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   Capítulo 5 ¿Tu esposo es un eunuco

Afecto Absurdo Por Ti Por Flower Palabras: 8528

Actualizado: 2020-05-30 00:02


¿De verdad él estaba diciendo que ella le había tendido una trampa?

Nina se burló iracunda, y frunciendo sus labios rojos, replicó con indignación: "Desde mi punto de vista creo que fue usted quien lo hizo".

La respuesta indiferente de John fue: "Si no fuera por tu perfume, ¿por qué habría pasado la noche contigo? ¿Crees que no tengo chicas más guapas que tú para elegir?".

'¿Perfume? ¿De qué habla?'.

Entonces la verdad sobre todo el asunto de la noche anterior le cayó como un balde de agua fría, con lo que le dijo: "Señor, si digo que no fui yo quien hizo eso, ¿me creería?"

John todavía la tenía sujetada con fuerza de la barbilla, lo cual ya se estaba volviendo algo doloroso.

En silencio, él examinó su rostro, el cual le mostró total sinceridad a través de sus ojos llorosos que tenían una especie de magia que lo estaba atrayendo.

Luego la soltó para sonreír al acercársele con determinación.

'¿Será que me cree o no?', se preguntó ella.

"Señor, ¿sabe qué? Soy una mujer casada", soltó la chica, queriendo romper cualquier conexión con él.

"¿Y qué?". Él ya conocía su estado civil, y no quería tener más contacto con ella ya que podría meterlo en problemas. El detalle es que se habían vuelto a encontrar y eso lo hacía sospechar que ella se le había acercado esta vez para seducirlo de nuevo.

El tono indiferente de este hombre era exasperante. "¿Es que acaso te gusta eso?".

¿Le gustaba andar con mujeres casadas?

Él consideró eso con mucho cuidado, y si bien no tenía esas preferencias antes, en este momento estaba algo interesado en alguien con esposo: ella. "Tal vez me guste ahora".

No todos los días conocía a una chica hermosa que lo enfrentara con valentía y seguridad propia, ya que la mayoría de las mujeres que lo admiraban ni siquiera cumplían con sus altos estándares en cuanto a apariencia.

Con los ojos entrecerrados, esta lo amenazó sutilmente: "Mi esposo no es un hombre común". Eso era de asumir en vista de que su familia podía vivir en la única villa de la calle SQ.

Ante este recordatorio, él no pudo evitar pensar en la información que Henry había encontrado sobre ella. Era tan breve que apenas ocupaba media página y no había nada útil.

De todas formas John acababa de regresar del extranjero y tenía que evitar problemas tanto como pudiera.

"Déjeme ir", exigió la chica. Al percibir la duda en él, Nina suspiró aliviada porque no podía evitar sentir que este sujeto no era una buena persona.

Lo mejor sería mantenerse lo más alejada posible de él.

Por el momento no podía permitirse el lujo de ser intimidada por otro hombre, pues en primer lugar tenía que deshacerse de su marido, a quien nunca había visto en toda su vida.

De repente se le ocurrió algo. ¿Podría estar él detrás de ella por su apariencia? No era la primera vez que lamentaba haber heredado todos los genes buenos de sus padres, por los cuales ya se había metido en muchos problemas.

"Déjeme salir del auto primero, ¿de acuerdo?", instó ella de nuevo con una sonrisa persuasiva.

"No", soltó él antes de levantar la cabeza para regalarle una sonrisa siniestra. "Estás casada con otro, pero tu cuerpo es mío. Además, ¿tu marido es un eunuco?".

Aquello la insultó demasiado.

¡Nunca en su vida se sintió tan humillada como en ese instante!

Incluso Henry quedó estupefacto, aunque todo lo que podía hacer era maldecir en su corazón. Él no se atrevería a decir nada malo sobre su jefe en voz alta.

En ese momento, un frío silencio llenó el vehículo.

¡Zas!

Una fuerte cachetada aterrizó sobre el rostro del CEO al tiempo que la chica lo miraba con resentimiento en sus ojos enrojecidos.

A pesar de que ya había aceptado lo de la noche anterior y se había consolado a sí misma pensando que debería olvidarlo por completo, no esperaba que él dijera algo así.

Al escuchar el repentino sonido, el asistente quedó tan atónito que ni siquiera se atrevió a respirar.

Por primera vez John había sido abofeteado, con lo que escuchó un zumbido en sus oídos seguido de un dolor ardiente.

Como Nina no se pudo contener, lo había golpeado bastante fuerte.

"¡Sal!", gritó él ferozmente con los dientes apretados. Su rostro parecía infernal como si fuera un león al que habían pr

ovocado.

Por su parte, la chica jamás había tenido miedo de la gente que se aprovechaba de los débiles para intimidarlos, sin mencionar que también deseaba irse, así que lo hizo en silencio y sin mirar atrás.

Acto seguido John la detuvo y ella le preguntó ipso facto: "¿La lección que le di no fue suficiente?

¿Quiere que lo abofetee una vez más?".

Él era fuerte como para temerle a una cachetada suya.

Además, nunca permitiría que alguien le abofeteara así sin pagar nada.

"¿En serio esperas irte así como así después de golpearme?

Te daré dos opciones. Una es que te quedes conmigo hasta que me canse de ti y te deje ir, y la otra es que esperes a que se filtre el video de lo que sucedió anoche", la amenazó descaradamente, dejándola paralizada.

"¿De verdad nos grabó?", cuestionó ella deseando poder matarlo.

En ese instante comenzó a preguntarse qué lo había podido convertir en una persona así.

"Oh, sí", fanfarroneó el hombre pese a que era una mentira.

Si bien no le gustaba ser mentiroso, no era gran cosa mentirle a una niña de todos modos.

Nina estaba tan furiosa que sus dientes rechinaban y sus ojos lanzaban puñales de odio.

Si ese video se difundiera, no solo perdería su reputación, sino que también tendría que pagar veinte millones.

Ninguna de las opciones que él acababa de dar le serviría, y ahora el pánico cubría sus hermosos ojos.

Tan pronto como el hombre vio ese rastro de derrota en ella, una alegría de victoria lo embargó.

"Piénsalo bien", sugirió él con una voz suave y magnética.

Tras su contraataque, a la chica se le ocurrió otro punto y respondió provocativamente: "¿Y filtrarlo será bueno para su imagen? ¿No lo afectaría a usted también?".

Henry suspiró ansioso porque su jefe se preocupaba mucho por su impecable imagen y esta chica acababa de dar en el clavo con su argumento.

El señor John debía estarse quedando sin piezas para jugar, ¿no?

"No es bueno que quieras pasarte de lista", dijo el CEO mientras pensaba en cómo mantener a una mujer tan interesante a su lado a como diera lugar.

"Te daré otra opción. Si podemos vernos tres veces sin compromiso, eliminaré el video".

Ella consideró que tampoco sería muy difícil verse un par de veces estando en la misma ciudad y a fin de cuentas lo del video era solo para asustarla.

A este tipo en realidad le preocupaba más la idea de que nunca se volvieran a ver.

"¿Lo dices en serio?", preguntó dubitativa.

"Por supuesto", replicó él con un cínico asentimiento al verla caer en su trampa.

Por unos segundos Nina pensó que dado que este hombre no le había puesto condiciones a su acuerdo, no había forma de que ella pudiera salir perdiendo.

De pronto levantó la cabeza con engreimiento y acordó: "Está bien".

Enseguida hizo un gesto con la mano, se dio la vuelta y se fue a toda prisa.

La chica iba completamente inconsciente de que había sido engañada.

Todo lo que podía pensar era en divorciarse lo antes posible.

La idea de que pronto estaría soltera, se desharía del video y no volvería a ver a este hombre la puso de buen humor.

En cuanto dobló la esquina encendió su teléfono para buscar entre sus contactos y encontrar un número al cual nunca había contactado.

A ella le habían dicho que ese era el número privado de su desconocido marido, a quien podría pedirle ayuda si surgiera la necesidad.

Este era ese momento.

"Hola, soy su esposa. Como no ha cumplido con ninguno de sus deberes de esposo en los últimos dos años que hemos estado casados, ahora quiero el divorcio. Por favor, pídale el documento a su padre y fírmelo lo antes posible". Después de escribir rápidamente, presionó "enviar".

Ding dong…

De inmediato, John recibió el mensaje de un número desconocido. Al abrirlo se quedó confundido.

"¿Esto es una broma? Yo no estoy casado", se burló él con desdén.

Con esto, creyó que estaba siendo el blanco de estafas o extorsiones.

Habiendo escuchado lo que dijo, Henry explicó con prisa: "Señor, de hecho sí está casado y es un matrimonio secreto".

'Además, su esposa es la señorita Nina, quien acaba de abofetearlo', añadió en su cabeza.

Esto dejó al hombre sin habla.

¿Qué? ¿Un matrimonio secreto?

¿Cómo es que nunca se enteró?

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