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   Capítulo 565 Estoy aquí para ti (Segunda parte)

La Frialdad de Rocío By Di Sheng You Yang Palabras: 6412

Updated: 2019-08-04 00:13


"Era ella, pero, ¿por qué?". Rocío tragó saliva. Sus ojos estaban llenos de lágrimas, pero luchó para contenerlas. Tomó la mano de Edward con mucha fuerza y olvidó que él no era un asesino, sino el hombre que amaba y valoraba. Edward sintió sus emociones, no dijo nada, pero sí sentía su dolor mientras ella se aferraba fuertemente de su mano.

"Solo la avaricia por una posición alta y una gran riqueza podrían llevar a una persona sin corazón a matar a una mujer embarazada". Edward cerró los ojos y decidió contarle todo lo que sabía e ignoró el dolor de su mano. Él soportaría todo dolor con tal de que ella pudiese sentirse mejor al sostener fuertemente su mano.

"¿Qué dijiste?". Rocío le apretó la mano con más fuerza y sus ojos se volvieron severos. Miró a Edward, paralizada. No podía dar crédito a sus oídos, ya que había algo que estaba mal. ¿Su madre estaba embarazada? No, no era cierto.

"Dije que tu madre estaba embarazada en ese momento". Edward decidió decirle toda la verdad. Ya se sentía lastimada, así que él debía aprovechar la oportunidad de contarlo todo. Sería mejor acabar con esto de una vez por todas. Además, si ella no podía soportar un dolor así, ¿cómo podría enfrentar las palabras que Edward estaba a punto de decirle?

"Jaja... Edward, eres muy gracioso. ¿Por qué no te estás riendo? ¿No crees que es divertido?". Sus nervios estuvieron al límite por mucho tiempo y ya no podía soportarlo más. Rocío no pudo evitar echarse a reír y eso rompió el corazón de Edward. Se habría sentido mejor si ella llorase, puesto que la amaba tanto, que le habría gustado protegerla del viento y la lluvia del mundo. Él quería que ella siempre estuviera feliz.

"Cariño, está bien. Estoy aquí para ti y cualesquiera dificultades que encuentres, yo las resolveré. Haré lo que sea por ti. No seas valiente, puedes llorar si quieres hacerlo, no te contengas. Me siento tan mal cuando reprimes tu dolo

rio negociar con ella, en caso de que se volviera completamente loca y lo golpeara. Todavía no se había recuperado completamente del disparo, por lo cual no podía controlarla en ese mismo momento.

"Prometo que lo intentaré, pero no puedo garantizar que nada pase". Rocío se mordió el labio, sabía que había perdido el control y que su feo llanto había arruinado su perfecta imagen, pero a ella no le importaba. Después de todo, él había visto cosas peores. Ella no se avergonzaba de que él la viera llorar, y nunca hacía promesas que no pudiese mantener, así que, por lo mismo, le prometió que daría su mejor esfuerzo.

"¡Está bien! Buena chica. Esa es la valiente Coronel Ouyang que conozco". Edward enjugó sus lágrimas gentilmente y besó su boca con amor y luego encendió la computadora y reprodujo la grabación sobre la muerte de la madre de Rocío, pero por desgracia, la había sobrestimado. La valiente Coronel Ouyang no mantuvo su palabra. Sí, hizo todo lo posible por calmarse mientras escuchaba la grabación y estaba absolutamente callada, como si ésta no tuviera nada que ver con ella, pero una vez que la grabación se detuvo, se dirigió inmediatamente hacia la puerta. Estaba encrespada de ira. Nadie osó interponerse en su camino, ni siquiera el dragón más feroz.

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