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   Capítulo 9 Ella es su esposa

Afecto Absurdo Por Ti Por Flower Palabras: 9375

Actualizado: 2020-06-02 00:03


El rostro de Isabella estaba tan hinchado que apenas se la podía reconocer.

"¿Estás bien?", preguntó Nina, sosteniéndole el brazo al tiempo que le limpiaba el agua sucia y maloliente de la cara con su manga, fingiendo preocupación.

"¿Cómo puedes preguntar eso? Llamaré a la policía. ¡Atraparé a todos y cada uno de ellos! ¡Los voy a matar!", gritó la afectada, rechinando los dientes y temblando de ira.

Ante sus palabras, la otra chica le quitó el teléfono para persuadirla en voz baja: "No puedes avisar a las autoridades en un momento como este. ¿Qué pasa si se esparce la noticia de que una dama como tú ha sido golpeada por varios rufianes? Me temo que lo único que eso causaría es un gran escándalo y sería una vergüenza para tu familia".

"¿Entonces quieres que me resigne y los deje ir?", exclamó la chica, sacudiendo los pies a manera de berrinche.

"Me duele todo el cuerpo. Incluso mi cara debe estar hinchada y sangrando". A ella nunca antes la habían tratado así, puesto que desde la infancia la habían mimado siempre. Lo único que quería ahora era llorar.

Lo peor fue que ni siquiera podía hacer la denuncia porque si eso en realidad se supiera, ¿cómo podría soportar la vergüenza?

En ese momento no pudo hacer nada más que mirar al final del callejón indignada con el odio brotando de sus ojos. Lo que hacía la situación más deprimente era que no podía hacer nada más que guardar silencio.

"Ay, de verdad me duele. Ya no aguanto más, voy al hospital".

"De acuerdo, vamos, yo te llevo", ofreció Nina mientras la sostenía del brazo para caminar hacia la intersección. Cuando estaban a punto de tomar un taxi escuchó un silbido áspero y miró a su alrededor con indiferencia.

'¿Ah?

¿Es él? ¿Qué hace aquí?', se preguntó.

Un taxi se les detuvo enfrente, y sin pensarlo mucho, empujó a Isabella al interior de este. Justo antes de entrar Nina también, de repente se le ocurrió algo.

'Bueno, ya que está aquí, tengo que hablar con él'.

"Isabella, no puedo ir contigo ahora; tengo algo que atender. Por favor, llévela al hospital central", le ordenó al conductor y enseguida cerró la puerta del auto.

Pensando en su acuerdo, Nina sonrió de oreja a oreja.

"Buenas tardes, señor", lo saludó, dedicándole una dulce sonrisa.

Todo el tiempo John la había estado mirando desde no muy lejos. Tan pronto como ella le habló, él le dijo: "Esta es la primera vez que nos encontramos desde que hicimos el trato".

"Así es", respondió ella con entusiasmo, ¿pero por qué?

Era muy extraña su actitud.

"Bueno, señor. Nos volveremos a encontrar pronto. ¡Adiós!". Ella tenía que ir al hospital para cuidar de Isabella, pues a fin de cuentas debía seguir fingiendo preocupación hasta el final.

Lo más importante era que quería saber la razón por la que esa chica la había traicionado.

"¿Qué?", soltó el hombre un poco molesto, "¿Pretendes irte ahora?".

La chica ni siquiera alcanzó a escuchar su última frase por lo rápido que se había retirado.

Henry asintió en confirmación: "Sí, ya se fue".

Por su parte, su jefe miró con tristeza la dirección en la que había desaparecido la joven, sumido en pensamientos traviesos.

La verdad es que había ido allí a propósito para que pudieran encontrarse.

Sin embargo, ella se había ido sin dudarlo no bien dijo "Hola" y eso lo enfureció.

"¡Detente!", le gritó con un rostro frío y autoritario a la chica, quien aún no había ido tan lejos. Su voz severa hizo que su asistente temblara de miedo y que Nina se detuviera en seco.

¿Por qué a este hombre siempre le gustaba darle órdenes?

'Ha de ser porque sus padres solían ser muy estrictos con él cuando era niño', se dijo.

Ella no era estúpida y no tenía intenciones de hablar con él más de lo necesario, por lo cual siguió huyendo cuando de repente escuchó una voz amenazadora detrás: "¡Te arrepentirás de esto!".

¿Arrepentirse? Eso no estaba en su vocabulario.

Ni siquiera lo hizo en el momento en que se escapó de su casa a pesar de que la consecuencia era que podría ser encerrada en una habitación pequeña, oscura y aislada de ser atrapada.

El auto aceleró para alcanzarla y bajó la velocidad al pasar a su lado. El apuesto y diabólico hombre le dedicó una sonrisa malévola al tiempo que extendía su mano por la ventana con la pantalla de su teléfono hacia ella.

Entonces lo agitó triunfalmente, como provocándola o dándole una especie de advertencia.

La chica agudizó los ojos y vio que era un video.

Si bien el auto se movía, ella podía ver claramente que la persona en el clip no era otra que ella, lo cual la petrificó y le dio un escalofrío repentino.

¿Por qué a este hombre le gustaba tanto

grabar? ¿Acaso era su hobby?

Indignada y llena de ira y arrepentimiento, ella apretó los puños y los lanzó con fuerza en el aire hacia él.

Cuando se calmó, el Maybach ya había desaparecido de su vista.

Mientras tanto John reproducía lo que había grabado. En el video, ella se escondía en la esquina mirando con tranquilidad la paliza. Al verlo detenidamente, la mirada de John se suavizó y preguntó: "¿Quién era la chica a la que estaban golpeando?".

"Ah, ella es Isabella Zhang", respondió Henry. Por suerte él se preparaba mucho a diario y tomaba nota de todas las personas importantes e influyentes de Ciudad Lexingport.

"La familia Zhang se ha desarrollado progresivamente bien en los últimos años. Ya que acabo de regresar, debo presentarles mis respetos con un lindo detalle". 'Nina, este regalo es especialmente para ti por ser siempre tan desobediente y testaruda.

Además, te ves graciosa cuando estás enojada', reflexionó el CEO.

"¿Un detalle?". Confundido, el asistente echó un vistazo fugaz por el retrovisor y vio a John mirando fijamente su teléfono con una mueca maliciosa.

Esto lo sorprendió al pensar en el contenido del video que su jefe había grabado.

'¿Cuál es su plan entonces?', se preguntó incrédulo.

"Haz una copia del video y envíalo a la familia Zhang". 'Le dije a Nina que se arrepentiría', pensó John. "Señor Shi, ¿está seguro?". Estupefacto, el chico gritaba por dentro: '¡Piénselo mejor! ¡Ella es su esposa! Debería ser bueno con ella en lugar de tenderle trampas'.

Ahora estaba en un dilema porque tenía muchas ganas de revelarle la identidad de Nina a su jefe, pero este de seguro se enojaría si supiera la verdad porque odiaba los engaños. Aunque pensándolo bien, lo de su matrimonio no podía clasificarse como uno. Por su parte, John pensaba que la señorita Lu era una chica interesante, aunque si supiera que fue ella con la que se había casado en secreto, definitivamente se divorciaría de ella.

'¡Maldición!

¿Qué debo hacer ahora para arreglar la situación?', pensó el asistente.

"¿Qué?". El hombre levantó la cabeza molesto y miró a Henry con sus ojos fríos y penetrantes.

Este se calló de inmediato con impotencia, pues todo lo que pudo hacer fue maldecir en silencio. 'Señor Shi, me temo que al final se arrepentirá de lo que quiere hacer'.

En el hospital central la familia Zhang pronto se apresuró en llegar para cuidar a Isabella tan pronto como se enteraron de que estaba allí.

Apenas Nina vio que estaba bien cuidada y que su pretensión ya no era necesaria, decidió irse para ocuparse de otras cosas.

Como prioridad tenía el foro del campus.

Una vez que los señores terminaron de consolar a su hija que sollozaba, la madre, Amelia, recibió una llamada de su asistente.

"Señora Fang, ha sucedido algo malo. Alguien publicó en el foro del campus las fotos de la señorita Isabella siendo golpeada y los comentarios están llenos de palabras terribles. A pesar de que no han pasado más que unos minutos desde que se publicó, ya es uno de los temas más candentes", informó.

"¿Qué?". La señora sintió que le daría dolor de cabeza, como si estuviera a punto de explotar. Todavía tenía muchos asuntos que atender en la empresa y ahora resultaba que todos sabían que su amada hija estaba en el hospital porque la habían golpeado.

Eso era una vergüenza tanto para la familia Fang como para los Zhang.

"¡No sirves para nada! ¿Qué estás esperando? ¡Encuentra a alguien que elimine esas cosas de una vez!".

"Señora, como no podemos rastrear la publicación, tampoco podemos eliminarla. Discutimos cerrar el foro, pero tampoco es posible hacerlo".

La voz temblorosa de su asistente en la línea puso a la mujer aún más furiosa. "¡Ustedes son un montón de empleados inútiles! No actúan diligentemente ante una situación crítica. Si no puedes hacerlo, busca a alguien que sí, sin importar lo caro que sea".

Siempre y cuando se pudiera eliminar la publicación, ella estaba dispuesta a pagar una gran suma.

Atónita por la indignación de su madre, Isabella sollozó y preguntó presa del pánico: "Mamá, dime qué pasa".

A ella me preocupaba que eso pudiera generar algún problema con la empresa.

"No es de tu incumbencia. No uses tu teléfono en los próximos dos días. Tu padre te cuidará. Tengo algo urgente", dijo ella y se alejó luego de darle una advertencia a su esposo.

"Está bien, no lo haré", la chica prometió obediente aunque de mala gana. Ella estaba confundida y decidió ignorar las palabras de su madre, de manera que no bien esta se fue, ella sacó su celular.

Alguien le había enviado un mensaje para que revisara el tema tendencia en el foro de la escuela.

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