MoboReader> Romances > La Frialdad de Rocío

   Capítulo 243 La Noche del Viento

La Frialdad de Rocío By Di Sheng You Yang Palabras: 8103

Updated: 2019-06-03 05:05


"¡Eso quisieras! Si no puedo tener la pomada para mí, ¿por qué tendría que hacer más?", se quejó Pol. Mientras tanto, revisó cuidadosamente su rostro magullado, cuanto más lo miraba, más se enfurecía. Si Edward supiera que Pol aún tenía ungüento en su cajón, definitivamente se lo robaría para Rocío, lo mejor sería quedarse callado si quería conservar un poco.

"Aquí pasa algo, ¡Napoleón, tú me estás escondiendo algo! Si no, no estarías tan tranquilo", dijo Edward dudoso, mirando a Pol con curiosidad, pudo sentir que algo estaba mal con él.

"No sé de qué estás hablando, tienes todo en tu bolsillo, no me queda nada en la oficina", respondió Pol. Inmediatamente después quiso abofetearse, estaba tratando de ocultar las cosas, pero sólo las hizo más visibles, terminó poniéndose la soga al cuello a sí mismo.

"Parece que todavía tienes algo contigo, con razón de repente eres tan generoso, ¡estás escondiendo algo!", lo acusó Edward. En realidad él no era lo suficientemente codicioso para quitarle todo el ungüento a Pol, pero estaba tratando de asustarlo como venganza por haberlo engañado.

"¡No, no es fácil desarrollar la pomada! Además, no puedo contar con ello para ganarme la vida, no necesito más pomada. Y por cierto, ¿no tienes cosas que hacer?", preguntó el pobre, quien obviamente estaba insinuando para que se fuera, si Edward se quedaba más tiempo, le robaría hasta el calzoncillo.

"No tengo nada que hacer, para pagar tu generosidad, ¿qué tal si te invito a almorzar?", sugirió Edward. Sin embargo, Pol se moría de ganas por quitar la sonrisa fanfarrona que tenía el rostro de su amigo, ¿generosidad? ¡No se lo había regalado, Edward lo había intimidado!

"Bien, sólo los idiotas rechazarían una comida gratis", respondió Pol. Obviamente él no era un idiota, le haría pagar a Edward lo que le había hecho o de otra forma no lo superaría.

"Bueno, te veré en el restaurante Mochan al mediodía, te veo luego", sonrió Edward, quien se comportó como si quisiera darle un severo regaño, pero ahora Pol era quien realmente quería darle una buena paliza.

"¡Lárgate ya! Nos vemos más tarde", respondió Pol con enojo, iba a aplicar la pomada en su rostro tan pronto como Edward se fuera, no quería que su cara se arruinara.

Este último se puso de muy buen humor, finalmente obtuvo la respuesta al problema que lo había perseguido durante mucho tiempo, valía la pena celebrarlo.

Con una sonrisa

ción le trajo recuerdos de aquella noche, recordó la expresión de pánico de su mujer, quien debió haber sido miserable en ese momento. Delante de ella estaba el hombre que había amado profundamente durante muchos años, pero cada palabra que él decía le apuñalaba el corazón, incapaz de defenderse, Rocío sólo pudo soportar su rabia en silencio.

Edward se sintió angustiado por el pensamiento, ella era tan tonta, aunque él le dijera esas cosas horribles, no debió haberse ido sola. Edward nunca le dijo que se fuera, si ella lo amaba, ¿por qué no aprovechó cada oportunidad para quedarse con él? Vivir sola debió haber sido muy duro para ella, ¿por qué lo hizo? Si Rocío se hubiera quedado, ¿él se hubiera enamorado antes de ella? Edward no estaba seguro, para ser honesto, hubiera sido muy difícil enamorarse de Rocío en ese entonces porque él era demasiado rebelde.

De repente, Edward suspiró profundamente, no había ningún rastro de ella en esta habitación y él la extrañaba con locura. Su anhelo crecía a cada segundo, quería escuchar su voz, abrazarla con fuerza y hacerle el amor en este mismo momento, pero eso no iba a suceder. Rocío le había dicho la noche anterior que no podría estar en contacto con nadie en la próxima semana, él no podía hacer nada ante eso, después de todo, Rocío había esperado mucho tiempo por él.

En el pasado, una semana se iba volando con rapidez, pero ahora, una semana se le hacía una eternidad, quizás era porque ahora él estaba enamorado de ella. Edward nunca había extrañado a nadie así, finalmente entendió que extrañar a alguien podría ser un sentimiento agridulce.

Free toDescargar Manobook
(← Keyboard shortcut) Previous Contenidos (Keyboard shortcut →)
 Novels To Read Online Free

Escanea el código para descargar la aplicación Manobook.

Back to Top