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   Capítulo 558 Sólo una insignificante oficial del ejército

La Frialdad de Rocío By Di Sheng You Yang Palabras: 8604

Updated: 2019-08-02 18:55


Edward se acercó a la cama y miró a Rocío con una expresión de ternura, como si fuera un cuadro que nunca se cansara de admirar. Tenía miedo de perderla algún día. Ella siempre le daba sorpresas y eso lo conmovía.

Edward pellizcó su nariz ligeramente. Rocío se despertó, cuando vio a su hombre junto a ella, volvió a cerrar los ojos antes de sentarse repentinamente en la cama. Tuvo que recostarse de nuevo porque su cuerpo estaba muy dolorido y entumecido.

ʺDespacio. Sé que te emociona verme, pero no hay prisaʺ, bromeó Edward, con una sonrisa encantadora, sin embargo a su esposa no le causó mucha gracia.

ʺEdward, ¿qué hora es? ¿Por qué no me despertaste? ¡Maldición! Ya se me hizo tardeʺ, dijo Rocío enojada. Edward parecía muy relajado mientras su esposa estaba dolorida por todas partes. Se sentía mucho más cansada que después de sus entrenamientos. Solo quería seguir acostada y no moverse en lo absoluto.

ʺEstá bien. Duérmete de nuevo. Ya pedí licencia para que puedas llegar tarde al trabajoʺ, dijo Edward mientras se sentaba en la cama y la acariciaba. Le dio palmaditas en el hombro como si fuera un bebé.

ʺ¿De verdad? Está bien, voy a dormir un poco más y ya después me voy a trabajarʺ, Rocío murmuró. Abrazó a Edward por la cintura y le acarició el brazo. Se sentía tranquila y segura con la presencia de su esposo, así que pronto se volvió a quedar dormida. Edward se quedó inmóvil. Sin embargo, no sería capaz de mantener la misma posición por mucho tiempo, pues después de un rato, su cuerpo se entumecería.

Entonces suspiró y se subió a la cama. Se acostó junto a su esposa y apoyó la cabeza en su brazo. La observó en silencio, sintiéndose agradecido de tenerla en su vida, de lo contrario, nunca hubiera sabido lo que era el verdadero amor.

Yasmina y Clara habían pasado la noche en la estación de policía. Toda la gente que entraba y salía, las miraba con curiosidad. La humillación que estaban experimentando les hizo odiar a Rocío aún más.

ʺMamá, ya amaneció. ¿Es esa perra realmente tan despiadada como para mantenernos aquí toda la noche? Aunque no respetara a papá. Tú eres la madre de Brian y él siempre ha sido bueno con ella, por lo tanto no debió habernos mandado a este sitio tan horrible. Ni siquiera nos dan la oportunidad de pagar una fianza. ¿Qué demonios? ¿Acaso cree que no sabemos nada de leyes? ¿Qué le pasa al asesor legal de FT Group? Lo llamé varias veces pero nunca contestó el teléfono. ¿Estará buscando ser despedido?ʺ, dijo Clara apretando los dientes. Edward había estado al alcance de sus manos, pero llegó R

so.

ʺ¿Importante? Ella es sólo una Coronel. ¿A quién le importa?ʺ. Clara supuso que un Coronel era algo similar a un gerente en una empresa, y que no había nada que temer.

ʺ¿Qué? ¿Solo una Coronel? Dime, ¿qué tipo de posición crees que es lo suficientemente importante?ʺ, preguntó el policía, mientras la miraba con incredulidad, ante sus necias palabras. Eso era lo más ridículo que había escuchado en toda su vida. ¿Cómo podían ser tan arrogantes? ¿Acaso se sentían más poderosas que Rocío?

ʺ¿Qué tan poderoso es un Coronel?ʺ, preguntó Clara. No iban a ir a ninguna parte y no tenían nada mejor que hacer, así que aprovechó la oportunidad para averiguar más sobre Rocío y entender por qué era tan altiva.

La boca de Yasmina se movió, como si tuviera algo que decir, pero al final nada salió de su boca. Rocío había hecho que el jefe de la Oficina de Seguridad Pública las arrestara personalmente, pero su estúpida hija no podía comprender todo el poder que ella tenía. Clara pensaba que Rocío era solo una insignificante oficial del ejército. Como Yasmina estaba demasiado enojada para hablar con su hija, decidió quedarse callada y dejar que el policía se lo explicara.

ʺPara que me entiendas, a ella le importa un carajo mi jefe, ¿ya puedes imaginarte lo poderosa que es? No es tu culpa que no puedas entender todo esto, después de todo, no trabajas en la policía. ¡Pero sí fue muy mala suerte que la hayas ofendido! Reza por ti y tu madreʺ, dijo el policía suspirando y sacudiendo la cabeza. La ignorancia de Clara lo había dejado sin palabras, así que decidió regresar a lo que estaba haciendo. Siempre era prudente hablar menos y trabajar más. Después de todo, él no quería meterse en problemas.

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