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   Capítulo 270 No pediré nada más

La Frialdad de Rocío By Di Sheng You Yang Palabras: 10388

Updated: 2019-06-07 02:57


"Debes preguntarle a Samuel sobre eso. Nosotros no sabemos casi nada", Daniel arqueó las cejas y miró hacia Samuel. Ese hombre, últimamente, parecía estar en calma. Desde que comenzó una relación con Belén, Samuel actuaba como si hubiese conquistado todo el mundo; algo que molestaba a Daniel en gran medida.

"No. Yo no tenía idea de lo que pasaba, lo supe cuando ellos ya se había casado. Aún intento resolver algunas cosas aquí", Samuel se había enfurecido cuando hablaban sobre eso, estaba listo para patear a Kevin en el trasero pero su padre apareció en ese preciso momento. Como era un buen hijo, así que no podía hacer nada más que dejar que Kevin se llevará a Natalia. Su padre parecía aceptar aquello. Samuel respetaba a su padre y las decisiones que tomaba.

"En tal caso, ¿quién demonios es este Kevin? Él no parece ser un soldado ordinario". Edward se había encontrado con Kevin muchas veces antes. Se había dado cuenta de aquel aura imponente que no era común en un soldado. Sabía que el chico debía haber venido de una noble familia, la cual era lo suficientemente rica y sofisticada para moldear su carácter.

"He escuchado que proviene de una familia noble de la capital. De una familia militar. Al parecer cada uno de los miembros de esa familia tiene un alto rango en la milicia. No conozco los detalles. Solo hice unas pequeñas indagaciones después de que él habló con mi padre aquel día. No encontré nada útil. Parece como si alguien deliberadamente hubiese editado su perfil y lo hubiese lanzado al público". En ese momento, Samuel estaba enojado, por lo que no se unió a su charla sobre Kevin. Toda la información que había obtenido sobre el hombre era de su propia investigación.

"¿Qué? ¡No me digas! ¡Así que Natalia escogió al tipo rico! ¡Bien por ella!", como de costumbre, Daniel rió a carcajadas. De alguna manera, aquella extravagante risa se adecuaba a su personalidad.

Edward no decía nada, simplemente jugaba con su copa de vino mientras mientras miraba fijamente aquel líquido. Luego, de repente, levantó la copa y le dio un trago. Se había sobresaltado con aquellas palabras. De repente, pensó en la posibilidad de que Rocío fuera esposa de una persona con grandes antecedentes familiares y una atenta personalidad. Pero gracias a Dios, ella lo amaba y lo había elegido a él. Se sentía tan afortunado porque Rocío lo había amado por todos esos años con todo su corazón y que su amor por él jamás cambiaría.

"Definitivamente deberíamos invitarlo a tomar una copa algún día. Quiero saber cómo se ve un hombre que viene de una familia militar", como siempre, Pol parecía alguien gentil y refinado. Sin embargo, la verdad era que podía ser tan despiadado como el propio Hades. Él podría eliminar, sin dudarlo, a sus enemigos, quienes morirían antes de darse cuenta de lo que estaba pasando. Por supuesto, solo sucedía cuando alguien cruzaba la línea. De lo contrario, él sería como un león dormido, majestuoso pero no peligroso.

"¿Qué pasa con ustedes, chicos? ¿No tenemos algo que discutir? ¿Por qué seguimos hablando de ese chico Kevin?", Samuel odiaba a Kevin por

Sin darse cuenta de aquel repentino movimiento, Nina casi se cayó de rodillas debido a su peso. De inmediato, el guardaespaldas sostuvo el cuerpo de Daniel para evitar que ambos se hicieran daño.

Después de un momento, finalmente logró llevar a Daniel a su habitación con la ayuda del joven. Ella frunció el ceño todo el tiempo. Después de decirle adiós, Nina volvió a subir las escaleras y miró su hermoso rostro. Con los ojos cerrados, estaba tan calmado como un ángel dormido. Sin su sonrisa burlona ni su amarga sonrisa, él se veía muy guapo sin expresión alguna.

Nina suspiró pesadamente y se arrodilló junto a la cama para desvestirlo. Le aflojó la corbata con cuidado. Sin embargo, él frunció el ceño cuando sus fríos dedos tocaron su cuello. Sorprendida, Nina se estremeció y sus uñas casi le rasparon la mandíbula. Para ser honesta, ella temía que él abriera los ojos repentinamente y pudiera ver en su mirada todo el amor que con dificultad había tratado de esconder.

Con gotas de sudor formándose en su frente y sus manos temblorosas, lentamente logró aflojarle la corbata. Al sostener la corbata en sus manos, no pudo evitar mirar sus finos labios. Se sonrojó pensando en el apasionante y profundo beso de la noche anterior. Fue el momento más feliz de su vida. Pero no duró mucho. Él la apartó y salió corriendo sin siquiera mirarla, como si fuera una bestia peligrosa.

Vacilante, Nina extendió sus dedos y tocó con suavidad sus tiernos labios. 'Daniel, ¿sabes cuánto te amo? ¿Sabes cuánto he renunciado por ti? Cada una de tus miradas, cada una de tus sonrisas y cada uno de nuestros días juntos están grabados en mi corazón. He construido un fuerte con mis fantasías, pero te has ido sin mí. Me esforcé tanto para seguir tus pasos, pero no pude hacerlo.

Para ser honesta, estoy agotada. Me he perdido tratando de perseguirte. He perdido mi dignidad, pero tú nunca me miraste. Esta noche, voy a humillarme por última vez. Quiero ser tu mujer. Y no pediré nada más. Te dejaré ir. Me dejaré llevar...', Nina murmuró en su mente con desesperación.

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