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   Capítulo 11 La familia Song la defenderá

Afecto Absurdo Por Ti Por Flower Palabras: 7467

Actualizado: 2020-06-03 05:23


Sosteniendo una almohada, Isabella estaba acurrucada en su cama llorando al pensar que no le gustaría Albert si estaba desfigurada.

"Isabella, mira esto. Quizás esta sea la chica que hizo la publicación".

"¡Publicación!". Tan pronto como la chica escuchó esa palabra, se sentó y agarró el teléfono para ver que en el video una joven la observaba ser golpeada e incluso tomaba fotos.

Aquello la sorprendió por completo porque se trataba de... "Nina...".

De seguro Nina se había dado cuenta de lo que ella le hizo y se vengó.

¡No puede haber otra explicación!

Agarrando el brazo de su madre, ella gritó con voz ronca: "Mamá, es Nina. Debe ser ella. Y tiene que estar detrás de la publicación".

En ese instante no podía sentir otra cosa que ira. Temblaban las manos y deseaba jalar el cabello de la joven Lu y abofetearla.

"¿Nina?". Ese nombre le resultó bastante familiar a Amelia y de pronto recordó que su hija solía mencionarla.

"¡Es ella!", exclamó antes de culpar a su hija. "¡Te dije muchas veces que debías mantenerte alejada de ella porque era del campo y debía ser una oportunista!".

"Mamá, ¿en serio me culparás en un momento como este? ¿Acaso no me quieres?", cuestionó la chica entre lágrimas, provocando que se le hinchara más el rostro.

Como madre, la señora haría que Nina pagara por este insulto.

"Lo que debes hacer ahora es seguir las recomendaciones del médico y descansar bien. Déjanos el resto a tu padre y a mí". Un indicio de crueldad destelló en los ojos de la mujer

mientras pensaba en que como esa chica era una don nadie, su desaparición no sería gran cosa.

Durante dos días consecutivos Nina se sintió un poco extraña porque John sabía lo que ella había hecho y tenía pruebas.

De hecho le advirtió que se arrepentiría, así que podría darle el video a la familia Zhang.

Una tarde lluviosa confirmó su inquietud. De camino a casa notó que un automóvil la seguía desde lejos.

Para asegurarse de que en realidad era el blanco, ella caminó por las calles abarrotadas y dio varias vueltas a propósito, y descubrió que todavía la seguían.

En este caso, no debería estar en un lugar muy solo, pero como había llovido, casi no había gente alrededor.

Poco a poco empezó a llover más fuerte, por lo que había menos peatones aun. Ella logró entrar en un callejón al que ningún auto podía entrar. Como era de esperar, el vehículo se detuvo y unos pasos pesados la siguieron, haciéndola creer que dos hombres iban por ella.

Decidida a salir de allí, caminó más rápido hasta que tiró su paraguas y corrió tanto como pudo. Por su parte, los acosadores aceleraron y estaban a punto de alcanzarla cuando finalmente esta llegó al final del callejón.

En ese instante un Maserati frenó frente a ella.

"Nina", dijo Albert al salir del coche con un paraguas. Enseguida pasó su brazo alrededor del hombro de la chica antes de quedar frente a los dos tipos altos y robustos vestidos de traje que los habían alcanzado.

Estos no esperaban que alguien apareciera de repente y no sabían de quién se trataba, así que no se atrevieron a hacer nada.

"Qué bueno que te encontré". Si bien ella estaba incómoda porque la mitad de su cuerpo estaba húmedo y pegajoso, se sentía afortunada.

Tras limpiarse la lluvia de su rostro, miró al chico, quien tenía los ojos más fríos que la lluvia fijos en los dos hombres.

Sin embargo, al hablarle a ella, su voz era suave. "No te preocupes. No te harán nada mientras yo esté aquí, a menos que quieran vivir una vida peor que la muerte".

"¿Y usted quién es? No se meta donde no lo llaman. Nosotros solo queremos hacerle una invitación a la señorita Lu". Al mirar al hombre que tenían delante, ambos sujetos tragaron grueso

, pues aunque Albert era más delgado en comparación con ellos, había algo en él que los cohibía.

"Yo no los conozco", señaló ella, puesto que era obvio que ellos no habían ido a otra cosa que secuestrarla.

El chico tenía una leve sonrisa con una mirada amenazante.

"Vayan y díganle al señor Zhang que ya este asunto se acabó y que su hija se lo merecía. Que si se atreve a hacer algo de nuevo, yo, Albert Song, no lo dejaré pasar así como así".

'¿La familia Zhang sabe lo que hice? ¿Pero cómo?'.

Nina supuso que aquello era obra de John.

"¿Los Song?". Uno de los dos hombres se dio cuenta de que no podían ofender a esa familia, y mucho menos a Albert. Entonces se marcharon a toda prisa y volvieron con los Zhang, abatidos. Inevitablemente Glenn Zhang los regañó y los despidió sin dudar.

Este le dijo enfadado a Amelia: "Albert está protegiendo a Nina".

No bien escuchó eso, la señora se puso más furiosa. ¡Quería matar a esa chica! "Esa jovencita es un hueso difícil de roer. ¡Incluso tiene conexión con ese chico y se aprovechó de la familia Song! ¡No es de extrañar que le hiciera eso mi hermosa hija con tanta presunción!".

¿Cómo se atrevía Nina a tratar así a su querida Isabella? ¡La había humillado delante de todos y merecía morir por eso!

"No creo que los Song la protejan en realidad.

Ella puede gustarle a Albert, pero a su familia no le agradará una huérfana del campo".

"Mamá, papá, ¿de qué hablan? ¿Quién le gusta a Albert?". Al escuchar discutir a sus padres, Isabella bajó las escaleras.

Su rostro hinchado se había recuperado en los últimos días, aunque todavía tenía algunos moretones.

"Hija, tal vez te defraudemos. Me temo que no podemos hacerle nada a esa chica". Había una culpa inconfundible en los ojos del señor.

Mirándolo, su hija gritó como una niña malcriada: "¿Por qué? ¡Ella no es nadie!". Había dicho su padre que resolvería su problema con Nina.

¿Por qué no podía ahora?

Amelia miró a su marido con culpa por no poder vengar a su hija.

Adrian Song, el hermano mayor de Albert, no se encargaba en lo absoluto de los negocios familiares de modo que ahora era el joven quien tenía la última palabra y ellos acogerían a quien él quisiera.

Tras unos segundos de duda, Amelia por fin se acercó para decirle a su hija la verdad.

"Isabella, Albert está del lado de esa chica y nos pidió que dejemos este asunto así. Ya sabes...".

"¿Qué? ¿De verdad?". '¿Cómo iba a querer él proteger a Nina? ¿Acaso no sabe cómo me siento ahora?

¡Mi cara está casi arruinada!', pensó la chica.

Dado que su madre sabía que a ella le gustaba Albert, podía tener una idea de cómo se sentía.

"Hija, como ya sabes, hay tres familias poderosas en la ciudad. Los Shi, los Ye y los Song. Incluso si tenemos una alianza con los Fang, no podemos competir con ellos".

Su explicación no hizo sentir mejor a Isabella. Ella no podía dejarse intimidar así, sin mencionar que no estaba dispuesta a aceptar el hecho de que Albert estuviera del lado de Nina.

¿Por qué?

Es decir, ella era de una familia rica mientras que Nina no valía nada.

No obstante, no podía permitirse el lujo de ofender a las tres familias mencionadas porque eran todas muy poderosas y ricas, y provocarlos significaba ponerse la soga al cuello.

"En ese caso ya no tienen que preocuparse. Lo resolveré yo misma". Ahora Isabella estaba segura de que fue Nina quien escribió la publicación y contrató gente para golpearla, por lo que tomó la decisión de no dejarla en paz.

Y el hecho de que Albert decidiera protegerla había encendido más su ira.

"Bueno...". Amelia suspiró con cara triste y se fue. Ya que su hija no había resultado gravemente herida, decidió dejarlo pasar.

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