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   Capítulo 6 Un milagro

Locura Absoluta Por Ti Por Yue yan Palabras: 8330

Actualizado: 2020-07-03 00:06


Lucy le dijo: "Nunca debí haber aceptado ser tu médica".

Julie, sin dejar de sonreírle, le respondió: "Después del accidente, tú siempre fuiste la persona a la que quise acudir".

La doctora recordó la primera vez que vio a Julie, justo después del accidente. En toda su carrera, ella tuvo que ver tantos accidentes trágicos y lidiar con gente destrozada y rota; sin embargo, nadie estaba lo suficientemente cerca de compararse con lo que Julie había sufrido.

Todas las heridas de Julie estaban más allá de la imaginación. Ese accidente no solo la había herido gravemente en el cuerpo, sino que también había afectado irremediablemente su cerebro. Luego de esa tragedia, ella volvió a nacer y literalmente tuvo que empezar de cero. Graduada de una universidad de renombre y con la mejor educación, la vida de Julie se redujo a nada, después del accidente ella quedó como una piltrafa humana. Ni siquiera se daba cuenta de las cosas, no tenía consciencia ni sabía absolutamente nada. Las palabras que decía eran ininteligibles, ni siquiera tenían sentido común; la verdad era peor que lidiar con un niño enfermo de cinco años. Incluso hasta los niños de esa edad la habrían considerado estúpida.

Si hubo una persona que se benefició de todo este trágico episodio en la vida de Julie fue su propio padre, Bray Lin. La dejó abandonada a merced del hospital, mientras él se ocupaba de conspirar para apoderarse de todo lo que ella poseía.

Honestamente, era difícil saber qué era más trágico, si el cuerpo de Julie gravemente herido, si su completa pérdida de memoria o, acaso lo peor y más deprimente, el hecho de que no tenía familia a su lado que la apoyara durante su lucha.

Lucy no se explicaba de dónde la joven sacaba la fuerza y la voluntad para sobrevivir a todas las adversidades. Incluso desconocía esa perseverancia que tenía para superar a sus oponentes. Julie fue un milagro.

Al recordarlo, Lucy se secó las lágrimas y exhaló un suspiro, luego le dijo: "Como requieres de mi ayuda, primero debes prometerme que harás todo lo que yo te diga. De ahora en adelante, no puedes darte el lujo de esforzarte demasiado o agotarte hasta el cansancio. El café está prohibido para ti, y lo más importante: debes operarte lo antes posible. No quiero que vuelvas a desmayarte nunca más".

Julie asintió con una sonrisa y le dijo: "Sí, definitivamente te prometo que haré lo que me digas, pero doctora, necesito que la operación espere un poco. Bray no se quedará quieto hasta verme arruinada. Sé que he logrado tenerlo al margen, pero ha sido solo por ahora. Hay que tener en cuenta que él es como un depredador al acecho, está esperando la mejor oportunidad de verme frágil para abalanzarse sobre mí. Ni siquiera puedo imaginar todo lo que él haría mientras intento recuperarme".

Para el mundo, la familia Lin, por superficial que fuera, había mantenido su paz. Pero todos los amigos cercanos de Julie sabían que su padre era para ella solo Bray. Ella nunca más pudo llamarlo directamente papá o padre.

Lucy, mirándola sonreír mientras pensaba, frunció el ceño y suspiró.

La verdad, la doctora sintió que Julie tenía todo el derecho de hacer cualquier cosa que estuviese planeando. Ella sabía toda la verdad y fue testigo del trato despiadado que Bray le dio a su propia hija. El sufrimiento de la joven era algo inimaginable. Cualquier consejo o advertencia a estas alturas sería una burla a su dolor.

Lucy accedió y continuó en voz baja: "Dada tu condición, por favor no te olvides de grabar todo, cada día".

Julie, con entusiasmo, sacó la grabadora y en un tono tranquilizador le dijo: "Tranquila, no te preocupes. La tengo conmigo todo el tiempo. Realmente me ayuda mucho a tener un seguimiento de las cosas importantes, ya que mi memoria, hoy en día, es mi compañera menos confiable. Sí, me he recuperado en gran medida. Incluso, tengo una extraña sensación de que hay más de lo que he recordado hasta ahora. Por lo pronto, ahora que tengo todo grabado, no siento miedo de olvidarme de nada importante".

"¿Segura? Bueno, ya era hora de que comenzaras a prestar atención a mis palabras". De repente, sonó el teléfono de la d

octora. Lucy echó un vistazo a su móvil y lo apagó, molesta.

Al darse cuenta de la actitud extraña de su amiga, Julie le preguntó con una sonrisa: "¿Sucede algo malo?". Ella jamás había visto a la gentil y amable doctora Lucy perder la paciencia, nunca.

La mujer con evidente molestia en su rostro le dijo: "Es mi madre. Le ha dado nuevamente por querer que vaya a una cita a ciegas. Es tan irritante eso".

"Por lo visto, cada familia tiene sus propios problemas", le dijo Julie de manera tranquilizadora dándole unas palmaditas en el hombro. "Así que no te molestaré más. Nos veremos pronto", diciendo esto, ella tomó su bolso y salió rápidamente de la sala. Lucy corrió detrás de ella y le gritó lo suficientemente alto para que oyera claramente: "¿Acabas de aprovechar la oportunidad para huir? Está bien, pero no olvides lo que te dije: Nada de analgésicos, sobre todo cuando sea solo un dolor de cabeza".

Sin darse la vuelta, Julie asintió y le devolvió el saludo mientras salía del hospital. Cuando salió al aire libre, su sonrisa se desvaneció mientras murmuraba tristemente para sí misma: "Si tan solo pudiera recibir una llamada de mi madre en este momento".

La joven negó con la cabeza, y en sus rostro se dibujó una ligera sonrisa con una pizca de dolor por el recuerdo de su madre. El tono de su teléfono móvil la sacó de su pensamiento. La poca felicidad que estaba sintiendo en ese momento se transformó en impotencia. Sin embargo, se recompuso rápidamente y respondió la llamada: "¿Qué pasa? ¿Shelly, eres tú? ¿Por qué me llamas de repente? ¿Nuevamente necesitas dinero?".

Shelly Xu, la mujer al otro lado del teléfono, estaba sonriendo y le dijo: "Oye, pero qué concepto tan errado tienes sobre mí. ¡Tú eres mi única cuñada y puedo llamarte siempre que te extrañe! ¿Crees que soy una interesada? Si te soy sincera, la verdad te extraño mucho. Pero... Sabes lo estricta que se ha puesto mi madre últimamente, y estoy realmente muy corta de dinero. No tengo a nadie más a quién acudir. Solo te tengo a ti".

Julie, sonriente, le preguntó: "Está bien, ¿cuánto necesitas? Puedo transferirte sin problemas".

"¡Ni hablar! Mi mamá definitivamente lo descubriría y nos reprendería a las dos. Y estoy segura de que ambas preferimos evitar todos esos inconvenientes. Yo justo estoy de vuelta en la ciudad. Así que encontrémonos en nuestra cafetería de siempre. ¡No te he visto desde hace siglos! Realmente te extraño mucho, Julie".

Julie, con solo escucharla por teléfono, podía visualizar el rostro sonriente de Shelly. Entonces estuvo de acuerdo. "Está bien, hablaremos cuando nos encontremos".

Shelly respondió feliz: "¡De acuerdo, te estaré esperando! Adiós".

Julie ya la conocía, Shelly siempre llegaba tarde. Su única cualidad positiva era ser la hermana de James, aun cuando ella había tomado el apellido de su madre.

A diferencia de otros miembros de la familia Leng, Shelly jamás fue déspota como Miranda ni siniestra como su hermano. Todo lo contrario, era una chica dulce, amable y, muchas veces, distraída. Shelly era muy linda. Cuando Julie llegó a la familia Leng, su cuñada fue la única persona que le mostró bondad y siempre era muy simpática con ella.

Ese día del encuentro no hubo nada inusual. Julie llegó a tiempo y la esperó. Como siempre, Shelly se retrasó, pero ella fue comprensiva con las disculpas que le ofreció. De golpe, corriendo hacia donde estaba sentada Julie, y tratando de recuperar el aliento, Shelly explicó con voz cansada: "Perdóname, cuñada, por favor. Ya estaba a mitad de camino cuando me di cuenta de que había olvidado mi celular. Así que tuve que regresarme a buscarlo. Luego, cuando salí, recordé que no había cerrado la puerta. Así que tuve que volver corriendo nuevamente. Siempre estoy despistada. Incluso, siempre ando preocupada por mí misma".

La hermana de James no se parecía en nada a él ni mucho menos a su madre. Físicamente, Shelly tenía cara redonda y era algo regordeta. Ella no era una mujer hermosísima, pero era muy linda. De hecho, cada vez que ella salía con su hermano y su madre, nunca parecía un miembro de la familia Leng. Ella era muy diferente.

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