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   Capítulo 500 ¿A quién le llamas tía (Primera parte)

La Frialdad de Rocío By Di Sheng You Yang Palabras: 7148

Updated: 2019-07-22 00:12


"Natalia, no olvides quién está dirigiendo el negocio. A no ser que fuera yo quien pretendiera hacerlo, ¿crees que permitiría que aparezcan esas noticias tan desfavorables que mencionas en el periódico? No me subestimes".

Edward sonreía engreídamente. ¿Creía ella realmente que tales terribles noticias habrían sido realmente descubiertas por los propios reporteros? Sin su permiso, no habrían tenido el valor de sacar a la luz nada.

"Sí, tienes razón. Quien sea que pretenda perturbar a FX International Group lo pagará con su vida y su carrera. No es de extrañar que Daniel siempre diga que eres un capitalista despiadado, codicioso y que siempre esclaviza a los trabajadores, haciéndolos trabajar hasta desfallecer".

Entrecerró los ojos y fingió mirarlo con disgusto, como si realmente hiciera desfallecer a sus empleados.

"Natalia, ¿estás halagándome? ¿O culpándome? ¿Por qué suenas tan extraña? ¿O realmente crees lo que Daniel dice sobre mí? Ya sabes cómo es él, le gusta exagerar las cosas". Edward se recostó en su asiento como una bestia perezosa que estaba por ir tras su presa. Había una suave sonrisa en su hermoso rostro, que se asemejaba al cálido y nebuloso brillo del sol matutino.

"Por supuesto que te halago. Pero, ¿con quién nos reuniremos?". Natalia era muy inteligente, y rápidamente se dio cuenta de cuáles eran las verdaderas intenciones de Edward al invitarla a salir. Si hubiera sido solamente una simple reunión, no le habría pedido que se vistiera de esa forma. Además, le había pedido que se pusiera ese antiguo collar.

"Lo averiguarás cuando estemos ahí. No hagas preguntas cuando lleguemos al lugar y tampoco hablemos demasiado, solo sígueme la corriente y haz lo que te diga". Edward era un hombre fascinante. Todos los movimientos que hacía se veían majestuosos y elegantes. Incluso al extender su mano para pellizcar las mejillas de Natalia, la sonrisa encantadora que mostraba podía quitarle el aliento a cualquiera.

"¿Por qué me tratas como una tonta?", dijo mientras agitaba suavemente su mano. Cuanto más le decía, más percibía que tendría que actuar como una tonta en esa reunión. Y as

calma y discutir ese asunto". Él la condujo a la mesa en el centro del pasillo y cerca de la entrada. Luego se sentó con ella del mismo lado, quedando frente a la entrada. Estaban en un lugar perfectamente visible. Cada vez que un cliente entraba, los notaba enseguida.

"Edward, ¿no crees que ya eres lo suficientemente llamativo?, ¿por qué quieres que nos sentemos aquí?", decía Natalia mientras hacía para atrás su cuello estirándolo. Se estaba arrepintiendo de haberle devuelto el abrigo, pues los ojos brillantes que la atravesaban desde la multitud casi la derretían con la mirada. Sus atenciones estaban enfocadas en el punto preciso debajo de su cuello. Aunque no era tan escultural, además de que sus pechos y caderas no eran tan atractivos, era una dama elegante con una figura esbelta y alta. La mayoría de personas le miraban el pecho. A pesar de que sabía que estaban intrigados por el collar, no estaba acostumbrada a llamar la atención de esa manera.

"Esto es exactamente lo que quería que pasara. Solo sé paciente. Te aseguro que veremos un buen espectáculo más tarde. Pero antes de eso, vamos a comer algo. Me temo que no tendremos ganas de comer una vez que el drama comience". Edward le sonreía juguetonamente. En una ocasión normal, habría ido a una sala privada, en lugar de sentarse allí y ser observados como monos. Pero debido a que venían con un propósito especial, necesitaba mantenerse visible.

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