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   Capítulo 658 La trampa de amor (Primera parte)

La Frialdad de Rocío By Di Sheng You Yang Palabras: 8680

Updated: 2019-08-17 21:17


ʺMás te vale que lo regreses sin un rasguño, de lo contrario, haré que KG pague el precioʺ, dijo Edward fríamente, mirando a esa mujer con ojos feroces y crueles. Lucas no solo era su guardaespaldas, lo consideraba como a un miembro más de su familia, y como cualquier otra persona, perdería los estribos si dañaran a un ser querido.

ʺ¡Vaya, vaya! ¿Acaso cree que todavía está en su territorio, señor Mu? No le aseguro que pueda pasar de esta noche, y mucho menos que pueda tener la última palabra en este asuntoʺ, dijo la mujer, sonriendo con desprecio. Desbordaba arrogancia, pues en ese momento se encontraban en el País B, el cual se localizaba dentro de la esfera de influencia de su líder, de tal forma que las amenazas de Edward no la asustaban en lo absoluto.

ʺSi no me crees, solo espera y verás lo que sucedeʺ, dijo Edward, esbozando una sonrisa malvada. Después se acercó a ella y le acarició la cara con delicadeza y coquetería, como todo un seductor. La mujer se distrajo con los encantos de Edward, y antes de que pudiera decir una sola palabra, él la golpeó en la nuca con su arma. La hermosa mujer de inmediato se desvaneció. Edward aprovechó la oportunidad y salió corriendo. Sacó su teléfono y marcó el número de Lucas, mientras corría a toda velocidad, pero no obtuvo respuesta, en cambio, sólo pudo escuchar la grabación del correo de voz.

Tal como lo dijo la mujer, Lucas estaba inmovilizado en ese momento, y a pesar de encontrarse en esa situación tan difícil, no era su propia seguridad lo que le preocupaba, sino la seguridad de Edward. Cuando cayó en la cuenta de que su jefe se había quedado solo en el hotel, trató de luchar con todas sus fuerzas para poder liberarse del grupo de delincuentes que lo habían capturado. Sin embargo sus enemigos no debían ser subestimados, ya que no pudo liberarse de ellos, incluso después de pelear durante un largo rato. Y lo que era peor, ya se sentía agotado física y mentalmente. Una vez que pudieron someterlo, lo arrinconaron y Lucas cayó en total desesperación.

No tenía idea de quién había enviado a esos delincuentes, y su corazón le decía que no solo él estaba en problemas, sino que la vida de Edward también estaba en peligro en ese mismo momento. El gran problema era que como a él lo habían atrapado, había dejado a Edward totalmente desprotegido. El hecho de que no pudiera hacer nada para salvarlo lo hacía sentir ansioso y frustrado. Incluso temía que esos mafiosos pudieran haber enviado más personas para atacarlo. Si eso sucediera, entonces la situación sería aún más peligrosa.

De hecho, el hotel donde se

iña a la distancia. Irónicamente ese ruido lo relajó un poco, ya que este indicaba que Lucas estaba a salvo por el momento, ya que todavía podía pelear. Siguiendo el sonido, pronto llegó al callejón donde su guardaespaldas se encontraba, rodeado de enemigos. Su corazón dio un vuelco al ver la pelea.

ʺ¿Lucas, estás bien?ʺ, preguntó Edward y sin dudarlo fue a ayudarlo. Corrió hacia él lo más rápido posible y noqueó a un hombre que lo estaba atacando. Luego lo miró con preocupación.

ʺEstoy bien, señor Mu. Me da mucho gusto verlo sano y salvoʺ, dijo Lucas, suspirando aliviado al ver a Edward. La llegada de su jefe le proporcionó un apoyo oportuno y en poco tiempo habían revertido la situación de desventaja. No era tan ágil como Rocío, pero eran casi igual de fuertes, por lo que él y Lucas podrían hacer una buena mancuerna para luchar contra todos esos vándalos. En menos de veinte minutos pudieron derrotarlos. Muchos de ellos huyeron de allí para salvar sus vidas. Los que se quedaron en la escena gemían de dolor en el suelo y no tenían fuerzas para escapar.

ʺ¡Jajaja! ¡Acabamos muy rápido con este montón de escorias!ʺ, exclamó Michelle mientras le daba una patada a uno de esos malvivientes. Al no poder defenderse, el tipo la fulminó con una mirada de ira y odio. Ella lo miró de reojo y le dio un fuerte pisotón. Estaba decidida a no tenerles piedad, ni permitiría que la intimidaran.

ʺ¿Qué? ¡No! Tú otra vezʺ, dijo Edward frunciendo el ceño y suspirando, al ver a Michelle. Al igual que Lucas, simplemente no podía entender por qué siempre se encontraban con ella cuando y donde estuvieran en problemas. Aunque en realidad estaba muy agradecido, pues después de todo, había sido de gran ayuda, nuevamente.

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