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   Capítulo 378 Edward, ¿estás enojado

La Frialdad de Rocío By Di Sheng You Yang Palabras: 10591

Updated: 2019-06-27 03:01


Anonadado, Samuel miró a Rocío y hasta donde él recordaba, ella no conocía a Rachel. Sin embargo, al pensar en lo que dijo hacía un momento, ellas ya se conocían y de hecho, habían discutido anteriormente. Samuel sabía claramente que Rocío estaba defendiendo a Belén.

"Señora Mu, me está pidiendo hacer algo que no puedo. Si otra mujer le obligara a dejar a Edward, ¿le haría caso?". Rachel se burló de Rocío, así que más le valía que Rocío no dijera que "si". Quería que Rocío se pusiera en su lugar y supiera lo amarga que era terminar una relación.

"Eso depende de si Edward y esta mujer se aman profundamente, si es así, definitivamente me iré sin dudarlo; si no, no me daré por vencida. Lo amo, así que no lo dejaré ir con otra mujer fácilmente", dijo Rocío con frialdad. Esta era la primera vez que expresó el profundo amor que sentía por Edward en público. Era posible que se sintiera avergonzada en otras ocasiones, pero cuando Rachel le preguntó qué era lo que pensaba, no sintió vergüenza alguna de expresar sus sentimientos.

Las palabras de Rocío sorprendieron a Edward y aunque siempre supo que ella lo amaba, era diferente escucharla decirlo en voz alta en público. Se sentía feliz de que ella dijera que "lo amo", así que la miró con ojos de ternura.

"Es fácil para ti decir eso. Sólo cuando realmente lo vivas sabrás lo amargo que es, por lo tanto, no creo que puedas estar tan tranquila al respecto". Rachel no creyó lo que Rocío dijo. Todas las mujeres enamoradas eran egoístas. No importaba lo orgullosa y fría que era Rocío, ella era simplemente una mujer común, nada del otro mundo sin el deseo de amar.

"Señorita Qin, ¿por qué no renunciar a un hombre que ni siquiera te ama? Te aferras al estar a su lado, pero no sabes lo que realmente piensa y eso es muy egoísta de tu parte. Crees que amas intensamente a este hombre, pero sólo te amas a ti misma".

Rocío ya lo había vivido, de lo contrario, ella no sabría lo que era estar entre la vida y la muerte. Sabía lo miserable que era, así que esperaba que los problemas externos no afectarían a una pareja enamorada. El terrible dolor la llevó a ir directo al grano, para así no volver a sentirlo.

Edward apretó sus manos que abrazaban a Rocío, los argumentos de ella lo conmovieron tanto, al igual que su mentalidad abierta y su inmenso amor por él. Ella le dijo esas palabras, en lugar de darle una advertencia a Rachel, ya que había expuesto sus sentimientos más íntimos. Edward amaba tanto a esta extraordinaria mujer que nunca la dejaría ir de su vida.

"Mientras más pueda tenerlo a mi lado, más se enamorará de mí. Si no me amo a mí misma, ¿cómo puedo amar a alguien?". Estos fundamentos eran ampliamente conocidos. Rocío tenía un profundo sentido de integridad, mientras que Rachel era difícil de tratar. Así que, ella respondió a la honestidad y sinceridad de Rocío con sus ideas absurdas.

"Rachel, tienes mucha autoestima. Sin embargo, si ese 'alguien' soy yo, puedo decirte que nunca te amaré. No me gusta reciclar basura", dijo Samuel y miró fríamente a Rachel. ¿Qué es lo que esperaba esta mujer de él? ¿Creía que podría tenerlo a su disposición? Samuel era un hombre c

és tuvo que traer a Julio hasta ahí. Sólo pensaba en lo miserable que podría seguir siendo su vida. Porque, en lugar de estar agradecido con él, Edward sólo le daba la espalda, pese a todo lo que había hecho.

"Mami, te extraño tanto, ¿por qué no volviste a casa después de haber terminado de ir de compras con la abuela? Te esperé, pero la abuela llegó sola. Quería enseñarte el pescado que atrapé con el abuelo hoy, pero no te vi en todo el día, eso me hizo poner triste".

"Lo siento, olvidé llamarte, también te extrañé". Rocío se puso de puntitas para darle un beso a Julio en su carita. Todos envidiaron la cariñosa y bella escena. Edward era guapo con una apariencia imponente; Rocío era hermosa, noble y elegante, y Julio en los brazos de Edward lo hacía lucir tan lindo y guapo. Se ganaron la admiración de todos.

"¿Fuiste de compras con mi mamá hoy? ¿Por qué no me contaste al respecto?", Edward frunció el ceño. Conocía bien a su madre, pero nunca imaginó que ella iría de compras con Rocío. Ella siempre estaba al último de la última moda. Entences pensó que era muy probable que Rocío estaba cansada después de acompañarla durante un día entero.

"¿Por qué debería decirtelo? ¿Tengo que avisarte antes de ir de compras con tu madre?". Rocío sabía que Edward no quería hacerla sentir mal, sólo quería bromear con él y molestarlo un poco. Se sintió feliz al ver que él se preocupaba por ella.

"Rocío, ¿por qué me malinterpretas? Sólo intentaba ser bueno contigo". Edward torció los ojos, se volteó e ignoró a Rocío. ¿Acaso a Rocío no le gustaba lo mucho que se preocupaba por ella? ¿Por qué estaba siendo agresiva?

"Edward, ¿te enojaste?", Rocío lo miró y le preguntó. Las mujeres son atractivas cuando están enfadadas, y algunos hombres también lo son cuando están enojados, eso incluía a Edward.

"No", Edward resopló. Se puso de malas y continuó ignorando a Rocío, así que siguió caminando con Julio en sus brazos. Su torpe mirada le causó gracia a Rocío y sabía que Edward estaba molesto. Gracias a ello, Rocío pudo saber un poco más sobre su marido. A veces los hombres eran raros.

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