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   Capítulo 306 ¿Estás celosa

La Frialdad de Rocío By Di Sheng You Yang Palabras: 8775

Updated: 2019-06-13 00:35


Rocío puso las manos alrededor de su cuello y disfrutó el beso. Se sintió afortunada de ser amada por un hombre tan extraordinario, de que su historia de amor con Edward tuviera un final feliz y de que su sueño se hiciera realidad pues ella no pidió fama ni fortuna. Todo lo que quería era pasar el resto de su vida con él.

"Ahora dime, ¿qué pasó?", preguntó Edward. La soltó y fijó su mirada en ella. Quería saber la respuesta.

"Nada, me sentí un poco deprimida", respondió Rocío y trató de evitar el contacto visual con él, por si acaso veia algo en sus ojos.

"Cariño, ¡no te creo! Te amo, por eso puedo sentir el sutil cambio en tu comportamiento, no me puedes engañar", dijo Edward, quien frunció el ceño y comenzó a arreglar su cabello enmarañado. Pero ella no podía decirle lo que estaba pensando.

"Cariño, no quiero hablar de eso ahora, dame algo de tiempo, ¿de acuerdo?", dijo Rocío con voz melosa. Siempre que hablaba con esa voz, obtenía lo que quería. Con respecto a eso, Edward era como cualquier otro hombre, orgulloso e infantil.

"¡Muy bien!, pero ahora te ves terrible", le dijo. y acarició suavemente su mejilla, luego la abrazó con fuerza y la besó varias veces. La amaba mucho.

"Edward, prometiste no burlarte de mí", se quejó Rocío, lo soltó y lo miró con tristeza. Sabía que se veía mal pero no quería que Edward se lo dijera.

"Sí, lo prometí pero eso fue hace un momento. La promesa ya no es válida", bromeó Edward. Lo hizo a propósito para hacerla discutir con él pues quería que estuviera animada en lugar de deprimida. Se culpó a sí mismo por su tristeza.

"¡Ja! Sé que no soy tan bonita y encantadora como tus ex novias, por eso no te gusto", dijo Rocío. Conociendo sus intenciones, ella bromeó con él y fingió sentirse ofendida, corrió directamente al sofá y se sentó.

"Cariño, ¿estás celosa?", preguntó Edward. Casualmente se acercó a ella y la miró significativamente. Podía burlarse de él mientras le causaba gracia.

"Vete a la mierda, no estoy celosa en lo absoluto", Rocío lo miró y de repente se sintió ansiosa.

"Rocío, estás siendo grosera otra vez", Edward frunció el ceño. Una belleza distante como Rocío también podía decir palabrotas en algunas circunstancias. Era muy peculiar.

"¡Uf!, no hagas un escándalo, digo palabrotas con frecuencia y lo sabes. Por suerte no eres uno de mis soldados, ellos han escuchado palabras más fuertes", dijo Rocío casualmente y puso los ojos en blanco, ¿qué otra cosa podía hacer? No se podía ser demasiado educada después de permanecer en el ejército tanto tiempo como ella lo hizo. Era conocida como el taladro del diablo porq

ó Ana. En lugar de entrar a la oficina después de tocar como de costumbre, esperó afuera pues ella sabía que la señora Mu estaba adentro.

"¿Qué está haciendo aquí?", preguntó Edward pues estaba un poco preocupado. No quería que su mujer se despertara de repente y viera a Leo.

"No tengo idea. Le pedí que esperara en la sala de estar porque usted me dijo que no quiere que lo molesten", Ana no entendió la extraña relación entre Edward y Leo. Pero no tenía curiosidad por eso. Como secretaria de Edward, sabía que debía ser cautelosa con lo que hacía y conocía bien los límites, de lo contrario, estaría en problemas.

"¡Está bien! Voy ahora y me reuniré con él. Si Rocío se despierta, dile que estoy en la sala de estar y que volveré pronto", dijo Edward. Preocupándose por su esposa, se mostró reacio a dejarla sola ni siquiera un segundo. Temía que se sintiera perdida si no lo veía cuando se despertara, pero tenía que averiguar qué quería Leo.

"Está bien señor Mu, entendido", sonrió Ana. Él estaba siendo considerado con una mujer, esto no había sucedido nunca antes. Parecía que el señor Mu realmente amaba a su esposa.

Edward miró la puerta de la oficina y luego caminó hacia la sala de estar. Quería saber por qué Leo estaba aquí: '¿Será para hablar de Clara? ¿O solo necesita mi respuesta? De todos modos, lo desprecio, aun si fuera el padre de Rocío. Si no fuera por su culpa, Rocío ahora estaría en una situación diferente, pero si ese hubiera sido el caso, ¿habría podido casarme con ella?'. La idea de no estar casado con Rocío lo aterrorizaba. Ahora se sentía confundido. ¿Debería odiar a Leo o agradecerle? Si no hubiera sido por el odio de Leo hacia Rocío, Edward nunca hubiera tenido la oportunidad de casarse con ella.

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