MoboReader> Romances > La Frialdad de Rocío

   Capítulo 527 Una esposa perfecta y considerada (Primera parte)

La Frialdad de Rocío By Di Sheng You Yang Palabras: 6781

Updated: 2019-07-27 16:26


ʺEstá bien, todos. Siéntense y sigan comiendoʺ. Rocío había recuperado rápidamente la compostura, después de ese momento tan vergonzoso. Habló levantando sus bien delineadas cejas. Su orden había sido fuerte y clara y su intimidante forma de hablar inundó cada rincón de la cantina.

Edward se sentía encantado de ver que su esposa era una mujer seria y tajante. Y esperaba que fuera severa con todos los demás hombres excepto con él, de esa forma nadie se atrevería a acercársele. Evidentemente Edward era un hombre muy astuto.

ʺSeñor Mu, por aquí, por favorʺ. El Comandante acompañó a Edward a una mesa que su ordenanza había preparado anticipadamente y le pidió que se sentara. Ese día el comedor, que generalmente era un lugar muy bullicioso, lucía muy tranquilo debido a que esperaban a varios invitados especiales. Todos los soldados guardaban silencio, para poderse enterar de algún chisme.

Rocío observó cuidadosamente todos los platillos que habían servido frunciendo ligeramente el ceño y se dirigió hacia la cocina en silencio. Ese extraño comportamiento confundió a todos, excepto a su esposo, ya que cuando ella había fruncido el ceño, él siguió su mirada y descubrió que estaba observando los platillos que se encontraban sobre la mesa. Edward estaba completamente seguro de que Rocío no estaba satisfecha con lo que se había servido y quería encontrar alguna comida nutritiva que le ayudara a recuperarse de la herida. Ese era un hábito que Rocío había adquirido desde que su esposo había sido herido. Tantos cuidados y consideraciones hacían que el corazón de Edward se alegrara, además ya se estaba acostumbrando a tantas atenciones.

ʺ¿Qué pasa con Rocío? ¿Acaso los platillos que se sirvieron hoy no son de su agrado? Ella nunca ha sido delicada con la comida. ¡Qué extraño!ʺ, dijo el Comandante observando los platillos que se encontraban sobre la mesa. No había comida tan sofisticada como aletas de tiburón o caviar, pero las abundantes porciones de pescado y carne que se ofrecían podrían ser una buen

incipio se sintió un poco avergonzada, después se sintió muy feliz con las ocasionales muestras de cariño que recibía de Edward.

El Comandante sonreía y los observaba con aprobación. Lo que los había separado antes ya no importaba en ese momento. Mientas estuvieran juntos y felices, el Comandante también se sentiría feliz por ellos.

Se decía que las cosas bellas siempre atraían la atención de la gente. Durante toda la comida Edward demostró su elegante estilo para comer, y eso había influido en todos los soldados, quienes inmediatamente redujeron la velocidad a la que comían. Comenzaron a masticar con cuidado y tragaban lentamente, algo totalmente opuesto a la habitual forma en que lo hacían. El agotamiento después de sus entrenamientos los obligaba a comer a una gran velocidad.

Rocío estaba sumamente sorprendida al ver su repentino cambio de actitud. Parecía que no importaba cuán intensos fueran los soldados, de vez en cuando también les gustaba lucirse un poco. Otras veces eran muy obstinados y no aceptaban sus derrotas frente a otros tan fácilmente. Pero en esa ocasión, el estilo y la elegancia innatos de Edward los había impresionado, y pudieron comprender que si deseaban respeto, usar la fuerza física no era el mejor camino para lograrlo, ya que la educación y el buen carácter también podrían ser garantía de triunfo.

Free toDescargar Manobook
(← Keyboard shortcut) Previous Contenidos (Keyboard shortcut →)
 Novels To Read Online Free

Escanea el código para descargar la aplicación Manobook.

Back to Top