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   Capítulo 7 Vendiendo su cuerpo

Afecto Absurdo Por Ti Por Flower Palabras: 7358

Actualizado: 2020-05-31 13:59


Isabella vio a Nina sana y salva sentada frente a ella y no podía creerlo.

"Deberías comer más", le sugirió con una incómoda sonrisa.

La otra estudió detenidamente su expresión facial, dado que su formación en psicología le había dado bastante talento para entender a la gente.

Entonces bajó la cuchara, sacó el Perfume de Feromonas de su bolso y se lo puso enfrente, con lo cual el corazón de su compañera pareció congelarse. "¿Qué pasa, Nina? ¿Por qué trajiste el perfume que te di?".

'¿Acaso se dio cuenta?', se preguntó la chica.

'Tiene la boca ligeramente abierta.

Está sorprendida, pero más que nada asustada'.

Tras ese análisis en su cabeza, ella la miró en silencio y sonrió. "Isabella, ¿sabes en cuánto peligro me pone este perfume?".

Esto fue más una advertencia que una pregunta, por lo que la culpable se encogió en su asiento.

Esa era su reacción inconsciente siempre que quería salir de un apuro.

"¿De qué estás hablando? No entiendo". La chica no podía mirar a Nina a los ojos, temiendo que esta la descubriera, de modo que tomó un sorbo de agua para ocultar su nerviosismo.

"¿Sabes que cuando alguien miente se le seca la garganta?", dijo Nina para exponerla sin dudarlo.

Un poco molesta, Isabella le preguntó: "¿No dijiste que no aplicarías tus aprendizajes de psicología con tus amigos?".

Toda su expresión daba a entender que estaba obviamente enojada.

Las personas que se ven descubiertas suelen transformar su vergüenza en ira.

Si se enojaban, la mayoría de las veces estaban mintiendo.

"¿Por qué mientes? Sabes cuánto odio que me traicionen".

"Nina, déjame explicarte. Yo solo pensé que el perfume olía bien y te lo di por eso. ¿Por qué te haría daño? Somos buenas amigas", dijo llorando.

Ella conocía bien a Nina, quien siempre fue bastante arrogante porque sabía lo hermosa que era. Debido a eso le caía bien a pocas chicas.

Isabella sabía que ella era su única amiga y que esta en realidad no le haría nada porque no podía permitirse perderla.

Además, no había evidencia de que ella tuviera algo que ver con lo ocurrido el viernes por la noche.

Cuanto más pensaba en eso, más aliviada se sentía, y secándose las lágrimas, explicó: "Piénsalo. Si lo hubiese hecho a propósito, ¿por qué te daría el frasco? Eso es como entregarme. Confía en mí, yo nunca le haría eso a mi amiga".

La verdad es que eso sonaba lógico.

Es decir, si Isabella quería ser discreta, debió haber destruido la evidencia.

Considerar eso suavizó la expresión de Nina. De todos modos eran buenas amigas al final y no podía estar enojada con ella.

"Bueno, a fin de cuentas estoy bien". Como ella decidió pasar por alto todo el asunto, Isabella pudo respirar aliviada.

Al mismo tiempo estaba furiosa porque no le había pasado nada a esta chica.

Y ahora tenía que asegurarse de armar un plan perfecto para destruirla en el futuro.

Ellas siguieron hablando entre risas para luego separarse al ir a sus clases.

Una vez por su lado, Isabella dejó de sonreír para lucir furiosa, aunque unos minutos más tarde estalló en carcajadas al darse cuenta de que se había salido con la suya.

Tan pronto como Nina se sentó en el salón de clases, recibió una notificación en su celular que mostraba que le habían transferido diez mil dólares a su cuenta bancaria.

Antes de darse cuenta de lo que estaba pasando, su amiga la llamó.

"¡Malas noticias! Consulta el foro estudiantil ahora mismo. Algo está mal".

Al hacerlo, ella vio la publicación más reciente, la cual era difícil pasar por alto a decir verdad.

"¡Asombroso! ¡Nina Lu, nuestra reina del campus, vende su cuerpo!".

Había dos fotos que aco

mpañaban esto, una la mostraba saliendo del Four Seasons Garden Hotel con la ropa desarreglada, y la otra mostraba el depósito de diez mil dólares en su cuenta.

¿Qué estaba pasando?

La publicación había sido compartida diez mil veces en solo unos minutos, por lo que era obvio que la mayoría de sus compañeros de clase ya la habían visto. La reacción de casi todos fue de disgusto. Las chicas la insultaban y algunos chicos incluso le silbaban desagradablemente.

Dado que ella siempre fue una joven arrogante, antes pocas personas se atrevían a cruzarse en su camino. Por su parte, los varones del campus la tenían como una especie de diosa y la mayoría estaban demasiado intimidados para siquiera hablarle. Sin embargo, ahora no solo silbaban, sino que coqueteaban con ella como si nada.

Con sarcasmo, una muchacha comentó: "No tienes que fingir tanta altivez y poder porque ya sabemos que vendiste tu cuerpo. Ya no finjas ser inocente".

"Ese es mi problema. No necesito que me juzgues", replicó ella mirándola con indiferencia, provocando que la otra se callara al instante.

Ignorando las extrañas miradas y comentarios a su alrededor, Nina se mantuvo firme y sacó su computadora portátil de su bolso.

Abrió el sitio web y vio varios comentarios escandalosos.

"Bah, la perra finge ser pura e inocente". Estos eran principalmente de jovencitas que la despreciaban, puesto que ella estuvo en una buena posición durante mucho tiempo y ahora al fin tenían la oportunidad de humillarla.

"¿Solo diez mil por una noche? Ven conmigo y te doy diez mil y un centavo", comentó un chico. La amabilidad y bondad de todos pareció esfumarse, y no les daba remordimiento insultarla.

"Hola, soy estudiante de la escuela de informática. ¿Necesitas que consiga la dirección IP de la publicación?". Ese comentario también fue muy popular, pero solo porque muchos estaban insultando al que lo había escrito.

Al mirar la oferta de esta persona apodada "MiMiMichelle", Nina sonrió y le respondió: "Gracias, pero se cómo conseguirla por mi cuenta".

Con eso, ella puso manos a la obra sin dejar de lucir tranquila y sonriente.

"Listo". En un segundo apareció la dirección IP del anónimo, mostrando que se encontraba en la escuela.

Los detalles también se reflejaron.

'¿Isabella? ¡Ella publicó eso!'.

Ahora lo entendía todo.

Su supuesta amiga le había rociado el perfume a propósito, lo que la haría perder su virginidad con cualquier hombre que tuviera cerca.

¿Acaso ella también había tomado las dos fotos?

Reacia a aceptarlo, ella revisó todo con cuidado de nuevo- No obstante, todas las pruebas, incluido el modelo de teléfono del autor, apuntaban a su compañera.

'¿Por qué lo hizo?

¿Cuál es el punto?

¿Acaso me odia por cómo luzco?'.

Por un momento Nina sintió como si todo fuera una mentira.

De repente, escuchó una voz suave y relajante.

"¿Estás triste?".

No bien se volteó, vio a un chico en un uniforme de baloncesto blanco y de cabello corto color castaño empapado de sudor.

Él estaba claramente cansado por haber jugado y aun así se veía bien.

Albert Song se sentó junto a ella, inclinó la cabeza y le dijo: "Ya lo vi".

Nina estaba angustiada, no por los comentarios o la publicación, sino por el hecho de que su amiga estaba detrás de ello.

"¿Qué pasa? ¿Estás triste por eso?". Él sabía que a ella nunca le importaba lo que la gente dijera; de lo contrario los rumores de los últimos años ya la habrían destruido.

"Sí', respondió esta al tiempo que cerraba la computadora y se recostaba. Con un tono de derrota, agregó: "Una amiga lo hizo".

'¿Una amiga?', se preguntó él, frunciendo el ceño.

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