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   Capítulo 651 La pelea (Primera parte)

La Frialdad de Rocío By Di Sheng You Yang Palabras: 8953

Updated: 2019-08-16 11:23


ʺMide tus palabras si no quieres terminar como élʺ. Tan pronto como Rocío termino de hablar, mandó al suelo con un solo movimiento al hombre que había manoseado a Clara. Después levantó las cejas y comenzó a reírse de los demás. Al principio había creído que en verdad podrían ser una amenaza, pero resultó que se había equivocado.

ʺ¡No lo puedo creer! Es solo una mujer y no pueden con ella. Entra y pide refuerzos. Vamos a ver de qué cuero salen más correasʺ. Ningún hombre querría nunca perder frente a una mujer. Si lo hicieran, su orgullo se sentiría gravemente herido. Dado que esos maleantes se encontraban en su territorio, en un par de minutos otros hombres se les habían unido.

ʺ¿Qué? ¿Van a atacarme todos juntos?ʺ, preguntó Rocío, sonriendo de lado. Mientras sus oponentes fueran solo pandilleros comunes, ella sabía que podría derrotarlos, independientemente de cuántos fueran. Solo tomaría un poco más de tiempo y esfuerzo, pero el resultado sería el mismo.

ʺ¡Jajaja! ¿Ahora sí ya tienes miedo? Aún estás a tiempo para obedecernosʺ, dijo su lidercillo, sacudiendo el cuerpo de forma engreída. Miró a Rocío despectivamente, como si fuera el dueño del mundo. Su mirada reflejaba el deseo imperioso que sentía por ella.

ʺ¿Miedo? Esa palabra no está en mi diccionario. Lo voy a decir una vez más: déjala irʺ. Los hermosos ojos de Rocío le lanzaron una mirada amenazante, mientas sonreía con cierta malicia. La expresión de su rostro podía hacer que cualquiera temblara con solo verla. El ambiente se volvió sumamente perturbador de inmediato.

ʺ¡Muy bien! Que gane el mejor. Dudo que una mujer como tú pueda vencernos. Chicos, escuchen; si logran derrotarla, esta noche podrán hacer lo que quierenʺ. Al parecer ese hombre era el líder en esa zona, pues les daba instrucciones y los demás lo obedecían.

ʺComo tú digas, Sen. ¡Jajaja! Hemos lidiado con todo tipo de chicas en el pasado, pero nunca habíamos tenido la oportunidad de jugar con una mujer uniformada. Parece que esta noche va a estar llena de placerʺ. Cuando los pandilleros escucharon que Rocío sería su premio si lograban derrotarla, todos se entusiasmaron. La gente silbaba enardecida, sin tener en cuenta el hecho de que ella era soldado. Evidentemente estaban todos fuera de control.

ʺCuida tus palabras o haré que te las traguesʺ, dijo Rocío, frunciendo un poco el ceño. De cierta forma se sentía un poco emocionada pues no había estado involucrada en una pelea desde hacía bastante tiempo. Además, ese podría ser su ejercicio vespertino. Al parecer esos vándalos estaban ansiosos por probar sus habilidades en artes marciales y ella no tenía motivos para negarles ese gusto.

ʺ¡Escucha,

ado y caradura como túʺ. Natalia era muy práctica para poner a la gente grosera en su lugar, nadie podía vencerla en una discusión. Y por si eso fuera poco, era sumamente inteligente. A decir verdad, ella estaba haciendo todo eso a propósito. Quería hablar lo más posible para poder contener la situación hasta que llegara la policía. Sin embargo, atacar con palabras no podría considerarse una forma sabia de tratar de engañar a tipejos como esos. Más de uno estaría furioso por esos comentarios tan mordaces. Justo entonces, los hombres que sólo estaban observando, volvieron a recibir instrucciones de Sen y se alistaron para continuar con la pelea.

ʺChica tonta, tú lo pediste. Ya verás cómo te diviertes conmigo más tardeʺ. Ningún hombre podía permitir que una chica pisoteara su orgullo. Antes de que los demás pillos pudieran hacer algo, Sen fue tras Natalia. No podía comprender cómo alguien como ella, que lucía tan delicada y dulce, podía ser tan exasperante.

Por otro lado, Natalia no esperaba que esos tipos de repente se volvieran tan hostiles y violentos. Se sentía muy aturdida por sus acciones. Solamente se pudo recuperar del shock después de que Rocío la jaló para que se alejara. No había tiempo para pensar en nada, lo único que le quedaba por hacer era rescatar a Natalia. Rápidamente lanzó un puñetazo para derribar a un hombre que intentó tocarla. Natalia no perdió el tiempo y lo pateó con su larga pierna y lo pisoteó con sus tacones altos. Ya no parecía una dulce niña frágil. Se había convertido en una mujer malvada que podía derribar a cualquiera que se cruzara en su camino.

ʺ¿Así que sabes cómo pelear?ʺ, preguntó idiotizado, el hombre al que Natalia había pateado, pues se distrajo con lo que vio debajo de su falda cuándo ella levantó la pierna.

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