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   Capítulo 533 No lo creo

La Frialdad de Rocío By Di Sheng You Yang Palabras: 10226

Updated: 2019-07-28 23:05


"Así que es eso lo que realmente piensas. Si realmente fue tan buena, ¿por qué la traicionaste y elegiste estar conmigo en primer lugar? Tal vez la verdad es que no la querías tanto como piensas", Yasmina decía, burlándose de sí misma. Sin embargo en el corazón de Leo, ¿no le llegaba ni a los talones a Grace? Pero al menos durante todos estos años, fue ella quien estuvo con él, no Grace.

"Yasmina, estás buscando problemas. Nunca me hubiera fijado en ti si no me hubieras seducido", respondía Leo con frialdad. Su traición hacía Grace era una herida que nunca había querido volver a abrir. Tal vez era como lo que acababa de decir: en realidad no la amaba tanto como pensaba, de lo contrario no se habría dejado deslumbrar por los trucos de Yasmina y no habría sido infiel.

"Tú...". Ella lo amaba, pero no era correspondida, esa era la pena más grande de cualquier mujer y esa era la historia de Yasmina Aún tan lastimada como se encontraba, Leo agregó palabras todavía más crueles. Y su corazón ahora estaba roto en mil pedazos.

"Papá, ¿cómo puedes decir eso? No importa lo que haya hecho en el pasado, te ha amado con todo su corazón y su alma durante todos estos años". Clara abrazaba a Yasmina fuertemente, con los ojos llenos de resentimiento hacia Leo.

"¿Con todo su corazón y su alma? No lo creo", decía Leo en tono de burla. Le lanzó una mirada furiosa a Yasmina, para luego salir de la habitación decididamente, como si le fuera posible abandonarla para siempre sin el menor remordimiento. En ese momento, no había ningún tipo de afecto entre ellos dos.

"Mamá, ¿estás bien?", Clara le preguntaba con tono cariñoso después de acompañarla a su cama. Ahora comprendía que su lugar en la familia se encontraba en riesgo, igual que el de su madre.

"Estoy bien, solo déjame estar sola. Necesito algo de tiempo para mí", respondió Yasmina. Se veía tan débil y frágil, como una hoja seca, esperando ser llevada por una ráfaga de viento.

La noche era tranquila, pero en esa casa sus pensamientos eran tan tormentosos. Todos ellos sentían que habían pasado por tantas cosas, y esos pensamientos aún se paseaban en sus cabezas. Todo parecía sombrío y caótico, y la típica luz al final del túnel no se podía observar.

A medida que el sol de la mañana iba reemplazando la noche oscura, la gente despertaba de sus sueños. Rocío abría sus hermosos ojos, y sus largas pestañas se movían. Después de un buen rato, sus ojos finalmente se adaptaron a la brillante luz matutina. Al ser fin de semana, había dormido hasta tarde.

Estiraba sus extremidades y se dio la vuelta, con la esperanza de ver a Edward durmiendo profundamente, pero nada. El hecho de que su esposo no estuviera a su lado la tomó por sorpresa. Se preguntó en qué momento se había levantado y por qué no se había dado cuenta. ¿Acaso sus sentidos eran menos agudos ahora? ¿O esto demostraba que Edward era más hábil de lo que sus sentidos pudieran detectar, y que podría escaparse sin que lo notara?

Sus cejas se fruncieron, Rocío sentía que se desmoronaba al despertarse y no v

oco avergonzada de comer sola mientras los demás permanecían a su lado.

"No, estoy bien. Deberías comer ya, o no sabrán tan bien si se enfrían". Cynthia miraba el atuendo de Rocío. Parecía más amigable sin su uniforme militar.

"Entonces, ¿te rindes?". Jonathan miraba a Edward a su lado y preguntaba de forma desafiante. No importaba cuán joven se veía, después de todo, había envejecido. Por eso lucía exhausto.

"¿Por qué habría que renunciar? Aún estás de pie. Por supuesto que no me rendiré", decía Edward, rechinando sus dientes amargamente. Ya habría derrotado a su padre si estuviera completamente recuperado. Pero aún estaba herido. Así que ahora estaban estancados en ese empate. Después de todo, las liebres pueden enfrentar a un león muerto.

"Hijo, ¿no sería demasiado para tu cuerpo en recuperación?", Jonathan preguntaba, mientras se quejaba profundamente, '¿Por qué no puede simplemente tenerme consideración y rendirse? Ya no soy joven. Hay tanta gente alrededor. Él podría simplemente renunciar para salvar mi imagen. Si fuera más joven, lo superaría fácilmente y ganaría la carrera. Así no estaríamos atrapados en semejante dilema'.

"No te preocupes por mí. Estoy bien. Solo dime, ¿te rindes o seguimos corriendo?". Edward fruncía el ceño, miró a Rocío y pensó que estaba siendo desconsiderada. Ya casi no podía caminar, y mucho menos correr. Pero Rocío simplemente se sentaba allí a comer. ¿Estaba disfrutando verlo hacer el ridículo?

"Ja. En efecto, de tal palo, tal astilla. Pero ser testarudo no es algo bueno. Está bien, seré el maduro aquí y renunciaré primero, solo para salvar tu imagen. Después de todo, soy tu padre. Así que me rindo", dijo Jonathan, mostrándose como todo un caballero. Pero la verdad era que no podía aguantar más. Estaba casi deshidratado. Necesitaba agua. Se podía notar en su voz, así como en su dificultosa respiración. Después de todo, el sudor venía del agua en su cuerpo. Durante las últimas dos horas, ni siquiera había bebido un poco de agua. Y su boca ya estaba reseca.

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