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   Capítulo 113 ¿Tienes idea de lo que estás haciendo

La Frialdad de Rocío By Di Sheng You Yang Palabras: 7040

Updated: 2019-05-08 22:53


Sorprendida, Rocío miró el rostro inusualmente enrojecido de Belén. Luego le dijo a Samuel con determinación:

"Samuel, tengo que pedirte algo, no la lastimes si realmente no te gusta".

"No tienes de qué preocuparte Rocío, sé lo que estoy haciendo", Samuel miró a Belén, sólo para descubrir que estaba respirando con dificultad, posteriormente asintió a Rocío y envolvió con su brazo la cintura de Belén para llevarla hacia la puerta. Ella se tambaleaba por el efecto de la droga, así que Samuel tuvo que abrazarla más fuerte para que no fuera a caerse. Cuando finalmente llegaron a la puerta, se detuvo abruptamente y miró a Natalia de nuevo.

"Estás castigada hasta que decida qué hacer contigo", la frialdad con la que le habló asustó a Natalia. Él no dijo nada más, simplemente sacó a Belén de la habitación, estaba furioso. Por mucho que amara a su hermana, no le perdonaría por poner en riesgo a los demás.

Sorprendida por sus miradas amenazadoras, Natalia retrocedió con temor, él sabía que ella era la culpable y quería castigarla por eso.

¿Estaba arrepentida? No, no lo estaba. Más bien se convenció a sí misma de que hizo lo que tenía que hacer por el bien de su hermano; las cosas no funcionarían entre Samuel y Belén si ella no hacía algo. ¿Qué pasaría si Belén decidiera estar con otra persona antes de que su hermano empezara a invitarla a salir?

Una vez Edward le dijo que Samuel tenía a alguien en su corazón, alguien tan especial que nunca habría más espacio en su corazón para otra mujer. Pero Natalia sabía que Belén era diferente. Ella era especial para él también, de lo contrario, no toleraría que Natalia le llamara "cuñada". Tal vez Samuel ya lo había aceptado, pero decidió ignorar sus verdaderos sentimientos a propósito.

"Has ido demasiado lejos señorita, ni siquiera yo puedo salvarte esta vez", Edward echó un vistazo a la mujer acurrucada y sacudió ligeramente la cabeza, esperaba que Samuel supiera lo que estaba haciendo.

"Edward, yo...", Natalia agachó la cabeza y se mordió en señal de preocupación. ¿Realmente había hecho algo imperdonable?

Rocío suspi

scando alivio desesperadamente.

"Belén, no me obligues", Samuel estaba a punto de perder el control, cada célula de su cuerpo gritaba y aullaba de dolor, estaba reprimiendo su deseo.

"Pero... me siento mal...", Belén hizo un puchero y sollozó.

La mano de Samuel se dobló ligeramente y la regadera que sostenía lo mojó por completo accidentalmente. Luego murmuró: "Te dí la oportunidad de huir de mí, pero no la tomaste, luego no me culpes por lo que te espera".

"¿Tienes idea de lo que estás haciendo ahora? ¿Belén?", con los ojos fijos en sus labios rosados, Samuel le preguntó por última vez.

"Lo sé... dame lo que necesito...", Belén no podía esperar más, le arrancó la camisa y le pasó las manos con frenesí por toda su piel. ¿Por qué demonios estaba dudando?

"Muy bien, mírame, ¿sabes quién soy?", él apretó suavemente su mandíbula con sus delgados dedos, obligándola a mirarle a los ojos.

"Samuel...", respondió ella en un dócil susurro. Después sacudió la cabeza para liberarse de sus manos y abrazó a su cuello para besarlo, una vez más, se perdió en la ternura de sus finos labios.

Samuel decidió no contenerse más, sostuvo a Belén en sus brazos y la besó apasionadamente. 'Espero que no te arrepientas de esto mañana', pensó él.

Entonces, Samuel aventó la regadera de la ducha y sacó a Belén del baño, la arrojó a la cama king-sized y se tendió suavemente sobre ella.

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