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   Capítulo 27 Es imposible

Afecto Absurdo Por Ti Por Flower Palabras: 9097

Actualizado: 2020-06-16 00:03


"Bueno, ¿pasa algo?". Habían pasado más de veinte días desde que habían tenido sexo sin protección, de manera que él quería que ella fuera a hacerse un chequeo.

Después de todo él odiaba meterse en problemas innecesarios.

Y en vista de que Nina dijo que amaba a su esposo, pensó que sería mejor que no tuvieran nada que ver el uno con el otro.

Ella sonrió de repente porque su período había comenzado dos días antes, ¿entonces cómo podía estar embarazada?

Gracias a que no estaba tomando pastillas, ella también estuvo en ascuas al respecto, pero se sintió aliviada tan pronto como le llegó su menstruación.

En ese momento no pudo evitar reírse de él. "Antes de salir esta noche he tomado una taza de agua con azúcar moreno".

"¿Y qué tiene eso que ver conmigo?". John no podía establecer en ninguna conexión entre eso y la duda de la que quería salir con el chequeo, así que se burló con molestia.

Por su parte, Henry estaba sacudiendo levemente la cabeza con miedo de que su jefe volviera a decir algo tonto y se volviera loco frente a la chica una vez más.

De asimilar esto en el futuro y culparlo a él por no decírselo, el chico podría perder su apreciada vida, por lo que vacilante, comenzó a explicarle: "Señor, lo que la señorita Lu quiere decir es que hace poco vino Andrés, el que viene una vez por mes".

"¿Y quién es él? En fin, ese hombre no tiene nada que ver conmigo", respondió el CEO una vez más con arrogancia, aún sin idea de lo que su asistente le insinuaba.

Al escucharlo, la chica no pudo evitar reír a carcajadas.

Es decir, ¿cómo podía ese hombre ser tan lindo?

Antes su única impresión de él era que era arrogante y narcisista, lo que lo hacía aún más molesto, pero ahora ella se dio cuenta de que él lo era sin ser consciente de que lo era. Él no tenía idea de que lo que acaba de decir había sido en serio demasiado lindo.

Si él supiera a lo que se refería, sería algo muy interesante.

"No, señor Shi. A lo que la señorita Lu se refiere es a...". El asistente estaba sin palabras por completo. ¿Qué tipo de persona era su jefe como para no saber sobre esas cosas? Eso lo dejó estupefacto y no tenía idea de cómo hacerle entender el significado de la frase.

"Está bien, no más peros", dijo John entrecerrando los ojos ante la sonrisa traviesa de la chica y ordenó: "Solo ve al hospital".

"Es que en realidad no necesito ir. Detengan el auto ahora", exigió ella volviendo a sus expresiones normales. No era gran cosa reírse al respecto mientras todavía estaban en camino, pero ya no sería gracioso si terminaban de llegar al hospital. Sin mencionar que John podría morir avergonzado con su error y de seguro la culparía de todo en ese caso.

"Ya te dije que vayas", insistió el hombre.

Nina se sentía bondadosa ese día, y quiso ahorrarle la vergüenza. Pero como insistía en llevarla al hospital, no tuvo más remedio que decirle las cosas sin adornos.

"No hay forma de que yo pueda estar embarazada", le explicó con gentileza y ternura en sus grandes ojos acompañados de una encantadora sonrisa.

Aun así el hombre no pudo entender a qué se refería.

¿Qué estaba tratando de decirle con esa expresión?

De repente él pareció entender algo, con lo cual se le oscureció el rostro antes de acercársele amenazadoramente a Nina. "¿Te estás burlando de mí?".

"Yo...", comenzó la chica, aunque se quedó atónita y sin palabras. ¿Cómo se burló de él?

Si bien estaba enojada, al mismo tiempo quería reírse de su torpeza, y para reprimir su diversión, se volteó. Ante esto, John comenzó a sentirse extraño. ¿Por qué tenía la impresión de que esta chica lo estaba subestimando? Entonces la agarró con brusquedad por la barbilla para que lo viera a los ojos y exigirle firmemente: "¡Dime la verdad!".

Adolorida por su fuerza, ella descubrió que no podía soltarse. Entonces se burló de él furiosa: "¿Por qué es tan arrogante?".

¿Acaso esta chica estaba insinuando que él no podía embarazarla?

¿Cómo es que tenía las agallas de intentar herir la dignidad de un hombre?

"¡Dilo de nuevo si te atreves!", exclamó él, apretando su agarre con más fuerza hasta que hizo que a ella se le aguaran los ojos.

"¿No te ha dicho nadie que nunca te metas con la dignidad de un hombre? De lo contrario...", murmuró seductoramente en un tono tan bajo como el sonido de un violonchelo melodioso, magnético y cautivador.

Él escrutó su rostro ya que estaba muy cerca del suyo. Su piel era muy suave, sus ojos grandes, inocentes y aguados, y su boquita rosada era tan besable y

llamativa que todo lo que podía pensar en ese instante era en lo mucho que deseaba probarla.

Inconscientemente él rozó su rostro contra el de la chica, deslizando así sus seductores labios por su cálida mejilla.

El único y leve olor de su tabaco mezclado con la dulce fragancia de menta embargó enseguida a Nina. El hermoso rostro de John tenía una atracción mágica que hizo que su rostro se pusiera más y más rojo a medida que él se acercaba.

En el punto más intenso de ese momento ella inclinó la cabeza y sus labios apenas tocaron la piel fría del hombre, y ese breve contacto la hizo temblar.

De pronto unos salvajes latidos comenzaron a retumbar en el silencio mientras rozaban sus rostros.

Sin embargo, no podía decirse con exactitud a quién pertenecían.

"Usted... Será mejor que se aleje de mí", ordenó ella al tiempo que lo empujó con todas sus fuerzas, aunque su intento fue inútil. De hecho su voz se volvió provocativamente suave, y más que alguien protestando, sonó como una hermosa jovencita escondida en los brazos de su amante actuando como una niña malcriada.

No bien habló, ella se sorprendió y asustó por la coquetería que escuchó provenir de sí misma.

"Si tan solo pudieras ser más obediente", dijo en voz ronca el hombre con llamas de deseo ardiendo dentro de él. Al igual que ella, sus ojos tenían una suavidad distintiva en su profundidad.

Ese sentimiento incomparable fue muy maravilloso de experimentar.

Solo cuando estaba cerca de Nina, él tenía emociones tan impredecibles pero extraordinariamente maravillosas.

Esa chica de veras le había abierto la puerta a un nuevo mundo desconocido que deseaba explorar con ella a su lado.

La atmósfera romántica era tal que los envolvió en unos pocos segundos. Por suerte Henry era lo suficientemente inteligente como para saber qué pasaría a continuación, de modo que subió con discreción la ventanilla que dividía la parte trasera con la parte delantera del auto.

Ahora que tenían privacidad, John le apartó el cabello de la cara con suavidad. "Ya que subestimas mis capacidades, quiero demostrarte que te equivocas".

¿Demostrar qué? Ya en pánico, ella recobró el sentido y lo empujó con todas sus fuerzas.

No obstante, una vez que tocó su pecho, la escena de su noche de pasión apareció en su memoria e inconscientemente retiró la mano.

"¿Me tienes miedo? Pensé que eras valiente", se burló él. "Dado que has sido una chica muy desobediente todo este tiempo, quiero castigarte un poco".

"No soy valiente. ¡Al contrario, tengo mucho miedo!". El corazón de Nina latía incluso más rápido que antes y soltó lo primero que le vino a la cabeza.

En ese instante fue cuando entendió que este hombre tenía una regla intrínseca que rezaba que a las personas que lo obedecieran les iría bien, mientras que a las que se rebelaran en su contra estarían perdidas.

Si ella lo obedeciera ciegamente, todo saldría bien, pero si lo contradecía, él no la dejaría en paz hasta acabar con ella.

¿De verdad iba a hacer lo que dijera?

No, eso era imposible.

Si se dejaba llevar por eso, ella estaría a su despiadada disposición cuando y donde él quisiera. Pero de no hacerlo, al menos podría luchar por una oportunidad de sobrevivir.

A fin de cuentas ella nunca antes había hecho algo tan estúpido como dar su brazo a torcer.

Además, este hombre no era confiable porque ya le había tendido una trampa que le había causado un gran problema.

Ella había planeado hacer que Isabella pagara con lo mismo que le hizo y romper toda relación con esa chica.

Sin embargo, debido a la intromisión de este sujeto ahora su ex amiga la odiaba a muerte e incluso su familia contrató a personas para secuestrarla, y ella no sabía si eso podría repetirse.

Nina no podía perdonar y olvidar así como así lo que John había hecho.

"Tengo mi período como cualquier chica todos los meses. Eso significa que no hay posibilidad de que esté embarazada, así que no se preocupe, que no lo molestaré. De hecho si realmente quisiera tener hijos algún día, definitivamente no serían suyos", soltó ella sonriente e indiferente.

Al ver que la ira se estaba apoderando de John, ella no sintió ni una pizca de miedo y continuó con valentía: "Lo perdono por enviar ese video a los Zhang porque por suerte no me pasó nada malo.

Ahora necesito salir. ¡Déjeme bajar! ¡Detenga el auto, por favor!", exclamó ella al final, golpeando uno de los costados del Rolls-Royce con ansiedad.

Simplemente no podía esperar a escapar del CEO lo antes posible.

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