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   Capítulo 392 Realmente sabes usar tu encanto

La Frialdad de Rocío By Di Sheng You Yang Palabras: 9530

Updated: 2019-07-01 00:02


Al inicio, la expresión de Edward no mantenía el ritmo de sus pensamientos por más que la respuesta que Rocío le había dado lo sorprendió. Pero de un momento a otro, él formó una sonrisa tan encantadora que hizo hipnotizar todos los corazones en la multitud.

"Veo que realmente sabes usar tu propio encanto". Rocío se burló mientras sus labios se torcían de molestia. Se había dado cuenta del porqué las mujeres caían rendidas a sus pies... Él solía usar su atractivo para seducirlas.

"Cariño, ¿estás celosa?". Edward susurró en su oído. Aquella íntima relación que se profesaban era la envidia y celos de los demás.

"¿Celosa? No soy tan intolerante como tú". En protesta, ella puso los ojos en blanco. Al llegar al aula de Julio, se encontraban en medio de los padres que rondaban por allí. Aquella obsesiva manía hizo que frunciera el ceño con inquietud. Ella reflexionó: 'Todos los padres son iguales. Se preocupan demasiado por sus hijos, lo que de alguna manera limita el espacio de los niños a crecer y debilita su comprensión por la independencia'.

"Soy feliz de convertirme en el tipo celoso solo por ti". Edward bromeó, ajeno a todos los ardientes ojos que estaban sobre ellos. Él coqueteaba con su esposa como si nadie más estuviera en aquel lugar.

"Mamá, papá, adiós. En cuanto a su problema con los celos, les recomiendo que los resuelvan en casa". Julio había rodado los ojos. Edward no debía coquetear con Rocío en público. Ella con su timidez, no podría manejar algo como eso.

"Bueno. Que tengas un buen día. Te recogeremos después de la escuela". Justo como su hijo lo predijo, ella ya estaba completamente sonrojada. Eso hacía que se viera mucho más tierna. Su frío escudo exterior se estaba derritiendo, volviéndola un poco más accesible a los demás.

"Pero mamá, ¿no se suponía que volverías a la base del ejército? Según recuerdo, tus vacaciones ya han acabado". Su hijo la miró confundido. Pensó que se haría muy tarde si esperaba a que Rocío lo recogiera luego de volver de la base.

"No tengo mucho que hacer en la base. Por eso estoy pensando en tomar un poco más de tiempo libre. ¿No te alegraría de esto? Siempre te ha gustado que me tome unos cuantos días libres". Rocío se agachó un poco y le acarició la nariz con ternura. A pesar de que Julio era tan joven, él cuidaba y se preocupaba mucho por su madre. Recordando los días que había vivido en la base militar, él siempre preguntaba sobre su trabajo en caso de que alguien estuviese molestándola y a menudo le pedía al Comandante que le diera el menor trabajo posible. Sin embargo, lo que él no sabía era que aquellas misiones no las había dado el comandante; era Rocío la que las pedía. Solo de aquella manera ella podría obtener un rápido ascenso y le demostraría a Edward que no era tan débil como la veía. Ella sabía que su esposo no se había dado cuen

rd, mi padre dijo que aún me faltaba mucho por aprender de tu compañía. Por eso estoy aquí". Clara dijo en un tono coqueto, sin quitar sus ojos del hermoso rostro de Edward.

"¿Piensa tu padre que el FX International Group es su patio trasero, a donde puedes llegar cuando tú quieras?

No creo que seamos tan cercanos como para eso". Al pensar en todo lo que ellos le habían hecho a Rocío, él quería destruir a toda la familia Ouyang. Pero sabía que no podría hacerlo porque para su esposa, Leo aún era su padre a pesar de todo lo que había hecho. Aunque que él no la aceptase como una hija, siempre sería su padre biológico. Además, había otra persona en la familia Ouyang que le importaba mucho... Brian. Por eso su esposo tuvo que abstenerse de arruinar al clan Ouyang. Sin embargo, eso no significaba que él tuviese que soportar a Clara.

"Edward, ¿podemos hablar de esto en tu oficina? Rocío, mi querida hermana, ¿no estás de acuerdo?". Clara se sintió muy avergonzada. Hacía unos momentos ella presumía de su cercanía a Edward. Pero ahora las frías y distantes palabras de su cuñado mostraban otra realidad. Ella no quería convertirse en el hazme reír de toda la compañía. Así que estaba dispuesta a pedir ayuda a cualquiera que la sacara del problema, incluso si era la persona que más odiaba... Rocío.

"No soy tu hermana. Pero sé que deberíamos entrar, para no irrumpir con el trabajo de los demás", Rocío se burló. Para ella, Clara nunca se había comportado como su hermana. 'Clara ¿qué estás tratando de quitarme esta vez? Estoy interesada en saber. Pero no voy a ceder, no importa cuánto lo intentes. Ya deberías olvidarte de esa idea. No soy esa débil Rocío que conociste hace unos años', pensó ella para sí misma.

Edward frunció el ceño pero se dirigió a su oficina. No había planeado perder tiempo con Clara, pero ahora debía dejarla entrar porque su esposa se lo había dicho.

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