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   Capítulo 676 El anillo de bodas atrasado (Segunda Parte)

La Frialdad de Rocío By Di Sheng You Yang Palabras: 8160

Updated: 2019-08-20 13:41


"Bueno, puedes adivinar cuál fue mi respuesta". En ese momento, la actitud distante de Rocío cambió y, en su frío rostro, una sonrisa burlona apareció. Era muy divertido hacer esas bromas con Edward.

"¡Por supuesto sé cuál fue tu respuesta! No tengo necesidad de adivinar. Debiste haber dicho que amas a tu esposo y que morirías si él te rechazara". Aunque Edward decía todo eso en son de broma, de hecho, había entendido cuál era el punto.

"Estás tan seguro de mi amor por ti, ¿verdad? ¿Cómo puedes asegurar que podría morir sin ti?". Rocío no se molestó. Solo miró de reojo a Edward y luego bajó la cabeza. Lo que realmente importaba no era la conversación entre Hero y ella, sino las palabras que Edward le decía en esos momentos. Sí, ella en verdad adoraba con su corazón y alma a ese hombre. Lo amaba tanto, que no tenía razón para refutar la verdad en la aparente broma y su confianza en el amor que profesaba por ella.

"Oh, lo lamento Rocío. Me he equivocado. Yo moriría si tú me rechazas. Por esa razón quiero que cierres los ojos ahora. Tengo un regalo para ti". Edward nunca ocultaba su amor frente a ella. Siempre estaba dispuesto a hablar y expresar su amor en cada oportunidad que tenía. Para él, no había necesidad de esconder los verdaderos sentimientos, si en verdad estabas enamorado de alguien. El camino correcto era seguir a tu corazón y amar a la persona que en verdad querías.

"¿Qué es?". Rocío se sintió feliz. Antes, rara vez recibía regalos por parte de Edward. Ella no era una persona superficial, pero de vez en cuando, esperaba algunos gestos o sorpresas románticas por parte de su esposo.

"Ahora cierra los ojos". Edward miró a su esposa con ternura infinita y, con su mano, le ayudó a cerrar los ojos. Luego, de su bolsillo, sacó una pequeña caja que había estado guardando toda la noche.

Rocío siguió sus instrucciones y cerró por completo los ojos. Se mordió el labio al oler aquel aroma de jazmín que Edward tenía y al cual ya estaba familiarizada. En ese instante, sintió como algo frío se posaba en su dedo anular. Su corazón se agitó y una idea se asomó en su cabeza.

"Está bien, todo está perfecto. Rocío, ahora abre los ojos lentamente". Edward tomó la mano de su esposa y la besó. ¡Cómo había anhelado poner el anillo en el dedo de Rocío! ¡Finalmente lo había hecho! Ese anillo representaba el amor eterno que se tenían y sería testigo de ese amor hasta el último día de sus vidas.

"¿P

de sus besos para poder ir más profundo en los labios de su esposa y disfrutar de aquello que eran exclusivamente de su propiedad.

Ella respondía con fervor los apasionados besos de su esposo. Sus blancas y pequeñas manos fueron rápidas al desabrochar los botones de la camisa negra de Edward y sus ojos miraban con profundidad los ojos de él. Ella no alejó la mirada en ningún momento. Estaban cautivados por completo el uno del otro.

Al sentir la apasionada respuesta de Rocío, el cuerpo de Edward estalló en llamas. Posó su mano sobre la ropa de su esposa para poder sentir la suavidad de su piel. La suave caricia provocó que el seductivo cuerpo de Rocío apareciera en su mente. Bañó de apasionados besos cada parte del cuerpo de su esposa que estaba imaginando. Su hermoso cuello, su encantadora clavícula y su sexy pecho. Su deseo sexual se encendió.

Todo iba a la perfección. El aire se llenaba de los gemidos de placer. La noche mostró su brillante lado en medio de la oscuridad. En esos momentos, las palabras sobraban al expresar su amor. El contacto físico, las caricias y los besos eran las únicas cosas que necesitaban para saciar su sed sexual. Con aquel embriagador placer, ambos comenzaron la noche en la cual se pertenecían el uno al otro. Rocío se sonrojó bajo el cuerpo de Edward. Se sintió sumamente feliz esa noche. En ese momento, tanto su amor como su matrimonio eran perfectos. Ella acarició la espalda de Edward con la mano, en donde se encontraba puesto el anillo. La joya brillaba con cada movimiento entre Rocío y Edward. Los gemidos solo se intensificaban y se hacían cada vez más fuertes.

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