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   Capítulo 481 Tengo un arma y no dudaré en usarla (Segunda parte)

La Frialdad de Rocío By Di Sheng You Yang Palabras: 8687

Updated: 2019-07-18 00:02


Rocío se vio forzada a sonreír con amargura. No quería experimentar algo tan terrible por segunda vez. Porque cada vez que había estado en un tiroteo, las cosas se ponían muy estresantes y esta vez era mucho peor. Matar nunca había sido fácil y si lo fuera, la locura ya habría acabado con ellos. Aquella batalla ya había crispado en sus nervios. Rocío debía admitir que no sería capaz de encarar una escena así de nuevo.

"¿Te encuentras bien? ¿Te has lastimado?", Brian preguntó y revisó a su hermana de arriba a abajo con cuidado, solo se sintió calmado cuando se aseguró de que ella no tenía ninguna herida.

"No me he lastimado. Pero yo habría sido la persona en la cama del hospital, de no haber sido por Edward. Él uso su cuerpo como escudo para poder protegerme y como resultado, recibió el disparo". Rocío extendió su mano y la puso sobre la cabeza de su hermano. Así ella se dedicó a acariciar su cabello con gentileza. No se quejaba, puesto que estaba satisfecha con la vida que le había tocado. Tenía todo con lo que una mujer soñaba: un esposo que la amaba con su alma y cuerpo; un lindo hijo y una amada familia que estaba siempre pendiente de ella. Ahora, Brian, su querido hermano, estaba de vuelta. Ella tenía a una persona más para amar y una persona más que la querría. Le habían otorgado todo lo que anhelaba, ¡qué más podría desear!

"Hermana, está bien". Brian tomó con suavidad a Rocío entre sus brazos. Sabía bien que su hermana aún se atormentaba con los malos recuerdos procedentes del horrible tiroteo, a pesar de que ya era cosa del pasado. Él era capaz de notar los sentimientos que ella tenía por Edward por medio de sus acciones y palabras. Ella debía amar mucho a Edward. Se veía dulce y cariñosa cada vez que hablaba de su esposo. Pero él casi había muerto debido a ella. ¿Cómo Rocío podría soportar el terrible recuerdo del accidente que lo había dejado a un paso de la muerte?

"¡Gracias, Brian!". El suave abrazo que le dio su hermano era diferente a los de Edward. Su esposo emanaba un aroma a jazmín, que era una esencia que atraía de manera sensual a Rocío. Pero en los brazos de su hermano, ella sentía la energía que poseía un hombre joven. Ese abrazo era tan cálido como el sol, eso le dio a Rocío la energía y vitalidad necesarias para que pudiese salir de la oscuridad. Ella sintió paz en el abrazo de Brian y, por ello, se tomó un largo tiempo para poder absorber toda la energía positiva que le hacía falta.

Marco no sabía nada sobre Brian, ni siquiera sabía de su existencia. Se sintió desconcertado cuando tomó y contestó el teléfono que Rocío hab

no frío, veía a su esposo con una gentil mirada. Rocío aparentemente había dicho aquellas palabras para consolar a su hermano. Brian pudo sentirlo claramente.

"Quiero preguntarle algo a Brian. Volveré en un momento", dijo Rocío y luego le dio a Edward un dulce beso en la frente. Aquel beso fue tan suave como una gota de lluvia que caía sobre un lago, algo logró saciar y calmar su ira. Su esposo sonreía de buena gana.

"¡Humh! Te estaré esperando". A pesar de que Edward no tenía idea de lo que Rocío quería preguntarle a su hermano, él no tenía intención alguna de averiguarlo. Cada persona debía tener su privacidad. Incluso entre los amantes más íntimos había secretos. A Edward no le importaba si su esposa le contaba o no. Solo esperaba que Rocío fuera honesta con él y esté dispuesta a contarle sobre sus verdaderos sentimientos si era que tenía alguna duda sobre él. La franqueza y la honestidad eran las únicas maneras de disipar cualquier malentendido.

"¡Bueno! Debo ser claro como el aire. Ustedes están actuando como si no estuviera aquí", se quejó Brian expresando su desaprobación. Pero en su corazón se sintió feliz cuando vio que Rocío y Edward tenían una relación tan cercana. La felicidad de su hermana era su mayor deseo así como su mayor consuelo. Pero se preguntaba qué quería saber Rocío sobre él.

"Lamento que nosotros los periquitos te molestemos tanto, ¿por qué no te buscas una novia y la tratas con intimidad frente a nosotros? En ese momento ya estaríamos en paz", dijo Edward y miró a su cuñado con una expresión de satisfacción. Le sonrió a Brian como si un inmoral ganador le sonriera a un lamentable perdedor. Edward era tan malo que cualquiera se enfurecería por lo que acababa de decir.

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