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   Capítulo 12 Muy triste

Afecto Absurdo Por Ti Por Flower Palabras: 9047

Actualizado: 2020-06-03 05:23


Ya dentro del auto, los jóvenes comenzaron a hablar.

"Gracias, Albert", dijo Nina agradecida al tiempo que se limpiaba el cabello con una toalla seca y lo miraba.

"No te preocupes más por ellos. La familia Zhang no te hará nada a partir de ahora, pero aún debes tener cuidado con Isabella", le advirtió él con una pequeña sonrisa y mirando con melancolía su cara de medio lado. Con un suspiro, soltó: "Te pareces mucho a ella".

Su perfil se parecía al de la otra cuando cumplió veinte años.

"¿Qué dijiste?". Como estaba distraída, ella no había escuchado su última frase con claridad.

"Nada, olvídalo".

Habiéndose secado el pelo, la chica lo miró confundida. "Pareces saber todo lo que está pasando".

"En realidad no. Por ejemplo, no sé cómo fue que ofendiste a John". Según su informante, fue el CEO quien le había enviado las pruebas contra ella a Glenn.

"¿Quién? ¿John?". Nina pensó que había escuchado mal. ¿Acaso hablaba del mismo hombre que la había amenazado unos días atrás?

De repente entendió todo. "¡Fue él!".

De hecho era ese sujeto quien la había entregado; de lo contrario, ¿por qué los Zhang enviarían gente para atraparla? Si la hubieran capturado, podía haber muerto.

Ese hombre insensible de veras era más que despiadado y su crueldad la hizo hervir de ira.

"La próxima vez que lo vea me aseguraré de golpearlo hasta mandarlo al hospital".

Albert pensó que eso sería bastante interesante. ¿Cómo podía alguien ser tan atrevido como para golpear a alguien como John? Aunque si eso sucediera, este se lo merecía.

"¿No te da miedo siquiera ofender a John?".

"¿Y qué si lo hago? Eres increíble y me protegerás, ¿no?". Daba la impresión de que su apoyo le había dado más confianza.

Él no pudo evitar reír al pensar que esta chica en definitiva seguía siendo la misma de antes, que siempre lo usaría como escudo cuando se enfrentara a una situación crítica. Ella era tan inteligente que sabía cómo aprovechar los recursos que tenía.

Sin embargo, no era consciente de lo influyente que era los Shi.

"¿Has oído hablar de las tres familias más poderosas de la ciudad?".

"No. A fin de cuentas no tienen nada que ver conmigo".

"Está bien, si tú lo dices", respondió él. Efectivamente ella no sabía quiénes eran e hizo lo que quería sin dudarlo porque no tenía idea de a quiénes se enfrentaba.

De haberlo sabido, se habría estremecido.

"Ve a descansar. Te informaré de su paradero tan pronto como sepa dónde estará para que puedas planear tu venganza contra él". Dicho eso, Albert acarició con sutileza y cariño la cabeza de Nina, quien levantó la mirada y notó la ternura en sus ojos.

La verdad es que él era bastante guapo y educado, por lo que para muchas chicas sería el novio ideal.

No obstante, de él nunca se había oído escándalo alguno con ninguna mujer.

Al principio hubo un rumores sobre ellos, pero a medida que pasó el tiempo todos se dieron cuenta poco a poco de que en realidad eran simples amigos.

De regreso a su departamento Nina se dio una ducha caliente y se durmió hasta las diez de la noche. Se despertó solo porque tenía demasiada hambre como para dormir, debido a lo cual vagó sola por la calle en busca de algo delicioso. No obstante, los restaurantes ya habían cerrado para esa hora y no tuvo más remedio que ir al mercado nocturno.

Dado que este quedaba cerca de la universidad y un poco lejos de su casa, tuvo que tomar un taxi para llegar.

Muchas parejas de estudiantes siempre iban allí, de manera que había algo de tráfico. Una vez que estuvo allí, tuvo que salir del taxi con anticipación y caminar otros cuatrocientos metros antes de poder llegar a su destino.

En ese punto estaba tan hambrienta que se sentía un poco débil y avanzó poco a poco con gran dificultad.

"¡Mmm, huele muy bien!". El apetito se le terminó de despertar con el olor dulce que siguió con su nariz cuando vio que venía de una chica en cuclillas debajo de un árbol.

Ella no tenía ni idea de lo que esta estaba comiendo.

Siguiendo el olor, avanzó un poco más. Dicha chica tenía un moño en la cabeza y llevaba puestos unos tirantes. Lucía como una espía observando el hotel frente a ella.

"¿Qué comes? ¡Huele muy bien!".

"¡Aaah!". Esta se sobresaltó ante el inesperado hecho de que le hablaran, perdió el equilibrio y cayó al suelo. "¿Estás bien?", le preguntó Nina mordiéndose los labios mientras miraba la comida en sus manos.

Michelle sonrió atontada, y al mirar más de cerca, se sorprendió de ver que frente

a ella estaba la belleza del campus.

"Belleza del campus, ¿eres tú? ¿Qué haces aquí?". Ese lugar estaba lejos de su campus, ¿entonces por qué había ido ella allí?

Además, ¿por qué miraba con avidez su batata asada?

Al escuchar a la chica llamarla de esa manera, Nina pensó que podría ser bueno que la reconociera, así que puso su mejor cara, y señalando sus manos, le preguntó vacilante: "Bueno... ¿Puedes compartir lo que tienes allí conmigo?".

Michelle se quedó sin palabras al escucharla.

¿Acaso ante ella estaba la distante belleza del campus?

¿Por qué le sonreía con tanta gentileza?

Parpadeando con incredulidad, la chica le entregó otra batata asada. "Claro, aquí tienes".

"Genial. Muchas gracias". Nina estaba tan hambrienta que la agarró sin dudarlo, y cuando vio que la de la otra chica estaba pelada dedujo que tenía que pelarla para poder comerla.

Luego probó un bocado para encontrarse con su dulce sabor.

"¿Qué es esto? Es delicioso", dijo encantada.

Michelle se lamió los labios con incredulidad. ¿Desde cuándo sabía tan bien la batata asada? ¿En serio le gustaba tanto?

"Esto es batata asada", respondió al notar que no había respondido.

Nina se limpió la comisura de la boca antes de preguntar confundida: "¿De verdad? ¿Se puede asar directamente al fuego?".

"Sí, claro". La chica se sintió rara con su pregunta. ¿Acaso Nina nunca había visto una batata asada antes?

De pronto esta dijo: "Bueno, lo leí en un libro, pero no sabía que podía hacerlo en realidad. Queda deliciosa".

¡Oh, Dios mío!

¿Podría la belleza del campus ser tan pobre y lamentable que no había comido batata asada o siquiera haber visto una?

Michelle había escuchado que esta chica venía de una aldea remota y que su familia era muy pobre, pero eso era inesperado.

Deducía que ella debió haber sido privada de las necesidades básicas y que no había probado los alimentos que solían comer en su vida cotidiana.

"Qué mal que no conocieras de su existencia. Si quieres comer eso, maíz tostado o si te apetece cualquier otra cosa en el futuro, puedes decírmelo y te llevaré adonde podemos encontrar toda esa deliciosa comida".

Michelle estaba tan entusiasmada con la charla que tenía una gran sonrisa.

Nina se quedó sin habla, pues no tenía idea de por qué esta chica tenía una repentina mirada tierna aunque llena de lástima, y solo asintió.

"De acuerdo. Tampoco he comido maíz tostado antes.

Pero un grano es muy pequeño, ¿cómo se puede asar?".

La belleza del campus ni siquiera sabía que el maíz se podía tostar.

¿Qué tan triste podría ser su situación en la vida?

Michelle se le acercó con cuidado para preguntarle en voz baja: "Belleza del campus, ¿estás viviendo una vida miserable?".

Fue en ese momento que Nina la entendió un poco. Sin embargo, su preocupación le pareció algo fuera de lugar.

"Estoy bien a pesar de que últimamente he tenido un problema tras otro", le respondió en voz baja. Era cierto que desde que conoció a John había tenido mala suerte.

Pero no podía confiar en una extraña, así que simplemente agregó: "Gracias por tu batata. Está deliciosa. ¿Cuánto cuesta? Te la pagaré".

Ya que era solo una batata asada y no costaba tanto, Michelle no quería aceptar el dinero al principio, pero sus padres le decían que era mejor hacerlo si lo ofrecían. Sin mencionar que cuanto más pobre era una persona, más honor tenía. Para mostrarle algo de respeto a Nina, tuvo que aceptar su pago.

"Son 8 dólares nada más", dijo con una dulce sonrisa. Ella pensaba que la belleza del campus no solo era hermosa, sino también gentil.

"Está bien", dijo Nina tocándose el bolsillo para descubrir que no traía dinero.

Eso era muy vergonzoso.

Al ver que no podía encontrar los billetes, la otra chica entendió de inmediato, y haciendo un gesto con la mano, le dijo como si nada: "Si no trajiste dinero, puedes pagarme otro día".

Pensando que era un acuerdo justo, Nina asintió.

"Bueno, cuéntame, ¿por qué estás aquí en cuclillas?", le preguntó, mirando el hotel detrás de ella.

"¡Ay! ¿Cómo pude haber olvidado lo que vine a hacer?", dijo la chica, dándose unas palmaditas en la frente. Ella casi olvidó su misión porque estaba hipnotizada por la belleza de Nina.

Entonces respondió apresuradamente: "Ya es tarde. Tengo que irme ahora o no podré ver el adulterio en acción. Tú puedes regresar, belleza del campus".

¿Adulterio en acción?

¿Esa era la razón por la que se había estado escondiendo allí, para espiar?

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