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   Capítulo 445 ¿Qué le pasó a tu cara (Segunda parte)

La Frialdad de Rocío By Di Sheng You Yang Palabras: 6017

Updated: 2019-07-10 00:02


ʺ¡Mmm! ¿Crees que vendrá si toco el timbre?ʺ, Rocío preguntó con una mirada llena de duda y el rostro sonrojado por la emoción. Si su esposo no prestaba atención a su mejilla inflamada, ella luciría realmente encantadora y atractiva.

ʺ¡Por supuesto!, a menos que quieras dejarme aquí soloʺ. En el mundo de Edward, todos actuaban de acuerdo a lo que dictara su voluntad; nunca estuvo en una situación en la que él tuviera que adaptarse a los demás. Sin mencionar que la persona involucrada esa vez era Pol, y de ninguna manera Edward haría lo que él le dijera.

ʺNo, quiero dejarte soloʺ, contestó Rocío. La alegría de no haber perdido a Edward hizo florecer lo mejor de sus emociones y abandonar los principios que la gobernaban. En ese momento no pretendía negar sus verdaderos sentimientos hacia él; y en realidad no quería separarse de su esposo ni un segundo.

Su pronta respuesta había sorprendió a Edward y se preguntaba en qué momento su esposa se había vuelto tan abierta acerca de sus sentimientos; ya que ella siempre había mantenido sus emociones en lo más profundo de su corazón y rara vez las expresaba con los demás, sin embargo, ahora, los había expresado sin titubear. A decir verdad Edward se sentía sorprendido por el repentino cambio en la actitud de su esposa hacia él. ¿Acaso habrá ocurrido algo mientras él estuvo inconsciente? ¿Qué le pasó a su cara? Sus preguntas seguían sin respuesta.

ʺ¿Estás bien, Edward? ¿Te duele algo?ʺ. Mientras él seguía sorprendido en silencio, Rocío comenzó a sentirse ansiosa, pues temía que hubiera algunos efectos secundarios como resultado de la operación. Y si ese fuera realmente el caso, definitivamente no podría soportar otro golpe mortal.

ʺEstoy bien, solo estaba pensando que pareces muy diferente a la Rocío que conozco. ¡Estoy s

rrogante y petulante hombre, para que dejara de presumir delante de él.

ʺNapoleón, ¿crees que no puedo responderte solo porque ahora estoy herido? ¡No seas tan engreído! ¿Acaso has olvidado el dicho 'nunca es demasiado tarde para que un caballero cobre venganza'? Y por favor, no me digas que me has ubicado en la sala más cara de tu hospital; si lo hiciste, te mostraría lo que se siente cuando derribe tu hospital con mis propias manosʺ, amenazó Edward, mientras miraba a su alrededor, y cuanto más observaba, más sentía que esta habitación le era familiar. Recordó cuando Pol construyó este edificio; solía decir en tono despectivo que solo las personas estúpidas gastarían su dinero en una habitación como esa. En comparación con las otras salas del hospital, esa sala con forma de jaula costaba diez veces más que las otras. La única diferencia era la lujosa decoración, la distribución y el equipo más avanzado. Pero el astuto de Pol se atrevió a ofrecerla a un precio exorbitante. ¿Era esa una forma común de estafar a los pacientes? Edward no quería ser la primera víctima de Pol al ser estafado con esa habitación; y no tenía nada que ver con el dinero, simplemente no quería ser timado.

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