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   Capítulo 119 Cariño, yo también te extraño.

La Frialdad de Rocío By Di Sheng You Yang Palabras: 5990

Updated: 2019-05-10 00:04


Paula tocó su propio cuello con miedo. Apenas podía creer que Edward había intentado matarla. Por lo visto, todavía no lo conocía suficientemente bien.

"Ana, acompáñala a fuera". Edward ordenó sin echar otra mirada a la mujer. La frialdad continuaba emanando de él.

"Señorita Paula, ven conmigo, por favor". Ana conocía el temperamento de Edward. Él amaba a Julio, y Paula justamente se metió donde no debía. No era de extrañar que Edward perdiera la compostura.

Paula miró por última vez al hombre que tanto amaba. De hecho, ella sabía que él nunca le había pertenecido por completo. Pero no le importaba compartirlo con otras mujeres, mientras pudiera estar a su lado. Pero ahora, Edward había roto en pedazos ese sueño.

Cuando más lo miraba, más deseaba a ese hombre. 'Edward, haré que te cases conmigo y aceptes a nuestro hijo cueste lo que cueste. Sólo yo soy la pareja perfecta para ti', pensó.

Después de que se fuera, Edward regresó a su escritorio y se sentó. Contestó la llamada que estaba sonando, y rápidamente se olvidó de Paula.

"¡Hola! ¿Qué tal? ¿Me extrañaste?", dijo gentilmente, con una sonrisa amplia. Difícilmente se podría vincular su mirada afectuosa a su frialdad y crueldad momentos antes.

En ese momento, Paula estaba fuera y podía oírlo. Su dulzura hizo que los pies de ella se debilitaran y su cara se puso pálida. 'Edward, también solías ser tan amable y cariñoso conmigo. Pero has cambiado. ¿Y qué pasa con esa mujer? ¿Cuánto tiempo tardarás en cansarte de ella? Todas acabaremos con el mismo destino'.

"Edward, no seas tan infantil. ¿Hoy llegarás a casa temprano?", dijo Rocío, hojeando los archivos que acababa de copiar.

"¿Me quieres en casa temprano? Si es así, lo pensaré", Edward respondió juguetonamente. Su voz sonaba bastante cariño

o podía ocultar sus sentimientos. Echaba de menos a Rocío después de tener que tratar con esa Paula.

Para ser honesto, tan poco estaba cien por cien seguro de que no era el padre del bebé. Solo sabía que la posibilidad era remota. Se sintió con presión. No quería hacerle daño a Rocío justo ahora cuando su relación estaba mejorando.

"Um... Mi amor, yo también te extraño", finalmente Rocío lo admitió. Tal vez fue por la soledad que se escuchaba en su voz, o tal vez el cariño que le había mostrado, pero a ella le gustaría apoyarlo emocionalmente.

Edward apenas podía creer lo que acababa de escuchar. De hecho, Rocío nunca le había dicho palabras dulces ni le había llamado "mi amor" de esta forma.

"Cariño, gracias. Me siento mejor ahora. Tú quédate en casa y espérame. Llegaré pronto". ¡Al infierno esa Paula! Él no la dejaría alterar lo que tenía con Rocío.

"Está bien, te espero. Conduce con cuidado". El corazón de Rocío estaba lleno de ternura y afecto. Finalmente, Rocío admitió sus sentimientos, los cuales había tratado de enterrar por años. Pero ahora, amaba a Edward, y lo diría en voz alta las veces que hiciera falta. Ya no le importaba que la gente la escuchara.

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