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   Capítulo 459 Todo vale en la guerra (Segunda parte)

La Frialdad de Rocío By Di Sheng You Yang Palabras: 7076

Updated: 2019-07-12 00:14


Un segundo después, ella se sorprendió por sus propios pensamientos, ¿qué le pasó? ¿No le gustaba estar sola? ¡No necesitaba de nadie para hacer su vida divertida! ¿Cómo pudo aburrirse de repente de la soledad que siempre había anhelado? ¿De dónde salió la idea? Natalia trató de organizar su mente, pensó en que solo se había casado con Kevin porque él le prometió libertad absoluta para hacer lo que quisiera, además de que no se interpondría en su camino. Sin embargo, con el transcurso del tiempo y mientras lo conocía mejor, fue cambiando de parecer. Esa libertad que deseaba cada vez le parecía menos atractiva. Se encontraba desconcertada, pues no tenía idea de por qué de repente se sentía así.

"Napoleón, ¿no vas a volver a buscar la medicina?, puedes pasar y llevar a Natalia a casa". Natalia, a veces, podría ser traviesa, pero Edward siempre encontraba la manera de tratarla. Se conocían desde hacía muchos años, y como un hermano mayor para ella, Edward sabía muy bien cuándo debía animarla y cuándo debía ser firme.

"Vamos, Natalia. Ambos estamos exiliados por tu querido hermano, pero vamos a salir de aquí". Pol forzó una amarga sonrisa mientras pensaba una vez más en el dinero que Edward debería haberle pagado. Había planeado trasladar a Edward a esta costosa sala VVIP para poder cobrarle algo de dinero aun si no pudiera recuperar esas invaluables medicinas que le había quitado. Aunque fuera probable que terminara sin la medicina y sin el dinero. Pol, deprimido, suspiró profundamente ante el pensamiento.

"¡No dije que quiero irme a casa ahora! Edward, ¿cómo pudiste tomar decisiones por mí sin siquiera preguntarme? ¡Esto no me gusta!, ya no soy una niña y puedo tomar mis propias decisiones sobre qué hacer. No es necesario que te metas y me hagas enojar nuevamente". Natalia usó la palabra 'nuevamente', porque no solo Edward, sino Samuel y los demás a veces solían tomarse la libertad y planearle su vida. Como entre todos era la única niña, la trataban como a su propia y amada hermana, una pequeña princesa. Además, eran mucho mayores y más experimentados que ella. Así que era natura

s ganas de salir del hospital que caminaba demasiado rápido, tanto que Pol tuvo que correr para alcanzarla. Cuando al fin estuvo cerca, agarró su delicada mano y, con un repentino arrebato de fuerza, la arrastró hasta sus brazos. Le acarició suavemente la espalda mientras ella enterraba la cara en su cálido pecho.

"Natalia, ¿qué pasó? ¿Ocurre algo?, pareces muy molesta. ¿Por qué le hablaste así a Edward? Está bien, puedes decírmelo", le preguntó Pol suavemente mientras la sostenía en sus brazos. Extendió sus largos dedos para levantar su delicada mandíbula y su corazón se detuvo cuando vio las lágrimas en los ojos de Natalia. Le golpeó el corazón verla tan triste y frunció el ceño preocupado.

"Lo siento, Pol, no quise decir eso. ¿Edward se enojó conmigo? ¿Cómo pude hablarle así?, lo herí, no debí ser tan grosera con él, ¿estará bien?". Natalia olfateó mientras hablaba entre sollozos, se sentía tan avergonzada de sí misma por la rabieta de niña pequeña que había hecho. Edward acababa de pasar por una brutal herida de bala y una cirugía, y se despertó hacía poco. Ella debió haber hecho todo lo posible por hacerlo feliz, para que pudiera mejorar pronto. Sin embargo, solo perdió la calma y fue dura y grosera. Se sintió tan culpable y preocupada que se preguntó si Edward estaba molesto por sus palabras, y si su recuperación se vería afectada por ello. Siendo así, sería la única culpable.

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