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   Capítulo 235 12 largos años de amor (Segunda parte).

La Frialdad de Rocío By Di Sheng You Yang Palabras: 7084

Updated: 2019-06-02 02:01


"¡No te disculpes conmigo! ¡Es Rocio con quién debes disculparte, por los 12 años que ella ha pasado amándote y por el hecho de que no te has comportado como un esposo ni un solo día desde que ella se casó contigo! Cuando ella estaba embarazada de tu bebé, la engañabas con otras mujeres; cuando ella estuvo en sus deberes militares y arriesgando su vida, tú disfrutabas de tu cómoda y lujosa vida; cuando estaba sola y preocupada porque Julio estaba tendido en cama enfermo, tú estabas desperdiciando tu riqueza en algún club. ¡No has sido nada más que cruel con ella, Edward!", los labios de Belén temblaban. Se moría de ganas por gritarle estas palabras a Edward desde hacía mucho tiempo. La ira reprimida casi la había ahogado. A diferencia de Rocío, ella no soportaría todas sus penas en silencio ni cedería ante los demás.

"¿12 años? Belén, sé clara. ¿Rocío y yo nos conocimos hace 12 años?", Edward estaba sorprendido por las palabras de Belén. Él no sabía que Rocío lo había amado durante tanto tiempo hasta el día de hoy. No podía imaginar cómo ella había aguantado esos años cuando él no le correspondía a su amor en absoluto, puesto que solo habían pasado unas pocas horas desde que le había perdido el rastro y ya sentía como si le hubiera vaciado por dentro, dejándole solo una cáscara. Ella le había traído tantas conmociones, una más grande que otras. Sintió que todo su mundo se estaba desmoronando.

"Desearía que ella nunca te hubiera conocido. Así, no habría vivido solo para ti, y podría haber sido más feliz", Belén alcanzó el vino que tenía delante y se lo tomó de un solo trago. El líquido frío se deslizó hacia su corazón, sus órganos sensoriales se erizaron, luego se puso a toser.

"¡Ve más despacio!", dijo Samuel, quien le dio unas palmadas ligeramente y le limpió las lágrimas con un pañuelo. Él estaba aterrorizado por la histeria de ella. Obviamente ella amaba a Rocío profundamente, hasta el punto de que nadie se lo podía imaginar.

Edward estaba atónito, con sentimientos encontrados. Rocío siempre lo había amado, pero nunca le había dicho eso. En lugar de eso, se había enterado a

n Julio, ya no estaba tan deprimido. Ahora preferiría creer que Rocío estaba demasiado ocupada para cargar su teléfono que aceptar que ella lo estaba evitando.

"Está bien. Papi, los extraño a los dos. Ven a casa pronto", dijo Julio abatido. En realidad, era lo suficientemente inteligente como para sentir el ánimo decaído de su padre. Había estado junto a él durante meses. Incluso había estado en su oficina. Se había familiarizado con sus diferentes tonos cuando estaba en diferentes estados de ánimo. Pero no estaba seguro de que su ánimo decaído actual era debido a su madre.

"Está bien. Entendido. Ve a dormir", Edward sonaba ronco. No estaba seguro de si era porque había bebido demasiado o porque estaba conmovido por lo que Julio había dicho. Por primera vez en su vida, se sintió vulnerable.

"Buenas noches, papi". Julio colgó y fue escaleras arriba. Él estaba lleno de soledad. La casa estaba vacía y aburrida sin sus padres. Se sentó frente al escritorio de la computadora, luciendo pequeño, también con el aire solitario. Su melancolía era incoherente respecto a su edad.

Se sentó allí durante mucho tiempo. Luego, mirando a los hermosos iconos que rebotaban en la pantalla de la computadora, tomó el mouse y comenzó a trabajar en el programa de juegos de computadora que recientemente había creado. El contenido del juego era sencilla y dulce, contenía lo más importante, su papi y mami.

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