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   Capítulo 4 La decisión de Leena

La Doble Vida de Mi Amada Por Abigail Palabras: 9994

Actualizado: 2020-04-28 00:12


Leena se sorprendió y estuvo a punto de gritar el nombre de Miguel que, por cierto, lo tenía en la punta de la lengua, pero de alguna manera logró detenerse. Se miraron el uno al otro como si el tiempo se hubiera detenido entre ellos. Ella todavía estaba aturdida mientras él la miraba con cierta intensidad. Estaba entonado, pero después de observarla bien durante un buen rato, de repente recuperó el sentido como si le hubieran vertido agua fría en la cara.

Rápidamente bajó la mirada y le ofreció disculpas. "¡Lo siento! ¡Lo siento mucho!". Ella quiso pasar por delante de él para entrar al baño, pero le pareció que algo estaba un poco fuera de lugar. Entonces se dio la vuelta y se dispuso a marcharse. Sin embargo, de repente él agarró su mano por detrás.

En ese momento, su corazón se aceleró, no entendía lo que estaba pasando. ¿Cómo podía simplemente tomarle la mano como si no fueran extraños? ¿La reconoció de alguna forma? ¿O quería algo más? No se atrevió a decir una sola palabra. La ansiedad se apoderó de ella hasta el punto de paralizarla.

El hombre finalmente abrió la boca, y le preguntó con algo de escepticismo en su tono como para confirmar algo que ya sabía: "¿Eres Leena?".

Resulta que él, en efecto, la reconoció. En ese momento, a ella casi se le cae una lágrima de los ojos. Un sinfín de emociones se movieron y chocaron entre sí después de tantos años de estar reprimidas. Simplemente no podía aguantar mucho más. Sin embargo, pronto tomó una decisión cruel pero firme. Le soltó la mano con fuerza y huyó, pues no podía permitir que él la reconociera. ¡Simplemente no podía!

"¡Leena!", la llamó Miguel por detrás, persiguiéndola. Pero la chica corrió a toda velocidad sin mirar atrás. Conocía los caminos del hotel como la palma de su mano, y se escondió rápidamente en el mejor lugar que se le ocurrió. Él, por su parte, siguió dando vueltas por el lugar. Casi de inmediato, las personas que habían ido allí con él escucharon el ruido y se acercaron rápidamente. Lo persuadieron seriamente, y de alguna manera tuvieron éxito porque hicieron que se fuera con ellos de mala gana.

La chica, por su parte, no pudo evitar llorar en el rincón donde se escondía. Ella todavía no podía confrontarlo, aunque él ya la había reconocido, la había perseguido, y aunque era la persona en la que siempre había pensado, no se atrevía a enfrentarlo, y no quería que él supiera sobre su trabajo en este lugar.

Después de un rato, su amiga, Rena, se acercó y la llevó a casa. Esta sintió que algo no estaba bien y le preguntó de inmediato: "¿Qué pasa? Tus ojos están enrojecidos. ¿Estabas llorando?".

Leena respondió mientras negaba con la cabeza: "Estoy bien, solo me cayó algo en los ojos".

Su amiga no le dio tanta importancia y solo le hizo una pregunta muy general: "¿Qué tal tu noche? ¿Sucedió algo interesante? A veces te envidio mucho. Trabajas en este fabuloso lugar como la misteriosa directora. ¡Debes haber pasado por algo que se asemejaba a los eventos de una película que mucha gente ni siquiera experimentaría!".

"¿Por qué me envidias? Deberías ser tú la que es envidiada por los demás. ¡Llevas una vida cómoda desde niña!", respondió Leena.

"¿Y qué? ¡Sigo pensando que mi vida es aburrida!", respondió Rena y dejó escapar un suspiro.

"Si tu vida no se vuelve aburrida, como la mía, ¡irónicamente sentirías que es demasiado amarga!", insistió esta.

Ambas se rieron de camino a la casa de Leena. Sin embargo, no esperaba que Carlson siguiera sus movimientos. De hecho, hasta envió a un investigador privado de cierta agencia de detectives para que la acechara. Lamentablemente como no le funcionó, condujo él mismo y la siguió hasta que ella entró en un callejón. Luego se detuvo y encendió un cigarrillo al costado de la carretera. Si su memoria no le fallaba, había estado en ese lugar hace nueve años. Los ojos de este se entrecerraron para concentrarse en ese recuerdo. Lentamente dio una calada y se dijo: "¿Leena? ¿La hija de Bowen Yang y la hermana de Peterson? ¡Ahora se está poniendo interesante!".

Entonces se dio la vuelta y se fue con una leve sonrisa en su rostro. Ya había ideado un plan en su mente, ¡y estaba seguro de que iba a ser otro show espectacular!

Cuando Leena volvió a casa, su hermano menor, Yanni Yang, ya se había quedado dormido. Había muchas tareas, terminadas y sin terminar, esparcidas sobre la mesa. Al igual que los estudiantes de secundaria que se preparaban para el examen de ingreso a la universidad, los de primaria recibían cada vez más tareas. Sin embargo, tanto ella como su madre tenían la mente abierta sobre este asunto. Si él no podía terminar su tarea a tiempo, simplemente lo dejarían ir a dormir siempre y cuando cumpliera con las asignaciones más importantes. Como estudiantes de primaria, debían jugar cuando se les permitiera hacerlo y descansar cuando se suponía que debían. De lo contrario, se estresarían demasiado temprano en la vida. En ese caso, no recordarían una infa

ncia feliz y satisfactoria.

Su madre estaba durmiendo en el sofá de la sala, era obvio que la había estado esperando. La chica se acercó y la llamó gentilmente para despertarla. "Mamá, ¿por qué me has esperado de nuevo? ¿No te dije que no lo hicieras más?".

La señora Yang se despertó y rápidamente se frotó los ojos para responder: "Oh, ¿ya has vuelto? Está bien. Estoy acostumbrada a esperarte. Siempre me preocupa que no vuelvas. ¿Ya has comido? ¿Necesitas que te prepare algo?".

Leena hizo un gesto con la mano y le respondió: "No, gracias. He comido fuera. No me vuelvas a esperar la próxima vez. ¡Deberías acostarte temprano!".

"¿Que tal tu día? ¿Trabajaste en la casa de tu compañera de clase otra vez?", le preguntó su madre.

Cuando ella volvió a su habitación para cambiarse de ropa, la señora Yang la siguió casualmente y le siguió preguntando: "Tienes 24 años, ¿no? Además de tus estudios y trabajo, ¿no deberías empezar a buscar un novio adecuado?".

Leena se quitó la ropa para darse una ducha y le respondió: "¡Mamá, deja que la naturaleza siga su curso! No tenemos que apresurar mi vida amorosa".

"Siempre estas ocupada. ¿Cómo puedes dejar que la naturaleza siga su curso? ¿Sabes qué? La señora Amy, que vive al lado, me presentó a un hombre. Dice que es el hijo de su pariente y parece ser bueno en todos los aspectos que se me ocurren. ¿Irás a verlo el próximo sábado?".

"Mamá, tengo que ir a trabajar el próximo sábado", respondió.

La señora Yang sabía que su hija quería negarse, pero continuó: "Creo que él está satisfecho contigo. No es fácil conocer a un buen hombre que no desprecie a nuestra familia. ¡Deberías darle una oportunidad! Si hay alguien que te ayude en el futuro, ¡no tendrás que enfrentar las cosas tú sola y sufrir tanto!".

"Mamá, ¿podemos hablar de esto más tarde? ¡Quiero ducharme ahora!". Leena cerró la puerta y se abstuvo de discutir con ella.

Su madre, por otro lado, exhaló un suspiro como si aceptara una derrota. Se sentía culpable y pensaba que había sido ella quien metió a su hija en esa situación en primer lugar. Las hijas de otras personas eran muy queridas y cuidadas, mientras que la suya tenía que sufrir. No había disfrutado mucho en la vida desde que tenía 16 años. Pensando en la chica, sintió que la tristeza se apoderaba de ella y se secó las lágrimas en silencio.

Mientras tanto, en el baño, el rostro de Miguel seguía apareciendo en la mente de Leena. Durante muchos años, no se atrevió a buscar un novio. En primer lugar, había estado demasiado ocupada, y en segundo lugar, de alguna manera no pudo superar a Miguel. El sentimiento del primer amor es el mejor, y estar atrapado en un amor no correspondido es de alguna manera una experiencia inolvidable. En los últimos años, no había conocido a un hombre mejor que él, por lo que no supo cómo borrarlo de su mente.

Pensando en el encuentro de hoy y en la posibilidad de que él pudiera haber correspondido a sus sentimientos, no sabía si debía estar feliz o triste. Después de todo, ella ahora estaba en una situación desfavorable en la sociedad. Aunque se gustaran, ¿había algo que pudieran hacer?

Ella decidió intentar olvidarse de él lo antes posible. Ya no luchaba desesperadamente, entonces se echó agua en la cabeza con la esperanza de que, de alguna manera, se le quitara la sensación de inquietud para poder relajarse finalmente.

Pensó que nunca podría volver a ver a Miguel debido a que rara vez iba a lugares como el Hotel Heaven. Fue pura coincidencia que se lo encontrara esa noche, y no esperaba volver a verlo unos días después. Resulta que ella tenía exámenes durante esos días, así que pidió una licencia de tres días y no fue al hotel. Pero en la tercera noche cuando fue, el director de KTV la saludó: "Directora Yang, ¡finalmente está aquí! ¡Un importante huésped la ha estado esperando pacientemente estos últimos días!".

Mientras se cambiaba de ropa, ella respondió: "¿De qué está hablando? ¿Me esperó varios días? ¿Por qué alguien haría eso?".

El hombre respondió: "Es el señor Miguel. Lo conoció hace tres días. Ha venido aquí todas las noches estos últimos días buscándola. Esto ha estado sucediendo durante tres días mientras estaba de permiso".

Al escuchar eso, Leena se sorprendió, se paralizó y sintió cómo su cuerpo sobresaltó. No sabía por qué él la esperaba. ¿Qué quiso decir con eso? Después de cambiarse de ropa y maquillarse, el director le hizo un último comentario: "Puede ir allí sola. ¡El señor Miguel pidió hablar con usted a solas!".

"¿El qué? ¿Por qué lo hizo?". "Honestamente, no tengo ni idea. Tiene mucha suerte de que se haya interesado en usted a pesar de haberla visto solo una vez, y seguramente estaría mejor con él", dijo el hombre, evidentemente expresando mucha envidia.

Unos momentos después, Leena no tuvo más remedio que ir a ver a Miguel ella sola. Cuando llegó a la sala VIP asignada, sintió una repentina y mayor incomodidad. No tenía idea de lo que le esperaba.

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