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   Capítulo 412 Edward recibió un disparo (Segunda parte)

La Frialdad de Rocío By Di Sheng You Yang Palabras: 6743

Updated: 2019-07-05 00:13


ʺ¡Bah! Fue sólo casualidadʺ, Halcón se resistía a aceptar su derrota. Sin embargo, en lo profundo de su corazón, claramente sabía que nunca la podría vencer; después de todo, durante toda la pelea, él fue el único golpeado, incapaz de contraatacar. El plan original de aprovechar su condición de mujer fue en vano; ya que Rocío era excelente en artes marciales, y sus habilidades usando una pistola eran igual de buenas. De hecho, acababa de demostrar sus habilidades de tiro en un auto de carreras. La coronel era sumamente versátil y hábil en el combate.

ʺ¿Casualidad? ¡Estuviste pésimo! No mostraste más que arrogancia y estupidez durante toda la pelea, es por eso que perdisteʺ, Dicho eso, Rocío lanzó una última mirada a su oponente antes de darse la vuelta, y caminar hacia Edward, ignorando el peligro que se avecinaba.

ʺ¡Cuidado, cariño!ʺ Rocío escuchó el grito aterrado de su esposo, antes de poderse dar cuenta de lo que estaba ocurriendo. Edward jaló a su esposa a un lado, justo en el momento en que se escuchó un disparo y una bala lo hirió. Asustada, Rocío levantó la cabeza; pudo ver que el hombre con la cicatriz sostenía una pistola humeante, y caía de rodillas, con las manos sosteniendo su abdomen ensangrentado. Volvió su atención a Edward, cuyos músculos estaban rígidos por el dolor. ʺMe alegro de haberte protegidoʺ, le susurró Edward al oído; su voz era ronca y profunda, a penas un poco más fuerte que un murmullo. Rocío estaba horrorizada, como si hubiera sido golpeada por un rayo. Comenzó a temblar al sentir la sangre húmeda y caliente de su esposo. Un indescriptible ataque de pánico la envolvió.

ʺ¡Edward! ¡No te vayas! ¡Quédate conmigo!ʺ Rocío sostuvo en sus brazos el cuerpo desfalleciente de su esposo; ni siquiera notó que era tan pesado como un saco de plomo. Su mente se había quedado completamente en blanco mientras sacudía la cabeza con locura, negándose a creer lo que había sucedido. Se decía a sí misma, que no era cierto...

ʺEdward... No te vayas, Edward...ʺ La sangr

veré en el hospitalʺ. Kevin no estaba del todo seguro cuando dijo que Edward era fuerte, sin embargo no sabía qué más podía hacer, además de consolar a Rocío.

ʺ¡Por supuesto, él estará bien! Lo sé... él estará bien...ʺ Rocío repitió las palabras de Kevin con entusiasmo, mientras besaba suavemente el cabello de su esposo, como tantas veces antes, lo besó tiernamente.

ʺSeñora Mu, llamé a Pol y me pidió que lleváramos al señor Mu al hospital; él ya nos está esperando alláʺ, dijo Lucas. La expresión en su rostro delataba su nerviosismo y miedo;

ʺ¡Bueno! ¡Súbete! No sabemos dónde está el hospital, tienes que irnos guiandoʺ. La voz de Rocío aún se escuchaba temblorosa, pero había superado poco a poco el horror que sintió al ver a su esposo herido.

ʺ¡Oye! ¿Qué estás haciendo? ¿A dónde vas?ʺ Justo cuando Lucas abría la puerta del auto y se subía en él, una voz femenina repentinamente lo llamó; había sido Michelle, quien acababa de despertar de su coma y no tenía ni idea de lo que estaba sucediendo, pero cuando vio a Lucas subirse al auto, corrió hacia él, para preguntarle a donde se dirigía.

ʺ¡Piérdete!ʺ Lucas la miró por el rabillo del ojo y maldijo con frialdad, luego cerró la puerta de golpe y el auto voló como una flecha. Iban a una velocidad tan alta que las hojas caídas flotaban y el aire se agitaba a su paso.

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