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   Capítulo 64 Recuerda respirar la próxima vez

La Frialdad de Rocío By Di Sheng You Yang Palabras: 8221

Updated: 2018-12-03 14:08


¡Rocío estaba muy avergonzada! Edward efectivamente la estaba seduciendo de nuevo! Ella era como un animalito delante de Edward, que siempre caía en sus trampas. No podía aguantar los ataques de Amor que Edward le estaba dando. No tenía más remedio que rendirse ante él.

"Uh ... bueno ... Iré a darme una ducha. Tu continuas". Cuando terminó de decir estas palabras, corrió apresuradamente hacia el baño. Rápidamente cerró la puerta y suspiró aliviada. Ella hizo todo sin dar ninguna pausa.

Edward resopló, Rocío ya se había ido de la cama, ¿cómo quería que continuara? Sin embargo, al verla salir corriendo avergonzada se sentía muy a gusto. "Muy bien, ya verás lo que haré contigo cuando salgas de la ducha", pensando Edward en su mente con una sonrisa malvada.

Rocío palmeó su avergonzada cara pálida con las manos, "Oh Dios mío. Menos mal que he salido corriendo rápido, porque si no, quién sabe qué me hará ese demonio. Tal vez me comería entera" Pensaba mirando al espejo del baño.

Se calmó y se quitó la ropa lentamente. El agua fría se extendió por todo el cuerpo ella, refrescando sus sentidos. La frialdad del agua barrió su inquietud. Ya no se sentía tan agitada.

Edward se apoyó en la cama esperando pacientemente a que saliera su querida mujer y oyó a su mujer suspirar profundamente. Esperó un rato más, pero todavía estaba dentro del baño. Ahora se sentía ansioso. ¿Estaba equivocado cuando pensaba que ella saldría rápido?

Si el tiempo pudiera retroceder, Rocío no habría ido al baño directamente. Habría ido al armario a buscar algo de ropa antes de entrar al baño. Ahora, la situación era tan embarazosa para ella que no sabía qué era lo que podía hacer. Ella dio un profundo suspiro de consternación. Miraba la ropa que acababa de quitarse. No, era imposible que ella se la volviera a poner. ¿Qué podría hacer ella entonces?

Ella dudó por un tiempo y no supo qué hacer. En realidad podría pedirle a Edward que trajera algo de ropa para ella. Pero ella se sentía demasiado avergonzada de hablar con él ahora. ¡Oh Dios mío! ¡Esto me está volviendo loca! "Por qué Dios me tiene que tratar de esta manera? No he hecho nada malo, solamente quería escaparme de Edward. ¿Por qué me tiene que pasar eso a mí?" Pensaba Rocío en su mente.

"Toc Toc" de repente sonó golpes de la puerta que cortó el pensamiento de Rocío y de repente se escuchó una voz gritando.

"¡Maldita sea! ¿De verdad te vas a quedar dentro durante toda la no

te de su cuerpo la sobresalía.

"Bueno... ¿Me puedes bajar?" Preguntó Rocío en voz baja. Ella bajó la cabeza para tratar de evitar mirarlo a los ojos. Su rostro era más atractivo cuando estaba rojo.

"¿Por qué? ¿Estás tímida?" Edward barrió suavemente su nariz con sus dedos y dejó un suave beso en sus labios. Él levantó su barbilla con sus dedos y la hizo mirar directamente a sus ojos brillantes.

"Quiero irme a dormir." Rocío movió su cuello a un lado y se liberó de su agarre. Ella frunció sus labios sensuales y murmuró.

"Puedes dormir cuando quieras. Nadie te ha prohibido dormir". Ya estaban acostados en la cama. Edward la miraba tranquilamente con una sonrisa tentadora.

Rocío lo miraba fijamente, y se quedaba sin hablar. ¡Este tipo era un tío muy astuto! Pero él era realmente encantador... Estaba sujetando su cintura con fuerza y ​​pegaba su tercera pierna al culo de Rocío. Ella no se atrevió a moverse. ¿Cómo podría ella dormir de esta manera?

Edward decidió no molestarla de nuevo. Él la puso suavemente a su lado. Sabía que ambos estaban agotados después de una noche loca ayer. Por lo que Edward decidió no torturarla esta noche. Solo quería sostenerla en sus brazos ahora mismo.

Rocío no esperaba que él dejara a ella tan fácilmente. Ella secretamente levantó la cabeza para mirarlo dubitativamente.

"No me mires así, o cambiaré de opinión y haré que te arrepientas. Si sigues así haré que te resulte difícil levantarte mañana por la mañana." Edward la amenazó. Rocío se asustó mucho. Ella inmediatamente se enterró en sus brazos y se quedaba inmóvil. Poco a poco, ella cayó en un sueño profundo.

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