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   Capítulo 648 La cena (Segunda parte)

La Frialdad de Rocío By Di Sheng You Yang Palabras: 7094

Updated: 2019-08-16 02:22


"Oh, estoy bien. Lo siento. Solo estaba un poco aturdida". Rocío esbozó una amarga sonrisa. Estaba sentada en el restaurante de su esposo, pero no tenía ni idea hasta que alguien más se lo contó. Así que se sintió mal.

"¿Estás pensando en Edward?". Natalia bromeó con una sonrisa traviesa.

"No. Le estás dando demasiada importancia". Rocío se sonrojó y bebió un poco de agua apresuradamente para disimular su vergüenza.

"Mira tu cara. Es toda de color rosa. ¿De qué te avergüenzas?". Natalia no dejaba de bromear, se veía alegre e impresionante.

"Hablando de eso, ¿no extrañas a Kevin?". Rocío respiró hondo y preguntó sin mostrar mucho interés.

Natalia estaba sorprendida por la pregunta y no sabía qué responder. Si lo extrañaba o no, ¿realmente le importaba a Kevin? No la amaba después de todo.

"Hermana, ¿por qué de repente estamos hablando de mí?". Natalia sintió una sensación de tristeza en su corazón. ¿Cuándo comenzó a preocuparse por él?

"Incluso si lo haces, no tiene nada de malo. Como acabas de señalar, no hay nada de qué avergonzarse". Rocío sonrió y respondió con las mismas palabras de Natalia.

"Mi situación diferente a la tuya". Natalia apretó sus labios. Pensó que Rocío la había invitado a cenar para indagar sobre su vida de casada.

"¿Diferente? ¿Cómo? Ambas estamos casadas". Rocío se detuvo de repente. Recordó la conversación que tuvo una vez con Kevin. Se sintió apenada y miró a Natalia con sentimiento de culpa.

"Simplemente diferente. Olvídalo. Dejémoslo y disfrutemos de la comida aquí". En ese momento el camarero sirvió algunos platos. Natalia se sintió aliviada y cambió de tema de inmediato.

"No soy melindrosa". Rocío sentía que algo andaba mal entre Natalia y Kevin. Ella trató de obtener más información, pero Natalia obviamente no estaba de humor para continuar con el tema, por lo que Rocío no insistió más.

"En realidad tampoco soy melindrosa. Simplemente me apetece darme el gusto de comer una comida lujosa de vez en cuando". Natalia era una chica divertida y cariñosa. Sabía cómo disfrutar y vivir la vida al máximo. Tenía buen gusto, que no era ni

a puesto, regodeándose.

"¿Por qué debería importarme un bledo cómo estás? Deberías agradecerle a Brian. Es un buen hermano. Si no fuera por él, no estarías ahí parada frente a mí". Dado el uniforme que llevaba puesto, Rocío bajó la voz. Pero la ira aún estaba escrita en su rostro.

"¡Eh! Rocío, ¿has perdido la cabeza? ¿Lo conozco? ¡Es solo tu querido hermano!". Clara se reía tan histéricamente que las lágrimas humedecieron sus ojos. Se limpió las comisuras de los ojos. Ella había tratado sinceramente a Brian como un hermanito toda su vida. Lo que la entristecía era que a él ella nunca le había caído bien y que la había abandonado cuando más lo necesitaba. ¿Qué clase de hermano hacía eso?

"No importa, esta vez tuviste suerte gracias a él. Atesóralo". Rocío movió la cabeza. Hasta ahora, lo único que podía hacer era recordarle a Clara que se comportara. Esperaba que pudiera recobrar el sentido común. Si volvía a hacer algo estúpido, nadie podría ayudarla la próxima vez.

"¡No me importa! Como puedes ver, puedo vivir cómodamente incluso después de dejar la casa de los Ouyang. Así que, ¡ahórrate las lágrimas falsas! ¿Quién te crees que eres para sermonearme?". Clara miró a Rocío, que se mantuvo tranquila. Después del secuestro, aunque Clara todavía no estaba dispuesta a rendirse, todo lo que podía hacer era hablar basura, y no se atrevería a ponerle un dedo encima a Rocío en ese momento.

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