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   Capítulo 614 El teléfono celular (Segunda parte)

La Frialdad de Rocío By Di Sheng You Yang Palabras: 6020

Updated: 2019-08-11 00:12


ʺClara, por favor no lo hagas. Puedes vengarte de mí. Piensa en Brian aunque sea una vez. Él se sentiría profundamente decepcionado si le hicieras daño a Julioʺ, Rocío trató de disuadir a Clara, pidiéndole misericordia mencionando Brian, después de todo, eran hermanos. Esperaba que al hacer eso, Clara pudiera tomar conciencia y corregir sus errores antes de que fuera demasiado tarde.

ʺ¿Brian? Jaja, él nunca me ha tratado como a una hermana. La única que le importa eres tú. ¿Por qué habrían de importarme sus sentimientos? ¡Rocío, eres tan ingenua! ¿Ahora sí tienes miedo? ¿Por qué no lo pensaste mejor antes de meterte conmigo?ʺ. Cuando Rocío mencionó a Brian, la ira y celos se apoderaron de Clara y su rostro se distorsionó.

ʺSi quieres castigarme o matarme, no voy a defenderme. Pero si tu plan es lastimar a mi hijo, te ruego que no lo hagas. Siempre has querido destruirme, ¿no es así? Hazlo conmigoʺ, dijo Rocío cerrando los ojos. Podía oler la sangre que goteaba por su rostro, pero no tenía tiempo de pensar en la herida de su mejilla en ese momento. Estaba concentrada tratando de encontrar una manera de sacar a su hijo ileso de ese lugar. Sabía que si algo le sucedía a Julio, nunca podría perdonarse a sí misma por haberlo expuesto a un peligro tan extremo.

ʺRocío, ¿me estás rogando piedad? ¿Crees que darte una oportunidad me haría sentir satisfecha?ʺ, preguntó Clara riendo, había creído toda su vida que no importaba lo mucho que Rocío se hubiera esforzado o todo lo que hubiera logrado, una criada nunca podría superarla. Y cuando el final se acercaba, la criada tuvo que bajar la cabeza y rogarle clemencia.

ʺMamá, no supliques. Si vamos a morir hoy, moriremos juntos y valientemente. No le temo a la muerte. Créeme, estas perras tendrán peores finales que nosotros, porq

ward. En lugar de dejar volar su imaginación y tratar de adivinar qué estaba sucediendo, prefirió ir a su casa y descubrirlo él mismo.

ʺNo, no tengo ninguna noticiaʺ, respondió Edward. Encontró fácilmente la computadora portátil de Julio y la encendió de inmediato. En ese momento le resultaba muy difícil poder controlar su ansiedad. No paraba de rezar por la seguridad de ellos. Mientras tanto, se preguntaba qué podría hacer a continuación si la computadora portátil tampoco lo condujera a ninguna información concreta.

ʺEdward, ¿por eso te fuiste de la oficina esta mañana tan rápido? ¿Saliste a buscar a Rocío y a Julio? ¿Por qué no me lo dijiste?ʺ, preguntó Daniel, quejándose. Nadie le había dicho nada acerca de la desaparición de Rocío hasta que Samuel le llamó y se lo explicó brevemente.

ʺSi te lo hubiera dicho, ¿podrías haberme ayudado a encontrarlos? ¡No eres policía ni investigador privado!ʺ, respondió Edward con indiferencia. Cuando encendió la computadora y vio que tenía que ingresar una contraseña antes de poder revisarla, sonrió con ironía. Sabía que Rocío había hecho eso, al parecer no estaba bromeando cuando le dijo a Julio que estaba castigado sin la computadora.

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