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   Capítulo 6 El reencuentro después de nueve años

La Doble Vida de Mi Amada Por Abigail Palabras: 10130

Actualizado: 2020-04-28 00:32


La idea de que podría volver a encontrarse con Miguel después de nueve años nunca se le pasó por la cabeza. Además, ella no tenía ni idea de que el hombre sabía perfectamente que estaba obsesionada con él y estaba segura de que en realidad era él quien realmente la amaba, al juzgar por su comportamiento durante la noche anterior. De hecho, ¿qué otra cosa podía sugerir todo aquello? Sin embargo, las posiciones que ocupaban en la sociedad eran totalmente opuestas, y es que unos cuatro años atrás, él se había ido a estudiar al extranjero después de terminar una licenciatura en una universidad de su ciudad. Después, había obtenido su maestría en dos años y había regresado para ocupar el cargo de nuevo vicepresidente en la empresa de su hermano, así que, con el apoyo de su familia, el hombre tenía por delante un futuro prometedor. Por otro lado, aunque ya había pasado uno o dos meses desde que había vuelto, solo había logrado reunirse recientemente con algunos amigos de su mismo nivel económico, y estos le propusieron hacerle una fiesta de bienvenida. Miguel no esperaba encontrarse con Leena en el Hotel Heaven justo en ese momento.

El destino había resultado ser mágico y la chica confiaba en que Dios haría que su reencuentro resultara muy especial, pero al mismo tiempo estaba extremadamente ansiosa y preocupada por lo que pudiera suceder.

Lo cierto es que aquella noche hablaron de muchas cosas, como por ejemplo de los cambios en la familia de Leena y de su vida, pero también de las experiencias de Miguel en el extranjero y de su recién estrenado puesto de trabajo. De hecho, incluso cuando la chica terminó su turno, el grupo de amigos se mostró reacio a irse y, poco después, no le quedó otra que permitirle a Miguel llevarla a casa personalmente. Él era la segunda persona conocida a la que le dejaba hacer eso, además de Rena, y cuando estaban a punto de entrar en un callejón oscuro y bastante estrecho, el hombre no pudo evitar preguntarle con un aire serio: "¿Vives aquí?".

Entonces ella respondió casualmente: "Sí, mi hermano mayor se quedó debiendo una gran cantidad de dinero a un usurero después del accidente de mi padre y no tuvimos otra elección que la de mudarnos aquí".

"¿Quién es el usurero y cuánto se le debe?", se interesó Miguel, frunciendo el ceño, y es que el hermano mayor de Leena, Peterson, tenía la misma edad que él. Además, se acordaba bien de él y sabía que en el pasado era considerado como un playboy y que nadie podía hablar mal de él, pero no esperaba que con el paso del tiempo se volviera aún más atrevido y que llegaría incluso a prestar dinero de manera ilegal.

Mientras sacaba su bolso, la chica le respondió: "El grupo Empire. Mi hermano les debía una fortuna y ninguno de nosotros fue capaz de liquidar ese crédito. ¡La verdad es que se trata de una cantidad absurda de dinero!".

Al escuchar eso, su acompañante simplemente permaneció en silencio, parecía haberse perdido en sus propios pensamientos, pero, aunque Leena quería aprovechar ese momento para despedirse de él por última vez antes de aventurarse a avanzar por el callejón oscuro, el hombre le dijo antes de que pudiera abrir la boca: "No trabajes más en el hotel. Ya te buscaré yo otro empleo. Además, dime cuánto dinero debe tu hermano exactamente y veré qué puedo hacer para ayudarte".

Sin embargo, la joven agitó las manos en señal de negativa y luego añadió: "No, gracias, no quiero molestarte con eso. ¡Ya me las arreglaré yo misma! En cuanto a lo del hotel, voy a seguir trabajando allí porque conozco al señor Lewis y, bajo su protección, nadie se atreverá a hacerme nada".

"¿Estás segura? Escuché que un hombre llamado Carlson está interesado en ti y que llegó incluso a acosarte", dijo Miguel en un tono frío, sintiéndose algo disgustado al descubrir que Leena intentaba ocultarle algo así, y ella miró hacia abajo con una expresión sombría. En realidad, la joven no esperaba que él supiera toda la historia de su situación, así que le explicó, sonriendo deliberadamente: "No es tan grave. Siempre hay algunos huéspedes en el hotel que son difíciles de tratar, pero, al fin y al cabo, todos son peces gordos y no se pueden permitir cometer errores, así que no se meterán conmigo".

"Ese hombre no es una persona común y tú no podrás hacer nada para evitar que te haga daño", le advirtió su acompañante.

"Bueno, pero él no me hizo nada, ¿verdad? Eso significa que simplemente se estaba divirtiendo", dijo Leena.

"¡No me gusta la forma en la que simplemente te abandonas!", soltó el hombre, alzando la voz.

"Miguel, no me estoy abandonando, pero este es mi trabajo. Al menos no me he acostado con nadie por dinero y me estoy ganando la vida por mis propios esfuerzos", le respondió la joven.

"¡Bueno, ya veo que no piensas hacerme caso!", dijo Miguel enfurecido, y es que no entendía por qué razón la chica no podía dejar de trabajar en ese hotel a pesar de que Carlson la había estado acosando, pues aunque podía manejarlo a él, muchos otros hombres podían hacerle lo mismo en el futuro.

Despu

és de intercambiar unas cuantas réplicas más, Leena suspiró y miró su reloj para comprobar la hora. "Es tarde en la noche, Miguel, será mejor que vayas a casa ahora", dijo ella y

el hombre le respondió: "Entonces entra y me iré en cuanto ya no pueda verte!".

La joven se dio la vuelta para irse, dirigiéndose directamente hacia el callejón oscuro, y cuando escuchó un coche acelerando no muy lejos, supo que Miguel ya se había ido. Aun así, no pudo evitar girar la cabeza para mirar atrás, pero el auto ya había desaparecido de la entrada del callejón, eso hizo que se sintiera decepcionada por alguna razón. Teniendo en cuenta que el ambiente estaba completamente oscuro y no había ni una sola fuente de luz, ella esperaba que el hombre pudiera llevarla hasta la puerta de su casa. De hecho, aunque no estaba demasiado lejos, le habría gustado que alguien la acompañara hasta allí, sobre todo alguien en quien ella confiaba y a quien amaba, porque eso significaría que él realmente se preocupaba por su seguridad. Sin embargo, Miguel no lo hizo y se marchó de inmediato, incluso antes de que ella pudiera recorrer ese corto camino hasta su domicilio. ¿Acaso era demasiado sentimental? Además, ¿cuál era exactamente la naturaleza de su relación y por qué iba él a molestarse en enviarla a casa sana y salva? La joven sacudió la cabeza con una sonrisa amarga en el rostro y simplemente siguió caminando, pero de repente se dio cuenta de que, debido a la lluvia frecuente de los últimos días, había un charco de agua justo en el medio del callejón. Leena intentó prestar atención para no pisar justo en el medio y, al notar que la oscuridad le impedía ver claramente, decidió sacar el teléfono celular para usar su luz. Sin embargo, justo en ese momento, un automóvil pasó por la entrada del callejón y sus faros brillantes lo iluminaron por completo, así que ella aprovechó esa repentina aparición para saltar sobre el agua a toda prisa. Cuando llegó al otro lado del charco, el auto simplemente se fue y la chica se sintió extremadamente afortunada, sacando la lengua con un aire infantil y dirigiéndose felizmente hacia su casa.

En realidad, el coche que acababa de ver era el de Carlson, y es que el hombre la había estado siguiendo durante unos días, así que, evidentemente, había visto que Miguel la había traído en persona. Después había esperado pacientemente en la esquina a que se fuera y, al darse cuenta de que Leena estaba teniendo problemas para cruzar el charco, se había acercado y había encendido las luces de su coche con la intención de ayudarla. A continuación el hombre estacionó en una esquina y comenzó a fumar con una expresión compleja en el rostro, pensando que esa chica se estaba volviendo cada vez más interesante. De hecho, él nunca hubiera pensado que pudiera tener algún tipo de conexión con Miguel y su hermano. ¿Acaso había encontrado un tesoro sin darse cuenta?

En los días siguientes, Leena esperó pacientemente la reaparición del hombre que amaba y le pareció extraño no volver a verlo desde aquella noche. La chica pensó que lo había hecho enfadar mucho con sus palabras, y es que, si no era así, ¿por qué iba a ignorarla de repente cuando finalmente se habían reencontrado y después de haberla esperado todos los días?

Además, durante su larga charla ninguno de los dos guardó los datos de contacto del otro, ya que Miguel no había tomado la iniciativa de pedirle los suyos y ella tampoco se había atrevido a hacerlo, pero a pesar de todo estaba segura de que su amor finalmente tendría un final feliz, si el hombre le daba una oportunidad. Por otra parte, la joven nunca había sido capaz de imaginarse lo que pensaba él sobre todo eso y ahora las probabilidades de poder hacerlo eran incluso más escasas que antes.

Al cabo de otros dos días sin volver a verlo, Leena se sintió decepcionada y no pudo evitar burlarse de sí misma por haberse hecho demasiadas esperanzas. Quizás lo ocurrido tampoco había sido tan importante, pues aunque la había besado aquella noche, lo cierto es que el hombre estaba bajo los efectos del alcohol y a lo mejor eso no había significado absolutamente nada para él. Además, teniendo en cuenta que muchos hombres habían coqueteado antes con ella desde que trabajaba en el hotel, ¿por qué se preocupaba tanto por él?

Miguel simplemente la había tratado como a una mujer con la que podía divertirse y, aunque se notaba que la apreciaba, eso era solo porque se conocían desde antes. De hecho, tal vez el hombre la consideraba como a una persona con la que era fácil jugar y, al pensar en eso, Leena se sintió algo triste. No obstante, la joven apartó rápidamente esa idea de su cabeza al darse cuenta de que Carlson Qin tampoco había vuelto por allí. Todo le había ido bien durante aquella semana y después, durante el sábado y el domingo, su madre no dejó de insistir en que se encontrara con el hombre del que le había hablado la última vez para una cita a ciegas e incluso la vecina Amy había venido a hablar con ella en persona, así que no le quedó otra opción que acceder.

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