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   Capítulo 657 Tentación y trampa (Tercera parte)

La Frialdad de Rocío By Di Sheng You Yang Palabras: 6039

Updated: 2019-08-17 13:20


De repente, Edward oyó un sonido fuerte y rítmico de alguien llamando a la puerta. Dejó de hacer lo que estaba haciendo y alzó las cejas. Se levantó y fue a abrir la puerta. Pensó que podía ser Lucas que había regresado después de comprar algunas cosas del mercado. Así que abrió la puerta sin siquiera comprobar quién estaba llamando. Inesperadamente, una bella dama con una figura esbelta y sexy cayó en sus brazos tan pronto como la abrió. "¿Quién eres?", preguntó Edward fríamente mientras evitaba que las manos de la mujer envolvieran su cintura. Podía notar por su cara que era una mujer asiática. Pero él no sabía qué idioma hablaba, de manera que no estaba seguro de qué país era. Sin lugar a dudas era ciertamente una mujer de una belleza única.

"Guapo, ¿no fuiste tú quien llamó al servicio de habitaciones?". La mujer extendió su mano y tocó frívolamente el hermoso rostro de Edward. Ella le lanzó varias miradas lujuriosas con sus hermosos ojos.

"Señorita, no me diga que usted es el bocadillo que pedí esta noche". Edward extendió sus brazos y sostuvo la delgada cintura de ella con sus manos, que se movían lentamente por su espalda.

"Eso depende de si tienes las agallas para comerme o no". El cuerpo voluptuoso de la mujer se aferró al cuerpo de él y sus dedos acariciaban lentamente su fuerte pecho desnudo. Ella acercó sus deliciosos labios a su oreja y sopló un poco de aire caliente de su boca para despertar todos sus sentidos.

"¿Cómo sabes si aún no lo he intentado? Me siento honrado de complacer a una mujer tan hermosa como tú". Edward puso las manos sobre la parte inferior de su cuerpo. Su voz sexy la dejó hechizada, haciendo que la suite presidencial, que en un principio era un lugar grande y fría, ardiera del deseo apasionado. Un aire lujuriosos llenó toda la habitaci

tivo sexual.

"¿No respondes mi pregunta? ¿De verdad crees que no me atreveré a hacerte nada?", dijo Edward mientras le golpeó la cabeza con el mango de la pistola, sin tener piedad de una mujer tan bella.

"Si el señor Mu cree que sucumbiré a causa de este golpe, se equivoca. Estamos dispuestos a arriesgar nuestras vidas para terminar lo que se nos encomienda desde el mismo momento en que entramos en el negocio. ¿Crees que me importará sufrir este pequeño dolor?". La mujer sonrió con dignidad, independientemente de la sangre que manaba de su cabeza.

"¿Oh? ¿Y si desfiguro esta hermosa cara? ¿Aun así no te importará?". Edward pasó lentamente sus dedos sobre esas delicadas mejillas. Cuanto más bella era una mujer, más se preocupaba por su rostro. Y para algunas mujeres sus rostros eran más importantes que sus vidas. Y Edward creía firmemente que esta mujer era un ejemplo típico de ello.

"Por favor no lo hagas. No le hicimos nada. Solo retrasamos temporalmente su regreso al hotel". Resultó que Edward tenía razón. Al escuchar que iba a arruinar su hermoso rostro, la mujer comenzó a entrar en pánico. Era obvio que para ella la belleza era más preciosa y más importante que su vida.

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