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   Capítulo 167 Buena suerte con eso

La Frialdad de Rocío By Di Sheng You Yang Palabras: 5923

Updated: 2019-05-21 09:06


"¿Y qué? Aunque lo escuchaste todo, ¿qué tipo de consejo me puedes ofrecer tú? Pero incluso si puedes, no me interesa". Paula había nacido en una familia noble. Era normal que despreciara a Clara, ya que ella había ingresado en la clase alta hacía poco tiempo, y era por naturaleza una chica de origen poble. Si pudiera elegir, ni siquiera le dirigiría la palabra.

"¿Estás segura? ¡Entonces no me supliques que te lo cuente más tarde!". Paula era tan arrogante que Clara tenía muchas ganas de destrozarla. Pero por el momento no había nada que pudiera hacer al respecto. Sólo le quedaba esperar a que cayera en su trampa.

"¿Suplicarte yo? Paso de ti. Adiós", se burló Paula, '¡Clara, no estás preparada para jugar conmigo! ¿Crees que pasé todos esos años con Edward sin hacer nada? ¿Cómo crees que logré destacarme si no fuera inteligente? ¡Era la única mujer a su lado por una razón!'.

"Paula, se trata de la mujer que Edward ama. ¿No te interesa? ¡Después de todo, quizá ya te has rendido y no quieres saber quién te venció!", Clara seguía provocándola. Ella no creía que Paula se mantendría indiferente después de escuchar eso.

"Si quisiera saber algo, puedo averiguarlo por mi cuenta. No necesito tu ayuda". Paula ni siquiera se giró a verla mientras le respondía con desdén.

"¡Bien, buena suerte con eso! Cuando no encuentres nada por tu cuenta, espero que sigas siendo tan arrogante como lo eres en este momento". Clara acarició su cabello rizado y le sonrió. Luego pasó por su lado y se fue.

Mordiéndose el labio de rabia, Paula tenía unas ganas enormes de abofetearla. Ella sabía sobre Clara y su cuestionable comportamiento. Sin embargo, hasta ese momento no le había hecho nada porque nunca se había metido con ella. Pero ahora que se había atrevido

s!", Julio salió corriendo de la casa tan pronto como vio a sus padres. Sonriendo ampliamente, se lanzó a sus brazos.

"¡Oye! ¡Pequeño campeón! ¿Qué no me ves? ¿Por qué no me dijiste hola?", Natalia empezó a molestar al niño de nuevo. Mientras más la ignoraba, más quería molestarlo.

"¿Por qué no estás en tu casa?", le soltó el niño, ¡definitivamente era hijo de Edward! Le hizo exactamente la misma pregunta que su padre le había hecho. Como el pequeño no la había visto en toda la mañana, pensó que había vuelto a su casa. ¿Por qué estaba ahí otra vez? ¿Que quería?

"¡Oigan! ¿Por qué me tratan así ustedes dos? ¿Acaso no les agrado? ¡Iba a anunciarles que me iría a casa mañana, pero he cambiado de opinión! ¡He decidido quedarme aquí todo el tiempo que quiera!", gruñó Natalia mientras los miraba con regocijo. '¡No se atrevan a echarme!', pensó.

"¡Bien! Tía Natalia, por favor, ¡no te lo tomes tan a pecho! Sólo bromeaba. No te vi en todo el día. Realmente te extrañé". Escuchando que ella planeaba extender su estadía, Julio inmediatamente cambió su tono y comenzó a halagarla. ¡Ella no podía quedarse allí! ¡Para él sería como vivir en un infierno si eso sucedía!

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