojada que no podía decir nada, solo mirando ferozmente a Marina.

Marina de repente se comportaba como la anfitriona, se sentaba en el sofá, y dijo a Sara, "Señorita He, siéntese por favor. Ya que mantiene una relación especial con Fede, creo que no hacen falta las fórmulas de cortesía. Si quiere agua, puede servirse."

"Marina, te crees la dueña de esta casa?" Sara estaba tan enojada que su voz temblaba un poco.

"Pues claro ¿Tienes algún problema? En el certificado de matrimonio están escritos el nombre de Fede y el mío, en vez de tu nombre." Marina lo dijo tranquilamente.

"Te juro que vas a tener el certificado de divorcio con Fede." Parecía que estaba bastante furiosa, Sara le echó las palabras con los ojos llenos de ira.

"De acuerdo, también lo espero mucho." Marina dio una sonrisa burlona, "A decir la verdad, estoy muy aburrida de estar con Fede. Si quieres, te lo dejo."

"¡Marina, vete ahora de esta casa!" Sara gritó.

Marina también se volvía alterada, y se levantó en seguida del sofá. Mirando a Sara y le dijo, "Tú no tienes la calificación para echarme fuera de esta casa. El que puede echarme es Fede, el dueño de esta casa. y tú, ¿quién mierda eres?"

"Marina, Tarde o temprano esta casa me pertenecerá ." Sara ya casi estaba loca.

"Pero por lo menos ahora me pertenece a mí. Sara, la persona que debe salir de aquí es tú. ¡Vete!" Marina gritó la última palabra, ya que le molestaba ver a esta mujer.

"Jeje, después de destruir esta casa, me iré." Sara dio la vuelta para subir las escaleras.

Al ver la acción de Sara, Marina la siguió en seguida para ver qué quería hacer esta mujer.

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