MoboReader> Romances > La Frialdad de Rocío

   Capítulo 576 Vayamos de viaje

La Frialdad de Rocío By Di Sheng You Yang Palabras: 7519

Updated: 2019-08-05 15:43


"Edward, cántame", pidió Rocío abruptamente en el auto. Al escuchar sus palabras, Edward pisó el freno con fuerza. Por fortuna, no había mucho tráfico en ese momento.

"Ten cuidado". Rocío estuvo a punto de golpearse la cabeza. A Edward le preocupaba que ella no fuera tan buena conductora; pero la verdad era que él no parecía ser mejor que Rocío. Ella lo miró enojada, al parecer no se había dado cuenta de lo mucho que a él le habían afectado sus palabras.

"Lo siento. ¿Te hiciste daño?". Edward la examinó cuidadosamente, al confirmar que estaba bien, se tranquilizó. La petición de Rocío le había tomado por sorpresa, y le parecía absurda. Le tocó su frente para ver si tenía fiebre.

"Es solo cantar. ¿Por qué te comportas de forma dramática?". Rocío, enojada, le quitó la mano de su frente. Se había vuelto irracional e irritable, lo que contrastaba con su personalidad habitual.

"Cariño, no es extraño cantar. Solo me pregunto por qué de repente lo pides dadas las circunstancias". Edward no estaba enojado, por el contrario, estaba más que feliz de tolerar todos sus comportamientos irrazonables. Esto sacaba el lado femenino de Rocío, y eso le hizo sentir a él que ella lo necesitaba.

"Ya veo. Debes ser un terrible cantante, por eso tienes miedo. No te preocupes. No me burlaré de ti", dijo Rocío. Edward no sabía por qué ella creía que él no sabía cantar. A él simplemente no le gustaba cantar.

"Tal vez no te diste cuenta, pero tus palabras son sarcásticas en este momento. Y no me importa. Más adelante sabrás si sé cantar o no".

Edward sonrió con resignación. Hasta ahora ella era la única persona que pensaba que él no sabía cantar. Pero no quería darle mucha importancia. Lo que en ese momento quería realmente no era una canción. Rocío aún estaba en shock al saber que su madre había sido asesinada. Lo más triste para ella era que sabía quién era la asesina, pero no tenía pruebas sólidas para encerrarla.

"Cariño, no quiero ir a casa". Rocío se apoyó en Edward. Estaba exhausta. Sus ojos vagaban. Parecía que había pronunciado esas palabras inconscientemente. Quizá ni siquiera supiera lo que estaba diciendo.

"Está bien. ¿A dónde quieres ir?", respondió Edward. Pensó que podría ser solo una idea pasajera de R

Las vistas a ambos lados de la calle se movían rápido ante sus ojos. Rocío tenía curiosidad de saber por qué Edward había elegido esa ruta. No era el camino de regreso a casa.

"Te voy a vender". Edward evocó una sonrisa llena de misterio. Rocío había propuesto un viaje, pero a estas alturas ya se había olvidado por completo de ello. Edward se preguntaba si Rocío estaba confundida o solo estaba jugando con él. Sin importarle nada, él había tomado su decisión, y ya está. Ella no podía volver.

"Lo más probable es que yo te venda a ti. Un chico bonito con piel suave como tú es exactamente lo que buscan algunos pervertidos. Si fuera tú, pensaría con mucho cuidado hacia dónde vamos ahora". Rocío sonrió. Ella había sobrevivido a tantas situaciones de vida o muerte, que venderla definitivamente no iba a suceder.

"Tienes suerte de que te ame. De otra forma, te habrías metido en problemas por llamarme 'chico bonito'. Deshazte de esos pensamientos sucios que tienes. Nunca seré el juguete de un pervertido".

Edward odiaba que alguien lo describiera con palabras como bonito o bello, ya que consideraba que solo las mujeres eran descritas así. Si Rocío no fuese la mujer que amaba, ya la habría echado del auto.

"¿Debo sentirme halagada?". Rocío sonrió y secretamente se sintió complacida de haberle hecho enojar tan fácilmente. Edward no parecía ser tan arrogante como la gente solía decir. Ella quería decirle que él era el que tenía pensamientos sucios en su mente todo el tiempo.

Free toDescargar Manobook
(← Keyboard shortcut) Previous Contenidos (Keyboard shortcut →)
 Novels To Read Online Free

Escanea el código para descargar la aplicación Manobook.

Back to Top