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   Capítulo 312 De gata salvaje a gata de carbón (Primera parte)

La Frialdad de Rocío By Di Sheng You Yang Palabras: 6197

Updated: 2019-06-14 05:42


"¿Deberíamos ponerla una vía intravenosa?", Edward ignoró las quejas de Pol, frunció el ceño con preocupación mientras observaba al hombre preparar el tubo de la vía.

"¡Sí! La recuperación será más rápida. Ayúdame a estabilizar su mano en caso de que haga algún movimiento repentino", Pol hizo una señal a Edward para que sostuviera la mano de Rocío. Si fallaba el primer intento, necesitaría hacer otra inyección.

"¡No estés tan nervioso!", mientras Pol introducía la aguja, Rocío frunció el ceño inconscientemente. Al ver eso, Edward sintió empatía por su mujer y le advirtió a Pol que tuviera más cuidado. Parecía como si fuera a comérselo.

"Por favor. Es sólo una inyección. No estoy realizando una cirugía", Pol le puso los ojos en blanco. Sujetó cuidadosamente la aguja con una gasa médica. La gente decía que las mujeres pierden el juicio en el amor. Pero en este caso, parecía que esto se aplicaba también a los hombres. Pol estaba mirando a uno de esos hombres en ese momento.

"¡Corta el rollo! Por supuesto, sé que es solo una inyección. Solo te estoy pidiendo que tengas más cuidado. ¿Por qué me lo estás discutiendo?", Edward estaba sorprendido por el mal humor que Pol tenía ese día. ¿Por qué estaba tan agitado?

Obviamente Edward había olvidado, para su propio beneficio, que había golpeado a Pol momentos antes. No debía esperar que él se comportase cortésmente. Si fuera otra persona, habrían hecho callar a Edward desde el principio.

"Amigo, ¿crees que Rocío está hecha de porcelana? Es una soldado, ¿vale? Este pequeño pinchazo no le hará nada. ¿De qué te preocupas?", Pol no sabía qué hacer con Edward. Solo era una inyección; no había razón para que Edward se pusiera tan agresivo.

"¿Qué es todo este ruido?", un leve susurro interrumpió a los dos hombres que discutían. Ambos se volvieron hacia la mujer que yacía tra

olocó la bolsa de hielo que Pol le había dado en su cabeza. A pesar de haber sido tan lento y cuidadoso como pudo, el contacto frío y repentino hizo que Rocío sacudiera la cabeza y pronunciara un suave susurro: "Mamá... No me dejes...". Sus dos manos se extendieron como si intentara atrapar algo en el aire.

"¡Cariño, no tengas miedo! Estoy aquí y no te dejaré", Edward tomó sus manos. Aunque ella no lo estuviese llamando, decidió aun así acostarse a su lado, acariciándola con ternura. Entonces Rocío sintió su profundo afecto, algo que la hizo volver a dormir tranquilamente.

Era la primera vez que Edward la miraba tan de cerca. Extendió la mano y le acarició la cara suavemente. Tal vez debido a su carrera militar, Rocío tenía un aura dominante que ninguna otra mujer poseía, haciéndola extremadamente atractiva. Edward se rió de sí mismo por haberse dado cuenta de eso ahora. ¿No se habría enamorado de ella por estas características únicas precisamente? Esa sensación de misterio lo hizo extasiarse y acercarse más a ella. Finalmente, sin darse cuenta, se perdió en su encanto. Pero a él le gustaba la sensación de estar enamorado de Rocío. No hubo ninguna duda en ese momento. Estaba dispuesto a ser el único para ella.

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