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   Capítulo 46 Edward, eres sinvergüenza

La Frialdad de Rocío By Di Sheng You Yang Palabras: 7529

Updated: 2018-11-19 15:15


"¡Mamá! Realmente estás aquí, pensaba que me ha mentido papá." En la cara de Julio brillaba una alegría deslumbrante, y las pequeñas manos se envolvían firmemente alrededor del cuello de Rocío.

"Sí. Julio ya pesa más. Mami casi no puedo levantarte en los brazos. Parece que nuestro Julio sí ha comido bien durante estos días." Rocío tocó la frente de Julio con su propia nariz, y sus ojos estaban llenos de suavidad.

"Mamá, ¿cuándo llegas? ¿Y cómo sabes dónde estamos?" Julio se apresuró para hacer la pregunta. Al principio pensaba que no iba a ver a su mamá hasta esta noche. Pero ahora cuando abrió los ojos ya veía que su madre estaba aquí. En el momento en que Edward le dijo eso, creía que era una mentira de él.

"Er...." Rocío se quedaba sin palabras. Ella tampoco sabía cuando llegó, ya que Edward la trajo aquí en sus brazos. Pero no quería decir eso a su hijo. Porque le daba mucha vergüenza.

"Julio, ¿dónde está tu papá?" Ya que ella no sabía cómo responder a la pregunta de su hijo, era mejor cambiar de tema para distraer a Julio.

"No sabía que dependes tanto de mí. Simplemente me he ido por un momento y empiezas a echarme de menos". El tono de Edward estaba lleno de malicia, y también era el tono único de él. Cuando oyó su voz, Rocío estaba tan arrepentida que quería darse algunas bofetadas. Quería escapar de la pregunta de su hijo pero ahora cayó en la trampa de Edward. ¿Por qué a ambos les gustaba hacer las preguntas embarazosas.

Edward se apoyaba casualmente contra la puerta. Hoy llevaba chándal, lo que le hizo parecer más atractivo y perezoso. Sus ojos oscuros se fijaban en la madre y el hijo. La escena actual le daba una sensación de que eran una familia muy feliz, ya que contaba con una mujer tan hermosa y un hijo tan lindo. Estaba muy satisfecho.

"No, yo solo pregunto dónde estás. No pienses demasiado." Rocío se quedaba angustiada, no entendía por qué cada vez cuando se encontraba con Edward perdía su calma habitual.

"No pienso demasiado. ¿O quieres decir, te gusta que yo piense más?" A Edward le parecía interesante hacer bromas con esta mujercita. Ella estaba más alegre y animada ahora, que era totalmente diferente a la Coronel que había visto la última vez.

"Señor, ha venido las emplead

rgüenza." La cara de Rocío se volvía más roja, y miraba fijamente al señor Mu. Ella se sentía ofendida.

"Sólo me convierto en un hombre sinvergüenza cuando estoy con mi esposa." Cuando Edward notaba la intranquilidad de Rocío, mostraba mucho interés.

Señor Mu, de verdad eres sinvergüenza. Ahora ya recuerdas que ella es tu esposa. ¿Y qué has hecho antes?

"Si no recuerdo mal, solo soy tu mujer nominal, ¿no?" Rocío le contradecía con frialdad. Cada vez que se mencionaba este tema, ella se volvía muy sensible, porque creía que Edward se burlaba de ella a propósito, entonces siempre se armaba con su indiferencia y frialdad.

"De verdad que tienes un carácter que no perdona. Vale, voy abajo ahora. Y después de cambiarte, ven a desayunar, te espero." Edward se dio cuenta de la resistencia de Rocío, entonces dejó de coquetear con ella. Como decía el refrán: cuando algo llega a su límite, empieza una mudanza hacia su contrario. Edward estaba muy de acuerdo con este dicho.

Rocío se tumbaba en la cama sintiéndose impotente. Todo lo que había ocurrido esta mañana la chocó muchísimo. Ella no era capaz de distinguir las mentiras ocultas en las palabras de Edward, tampoco entendía por qué ahora mostraba interés hacia ella. Recordaba claramente que Edward le había dicho que nunca iba a obtener su amor a pesar de casarse con él. ¿Pero qué pretendía hacer ahora con sus comportamientos tan inexplicables? ¿Quería hacer el juego del gato y rato? ¿La enjaularía y después iba a matarla?

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