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   Capítulo 25 Imbécil

Afecto Absurdo Por Ti Por Flower Palabras: 7205

Actualizado: 2020-06-14 00:03


James no era muy fanático de la forma en que John coqueteaba con Nina.

Sin embargo, se emocionó cuando se dio cuenta de que Henry no mentía. A pesar de su crueldad, su tío en serio era una persona diferente con esta chica.

Si la pareja tuviera hijos, ya el hombre no tendría tiempo para estar vigilándolo todo el tiempo.

Con eso en mente, el chico decidió que haría todo lo posible para asegurarse un futuro feliz y libre de estrés. De manera que agarró el teléfono de su tío y se lo entregó a ella.

"¡Nina, ten!". Esa hazaña no era tan simple como parecía, pues básicamente estaba arriesgando su vida al hacerla.

Tan pronto como ella lo agarró, se puso un poco nerviosa.

De todos modos ya lo tenía, así que no había razón para no revisarlo.

"¡James Shi!", ladró su tío con brusquedad, mirándolo con ojos fulminantes.

El salón de billar entero quedó en silencio y nadie sabía con exactitud lo que estaba a punto de suceder, pero de lo que sí estaban seguros era que no sería bueno para el chico.

Entonces las piernas de este se debilitaron y soltó: "¡Tía Nina, ayúdame!".

El lugar volvió a sumirse en un extraño silencio mientras que la chica quedó helada. '¿Tía Nina?', repitió John en su mente con los ojos entrecerrados. '¿Tía Nina?', se preguntaron atónitos los demás. '¿Tía Nina?', se preguntó la chica mirando a su alrededor para no encontrar a ninguna otra mujer allí.

¿Quién era esa tía Nina entonces?

Mirando a James a los ojos, ella le preguntó con incredulidad: "¿Me estás hablando a mí?".

"Sí", soltó él con un asentimiento. "¿No dijo John que solo su esposa puede revisar su teléfono?", agregó guiñándole un ojo, insinuando que mirara el celular en su mano.

"Bueno, ¿y no fuiste tú quien se lo arrebató y me lo dio?", preguntó ella.

"¿Y no está en tu mano ahora?", replicó él.

Al final ella no dijo nada, y cuando recuperó el sentido, estaba a punto de soltar el dispositivo.

¿Cómo se atrevía James a tenderle una trampa?

John rápidamente recuperó su celular. Su ira disminuyó y fue reemplazada por una sonrisa de engreimiento.

Ese mocoso había hecho lo correcto.

"No deberías tirar mi teléfono porque no creo que puedas pagarlo", dijo el hombre al guardarlo como si nada, sin quitarle la mirada de encima a la chica.

En ese momento James pudo respirar ya que parecía que John se había calmado.

Ese día la suerte estaba a su favor, ¡de lo contrario era posible que no saliera vivo de esta!

Su tío podría destruir su vida sin esfuerzo alguno en un segundo, así que necesitaba salir de allí en ese instante.

"Tío John y tía Nina, pasen un buen rato. Yo necesito irme porque tengo un asunto pendiente". Así encontró su oportunidad de escapar y estaba a punto de salir corriendo.

"¿A qué te refieres?", cuestionó la chica, quien comenzó a entrar en pánico. Ella quería irse también, puesto que no quería quedarse más con John.

Es decir, ya había revisado el teléfono del hombre y no había video.

"Será mejor que yo me vaya también, señor, hasta la próxima. Bueno, no. Espero que no nos volvamos a ver". Sonriendo avergonzada, ella se dio la vuelta para huir, pero no lo iba a lograr así como así, ¿verdad?

En un leve movimiento, John la agarró y la arrojó sobre su hombro con calma, sin considerar que eso era poco aceptable en un lugar público como ese.

'Él siempre se preocupa por su imagen, ¿verdad?

¿Entonces por qué actúa como un loco?', se preguntó ella.

"Aahhh... ¡Suélteme, imbécil!", gritó con el rostro enrojecido y retorciéndose con todas sus fuerzas.

Ella nunca pensó que su encuentro

llegaría a esto.

"¡Silencio!", exclamó el hombre, dándole una nalgada para silenciarla. Enseguida este amenazó a los demás en el lugar: "No quiero que nadie sepa lo que pasó hoy. De lo contrario...".

"Sí, señor Shi. No se preocupe. No diremos nada".

Más avergonzada aun, la chica se llevó las manos a la cara para cubrirse de todos los ojos sobre ella.

Ni siquiera Isabella pudo derrotarla más temprano ese día.

No obstante, sí lo hizo un hombre al que apenas conocía y ahora ella temblaba de rabia.

Su silencio inquietó a John.

"¿A qué le temes? ¿Acaso es a mí?".

Su suposición no estaba lejos de la realidad, ya que parecía ser así hasta cierto punto.

Sin decir nada más, él fue con Nina al ascensor privado que los envió al estacionamiento, la arrojó al asiento trasero de su Rolls-Royce y se subió a él.

Sentado en el asiento del conductor, Henry se sorprendió y respiró hondo porque de no hacerlo pronto se desmayaría. Todo eso era demasiado estresante para él.

¿Cómo podía John haberla llevado así hasta el auto? ¿De verdad era tan salvaje?

Por su parte, la chica no dijo nada mientras se limitó a quedarse sentada resoplando con su largo cabello sobre su rostro.

Ahora parecía haber dejado de luchar.

Por otro lado, John estaba molesto y ordenó: "¡Di algo!".

Aunque el oscuro estacionamiento subterráneo estaba lleno de autos, no había nadie alrededor excepto ellos.

En ese punto el silencio en el Rolls-Royce era sepulcral. De repente una ráfaga de viento frío entró por la ventana.

La quietud era tal que lo que se escuchaban eran sus respiraciones. La rabia de Nina pareció llenar el estrecho espacio, volviendo la tensión muy palpable.

A ella no le importaba lo que ese hombre tuviera que decir, de modo que se quedó ahí sentada como una niña malcriada. No podía dejar de pensar en este tipo arrojándola sobre su hombro como un saco de papas.

Ella nunca sintió tanto exceso de confianza con nadie en toda su vida.

¿Cómo se atrevía este a cargarla?

Con todo eso en mente, ella se quedó en silencio durante lo que pareció una eternidad, aumentando así la terrible inquietud en el ambiente.

A John no le preocupaba mucho que la chica no lo viera, pero a medida que el silencio avanzaba se sintió más incómodo.

Y unos minutos más tarde, preguntó: "¿Por qué estás enojada?".

'Ser llevada a cuestas enojaría a cualquiera, ¿no?'.

Dado que ella lo ignoró, él no sabía qué hacer y no estaba acostumbrado a ese sentimiento de impotencia.

A continuación sacó un cigarrillo y lo fumó con evidente ansiedad e incomodidad.

Nina solía al menos darle pelea antes, pero esto era completamente nuevo para él y odiaba no saber lo que ella estaba pensando.

De pronto estaba sintiendo más pánico de lo que se imaginaba, tratando de pensar en cómo hacerla hablar con cada calada al cigarrillo.

Y así sin más se le ocurrió un plan.

Atragantándose con la nube de humo, ella lo maldijo una y otra vez en su cabeza.

Al escucharla ahogarse, John tiró el cigarrillo por la ventana en silencio antes de decir con frialdad: "El video fue eliminado".

Nina pensó durante un rato.

¿Qué le iba a decir este hombre ahora?

Dubitativa, frunció los labios y se apartó el cabello de la cara con un soplo para mirar fijamente hacia adelante.

"¿Eso quiere decir que estamos a mano?".

"Sí". John tenía una sensación amarga.

Su vida solía ser aburrida y gracias a esta chica se volvió más interesante. Sin embargo, ella iba a distanciarse de nuevo, y él debía hacer algo.

"Primero tienes que hacer una cosa", le dijo.

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