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   Capítulo 109 ¿Me lo prometes

La Frialdad de Rocío By Di Sheng You Yang Palabras: 6118

Updated: 2019-05-08 00:05


"Hola", Rocío le devolvió el saludo a Samuel con una leve sonrisa. A ella no le molestó que Edward la abrazara por la cintura. 'Que haga lo que quiera', pensó. Ella lo amaba y que no tenía sentido esconderlo. Además, ella también disfrutaba de la tierna sensación de ser retenida por él.

"Señor Samuel, ¿cuándo se casó? ¿Por qué no me pidió que fuera el niño que llevara las flores en la ceremonia de su boda?". Julio estaba ansioso por saber la respuesta. Empujó a Natalia a un lado y saltó a los brazos de Samuel.

Natalia se molestó. Pero lo perdonó porque sentía que había hecho una excelente pregunta. Era importante reunir a Belén y a Samuel.

"¿Quieres ser el niño pajecito? Bueno, cuando me case, te lo pediré. Tienes mi palabra". Samuel no respondió con precisión la pregunta de Julio. La esquivó de forma inteligente. Sólo respondió a la parte que le preocupaba a Julio.

"¡Bueno! Señor Samuel, será mejor que se case lo antes posible. No puedo esperar más para ser su pajecito. En unos años sería demasiado mayor para serlo", dijo Julio, con voz inocente y la cabeza inclinada con gracia.

"No tienes que preocuparte por esto. ¡Porque tu deseo se hará realidad muy pronto!", dijo Natalia. Tenía los ojos brillosos y daba miradas evasivas. Se lo confirmó a Julio con total confianza. Sintió que Belén y Samuel sólo necesitaban un pequeño empujón. Pero no sabía qué pasaría con ella si se enteraban de su plan. '¿Belén la mataría si su plan saliera a la luz?', se preguntó Natalia.

Julio suspiró profundo. '¡Ah! ¿Quién será la presa de la señorita Natalia esta vez? Estoy seguro de que yo no'.

Samuel le entrecerró los ojos a Belén. Fue una expresión de advertencia.

Rocío miró a Edward de forma dudosa y se preguntó que estaría planeando Natalia. Tal vez Edward lo sabía.

Edward sonrió y le negó con la

ra como la última vez. Créeme que nunca romperé mi promesa. ¿De acuerdo?", le dijo Edward de forma suave y con voz ronca. Su tono era pesado como si estuviera rogando. Le preocupaba que le estuviera pasando algo, pero no sabía qué. Ese sentimiento seguía molestándolo constantemente.

Rocío acarició su hermoso rostro con sus tiernos dedos. No sabía por qué Edward se volvió tan sentimental de repente. Pero podía sentir que era sincero con sus palabras.

"Edward, ¿por qué de repente te preocupas por mí? ¿Me estás pidiendo que te hiciera una promesa? ¿O estás sugiriendo que harás algo que me romperá el corazón?". Rocío lo miró con firmeza. Estaba impresionada por su ternura.

Edward no dijo nada. Le besó lentamente los labios rojos. Su movimiento era tan suave que ella ni siquiera pudo sentir su respiración. Mientras saboreaba su dulce beso, colocaba una trampa tierna, la hacía sentir irresistible para seducirla y hacerla caer en un amor apasionado.

"¿Me lo prometes?". Edward dejó de besarla y se quedó sin aliento. Murmuró en su oído, con su frente contra la de ella.

Rocío se sonrojó. Aunque no era la primera vez que se besaban, todavía la hacía sonrojar y su corazón latía cada vez más rápido.

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