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   Capítulo 379 Daniel, estás buscando tu muerte (Primera parte)

La Frialdad de Rocío By Di Sheng You Yang Palabras: 6274

Updated: 2019-06-27 09:05


"Mami, ¡déjame contarte un secreto!". Julio se giró en los brazos de Edward para poder ver a Rocío, quien iba caminando detrás de ellos; se inclinó un poco y se cubrió la boca con sus pequeñas manos antes de gritar: "¿Sabes qué, mamá? ¡Papá no está enojado contigo! ¡Solo está fingiendo porque quiere que le digas cosas bonitas y que seas linda con él!". Aunque Julio dijo que era un secreto, ni siquiera bajó la voz; prácticamente lo gritó. Obviamente, él deseaba que su papá lo escuchara.

"¿Qué acabas de decir? ¡Chiquillo malcriado! ¿Te aliaste con tu mamá y ahora me están molestando? ¡Genial, esto es simplemente genial! Si no estás de mi lado ya no te cargaré, ahora camina tú solito". Parecía como si Edward realmente estuviera enojado esta vez. Bajó a Julio y luego entró al club sin voltear a ver a su esposa e hijo. Ni Rocío ni Julio esperaban esa reacción; se quedaron helados en desconcierto por un buen rato. Unos segundos más tarde se miraron el uno al otro e intercambiaron miradas confusas; luego ambos se encogieron de hombros y sonrieron. Quizás habían estado molestando demasiado a Edward, y él realmente se había enojado.

"Oye, Edward, ¿por qué estás solo? ¿Dónde están Julio y Rocío? ¿Qué no estaban contigo hace unos momentos?", preguntó Daniel al ver a Edward abrir la puerta, miró por encima del hombro de su amigo para buscar a Julio y a Rocío. Al asegurarse de que no había nadie detrás, se sintió confundido. Daniel lo miró con el ceño fruncido, como si Edward tuviera la respuesta que él buscaba escrita en su rostro.

"No lo sé. ¿Por qué me preguntas a mí?", replicó Edward bruscamente mientras miraba al techo, molesto por los cuestionamientos de Daniel. Edward se sentó y miró a su alrededor con una cara hosca. Cuando vio que Brian y Belén estaban charlando alegremente, sus labios dibujaron una sonrisa. Se imaginó lo que Samuel sentiría cua

lla no estaba enojada, por el contrario; sonrió sin decir nada. Si Edward quería jugar, entonces ella seguiría su juego. Rocío se preguntó cuánto tiempo podría su esposo estar enojado con ella esta vez.

'¿Qué estará pasando entre ellos? ¿Estará todo bien?', Brian se preguntó, un tanto preocupado. Aunque estaba platicando con Belén, se dio cuenta cuando Rocío entró en la habitación. No podía ignorar nada tratándose de Rocío. Sabía cuánto se amaban y se cuidaban ella y Edward; de hecho, hacía apenas unas cuantas horas, Edward intentaba deshacerse de él para poder estar a solas con su esposa. Parecían estar perfectamente felices durante la cena. Entonces, ¿por qué estaba enojado con Rocío en ese momento? '¿Habrá pasado algo? ¿Me habré perdido de algo?', Brian se puso nervioso de repente.

"Relájate, no te preocupes por ellos. Rocío lleva los pantalones, siempre ha sido así. Considéralo un pequeño juego entre marido y mujer. Ten un poco de confianza en ella. Es una coronel. ¿Cómo podría liderar a sus soldados y luchar por sus ideales, si ni siquiera pudiera manejar a Edward? Te diré algo, tu cuñado a veces puede ser irrazonablemente arrogante, por lo que es necesario que Rocío le dé una lección de vez en cuando", le aseguró Belén.

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