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   Capítulo 3 La ruta de la reina (Segunda Parte)

Ámame Otra Vez Por Music Palabras: 6762

Actualizado: 2020-06-03 00:03


Ryan interrumpió al director con un tono frío y cortante: "Señor Zhao...". La tensión en el aire podía cortarse con un cuchillo.

Al instante una traviesa sonrisa apareció en su rostro mientras decía: "La verdad es que Anne y yo estudiamos juntos hace muchos años".

Zhao no podía creer las palabras que acababa de escuchar.

En realidad, ninguna de las personas que asistieron a la cena podía ocultar su asombro. Ninguno se imaginaba que existiera alguna conexión entre ellos, entonces todos se miraban entre sí sin entender lo que estaba pasando, querían saber la historia completa de ambos.

Mientras tanto, la sonrisa de Anne y Ryan demostraban complicidad. La mujer no podía creer que, a pesar de todos los años que habían pasado, este hombre aún la recordara.

Zhao, luego de escuchar las palabras de su jefe, se sintió muy avergonzado y sonrío incómodamente. Justo en ese momento, llevaron el vino a la mesa y de inmediato sirvió dos copas. Anne fue la primera en recibir una de ellas. "Quisiera disculparme, mi pregunta estuvo totalmente fuera de lugar. Ojalá pueda perdonarme", dijo bajando la mirada.

La sonrisa en el rostro de ella pasó de ser natural a una más forzada.

Debido a la obligación que tenía para cumplir con el embarazo pactado, no podía probar una gota de alcohol. Incluso en su rostro no había ni una pizca de maquillaje, la familia Fu se aseguraba de que ella cumpliera al pie de la letra con su parte del trato, por ende, no podía adquirir absolutamente nada sin la supervisión de ellos.

Su asistente actuó con rapidez y tomó ella la copa de vino de las manos del hombre, diciéndole: "Lo siento, señor director, pero nuestra vicepresidenta es alérgica al alcohol. Por favor, permítame brindar con usted en su lugar".

El hombre no tuvo tiempo de reaccionar y cuando ya la chica le había devuelto la copa, esta estaba completamente vacía.

Impactado, Zhao asintió viendo a la chica. "Muy bien hecho, señorita", admitió. Sin decir nada más, bebió su copa de vino.

Por otro lado, Ryan sirvió un vaso de jugo y se lo entregó a la mujer con una sonrisa amable, mientras que él estaba bebiendo vino tinto.

"¿Quisieras brindar conmigo por los viejos tiempos?".

De repente, Anne se perdió en la sonrisa del hombre frente a ella y, sin notarlo, ella también sonreía. Intentaba recordarlo con su aspecto de antes, pero estaba muy cambiado. En el momento en que iba a tomar el vaso que le ofrecía Ryan, las puertas de la habitación fueron abiertas.

Rápidamente, todos se percataron de la presencia del hombre que entró.

Vistiendo una elegante camisa negra con unos pantalones a juego, Kevin apareció en la reunión. Sus ojos oscuros intimidaron a los asistentes de la velada causando que apartaran la vista de él.

Con paso firme y una mirada amenazante se dirigió a la mesa donde Ryan aún sostenía el vaso de jugo para Anne. Con una sonrisa arrogante en sus labios, habló: "Buenas noches, señor Xiao. Supongo que no tiene idea de que mi esposa se encuentra en preparación para el embarazo, ¿o sí?".

Al instante, Anne quedó helada en su asiento, sin poder pronunciar palabra, lo único que alcanzó a hacer fue mirar incrédula a su esposo.

¿Con qué intención querría avergonzarla frente a aquellos ejecutivos?

Con una mirada fría parecida a la de una serpiente, Kevin avanzó a paso tranquilo. Daba la sensación de ser

un depredador acechando a su presa.

"Ese jugo es muy amargo", dijo en un tono cortante. "Le hará daño a mi esposa", finalizó.

Ante todos los intentos por avergonzar a Ryan, este parecía no ofenderse. En manera de respuesta, levantó su copa con una sonrisa falsa en su rostro, mientras decía: "En efecto, no estaba al tanto de que te estuvieras preparando para un embarazo. Brindaré en tu honor con esta copa".

El lugar cada vez se sentía más tenso e incómodo.

La hostilidad de Kevin hacia el CEO era más que evidente. Una vez más, Zhao habló en un intento de cambiar el tema.

"¿Kevin, cómo va la celebración del cumpleaños de Cherry?".

Haciendo caso omiso a la palabras del director, Kevin continuó: "Estoy al tanto de que el señor Xiao y mi esposa asistían juntos a clases. Decidí presentarme en la velada para saludarle a usted, señor CEO", dijo esto esperando ser gratificado.

Por sus poros brotaba la arrogancia.

En seguida, tomó una copa de vino de la mesa y la levantó señalando al hombre frente a él mientras exclamaba: "Señor Xiao, quiero proponer un brindis en su nombre, pero usted también debe proponer uno en mi nombre".

A continuación, golpeó suavemente su copa con la de Ryan.

La tensión aumentaba sin parar dentro de aquel lugar.

El rostro de Ryan tenía una sonrisa intachable. Se podría decir que en realidad no se sentía ni un poco intimidado. De inmediato, bebió su vino.

Sus copas volvieron a llenarse sin que ellos se movieran de sus lugares.

"Entonces, es mi turno de proponer un brindis en su honor, Kevin", dijo complacido.

La mirada de Kevin oscureció aún más mientras preguntaba: "Ni siquiera tiene idea del motivo de su brindis, ¿cierto?". Todos parecían haber congelado sus movimientos alrededor de los dos hombres.

Anne no podía idear una manera de salir de aquella situación y eliminar la tensión que se había creado entre ellos. Muy confundido, Ryan solo frunció el ceño, sin saber qué responder.

Con un gesto de molestia y desprecio en sus labios, Kevin habló muy despacio para que no se perdiera ninguna de las palabras que decía: "Esta copa de vino es mi castigo para usted. Es la consecuencia de no haber asistido a mi boda con Anne".

El esbozo de sonrisa que tenía en su rostro desapareció luego de decir esas palabras.

Tan solo un segundo después, estrelló su copa contra la mesa, ocasionando que el líquido se esparciera manchando todo el mantel. Seguido a esto, se giró hacia la asistente de su esposa para indicarle: "Emily, asegúrate de cuidar muy bien a tu jefa y de hacer que regrese a casa temprano".

Salió de la habitación hecho una furia y sin darle tiempo a la chica para responder.

Aún después de haberse ido, todos seguían estáticos en sus mismas posiciones, daban la impresión de ser cubos de hielo dentro de un congelador.

"Sí, señor, así será", alcanzó a decir Emily, saliendo un poco de la angustia que sentía, después de todo ella era, ciertamente, la asistente de Anne.

Anne se sentía increíblemente furiosa mientras veía a su esposo abandonar el lugar. Aun así, decidió no perder los estribos frente a los invitados que seguían atónitos.

El gesto en los labios de Ryan hacía que fuera incluso más notoria su rabia. Estaba sonriendo, pero sus ojos se habían tornado fríos y oscuros.

'Ten por seguro que nos cruzaremos mucho más seguido, Kevin', pensó.

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